¿Por qué e-pístolas?

e-pístolas es un movimiento contracultural que ofrece un espacio para el debate y la reflexión dentro de una sociedad acostumbrada a opinar en forma rápida y restringida.

Creemos necesario un tiempo para pensar, razonar y argumentar; para buscar evidencias y analizar posturas; y, finalmente, para generar diálogos, respetar puntos de vista y enriquecer nuestras visiones al complementarlas con las de otros.

e-pístolas invita a los debatientes a producir textos profundos e interesantes y les asegura un ambiente para la reflexión moderado por un equipo editorial que velará por la calidad de los debates tanto en su contenido como en su relación con sus oponentes y seguidores.

¿Cómo funciona?

e-pístolas dispone de cinco amplias temáticas –política, economía, sociedad, ciencias y cultura–, sobre las que los colaboradores pueden escribir. El debate epistolar comienza cuando un emisor escoge un tema y redacta una carta dirigida a un receptor en particular. El receptor recibe la carta y redacta una respuesta, generando un diálogo que tendrá una cantidad de cartas y duración cronológica definida.

El equipo editorial de e-pístolas cumple el rol de moderador del debate y se reserva el derecho de seleccionar las cartas para su publicación, velando siempre por un contenido de calidad, relevancia y respeto, así como, de ser necesario, editar la carta en forma consensuada con su autor.

Reglas del juego

Del debate epistolar

  • La extensión de las cartas no debe superar los 4.096 caracteres con espacios.
  • La carta debe dirigirse obligatoriamente a una persona natural (con nombre y apellido).
  • Los debatientes deben registrarse como usuarios de e-pístolas y editar su perfil (con foto) a fin de que la carta sea publicada.
  • Se esperará un tiempo prudente las respuestas a las cartas, si estas no llegan, se dará por concluido el debate.
  • El debate epistolar se construirá con un máximo de seis cartas (tres cartas del emisor y tres respuestas del receptor).
  • El debate epistolar tendrá una duración cronológica de 15 días.
  • Excedido el máximo de tiempo y/o cartas para un debate, se dará por concluido este y, de ser necesario, se iniciará uno nuevo.
  • Los colaboradores tienen derecho a exponer sus puntos de vista y toda réplica que consideren oportuna, siempre respetando el equilibrio en el debate y el respeto por su oponente.
  • e-pístolas se reserva el derecho de publicar las cartas aprobadas en otros medios digitales y/o impresos, informando previamente a su autor.

De los comentarios

  • Los usuarios pueden dar su parecer acerca de los planteamientos del debate escribiendo un comentario de 700 caracteres con espacios como máximo.
  • Los lectores tendrán oportunidad de comentar cada debate dentro de los 21 días de iniciado este.
  • El equipo editorial moderará los comentarios y los publicará siempre que aporten al debate y no busquen la descalificación de los debatientes.

Del debate escolar

  • e-pístolas invita a todas las sociedades de debates escolares a participar en esta plataforma. Las cartas escritas por escolares serán publicadas en la sección especialmente dedicada a ello: “Escolar”.
  • Los escolares que quieran participar en un debate epistolar deben escribir con el apoyo del profesor encargado de debates de su establecimiento, quien velará por una carta escrita de acuerdo a todas las exigencias de argumentación que un debate escolar exige.
  • Los debates escolares deben regirse por las mismas reglas que se aplican a todos los colaboradores.
  • El emisor de la carta inicial será siempre un escolar que puede dirigirse a un adulto experto en el tema elegido. El equipo editorial, de seleccionar la carta para su publicación, gestionará la respuesta del receptor.

 

¿Qué es el debate?

El debate es una forma de comunicación oral en la que se oponen dos posiciones sobre un mismo tema. El intercambio de opiniones críticas se efectúa frente a un público y con la presencia de un moderador que se asegura de mantener la objetividad en los argumentos y el respeto entre los debatientes u oradores, así como de dirigir el debate y velar porque se cumplan las reglas establecidas y aceptadas previamente por los participantes.

El debate se compone de distintos elementos y un formato para el intercambio de ideas, siendo necesario establecer una tesis inicial que postula el tema a debatir. Los debatientes plantean por turnos sus argumentos para afirmar o rebatir la tesis, buscando que el público se forme una opinión al respecto para luego manifestarse a favor de una de las posturas en discusión. En este discurso, los debatientes deben ser cuidadosos y organizados en desarrollar sus ideas, entregar sus razones, mostrar evidencias y ejemplos, siempre manteniendo la coherencia y lógica de lo planteado.

Los elementos esenciales de un debate son los participantes (un proponente y un oponente), el moderador y el público o audiencia. Debe existir además un lugar para desarrollar el debate, un tiempo definido para la presentación de los discursos y la elección de un formato de debate (dependiendo este último de la habilidades a desarrollar en los debatientes).

Este ejercicio dialéctico se daba ya en la Antigüedad, tiempo en que los filósofos “dialogaban seriamente” acerca de temas trascendentales como la existencia de Dios. Pero más que establecer su origen en la antigua Grecia, el debate comienza tan pronto el ser humano desarrolla su capacidad de pensamiento crítico y, por tanto, de exponer sus ideas y refutar las de otros.

¿Qué es la epístola?

Se le llama “epístola” a un escrito en forma de carta dirigido a una persona conocida, a un grupo de personas, a lectores indeterminados e incluso a personajes de ficción. Las primeras epístolas encuentran su origen en la tradición grecolatina, con las escritas por Horacio, Ovidio y Cicerón; y en la Biblia, con las epístolas que los apóstoles Juan, Pablo, Santiago y Pedro dirigen a sus discípulos.

La práctica de este modo de comunicación cuenta con larga tradición tanto en el plano social como en el de la ficción literaria (género epistolar), y busca manifestar en forma ausente lo que se le diría a un destinatario si estuviera presente.

Las cartas pueden abordar innumerables temas y tener también innumerables formas, como la de Aristóteles, que escribía en forma de diálogo, luego criticada por Demetrio, para quien la carta exigía un ejercicio de escritura de mayor cuidado al ser una “suerte de regalo” para el destinatario (Estébanez Calderón. Diccionario términos literarios. Madrid: Alianza, 1996).

Originalmente escritas en papel, las cartas incluían ciertos elementos básicos como un encabezado que detallaba la ubicación y fecha de emisión, un saludo identificando al receptor, el cuerpo de la carta (el texto) y una despedida con la firma del emisor. Actualmente, si bien se siguen escribiendo cartas, estas han mutado en el e-mail (correo electrónico), bastante más ligero de reglas y normas de comunicación, pero mucho más inmediato que la correspondencia enviada por el correo tradicional.

¿Qué es el debate e-pistolar?

En e-pístolas hemos unido el debate con la carta dando forma a un debate epistolar, en donde un emisor le escribe a un receptor planteando una tesis inicial que busca probar mediante la exposición de ideas y argumentos, apoyándose en evidencias y ejemplos.

Los lectores de nuestro sitio son el público que manifiesta su apoyo a una u otra postura, pudiendo cambiar de parecer a medida que los debatientes van expresando sus enfoques. Y el moderador es aquí el editor, quien dirige el debate velando por su funcionalidad y el cumplimiento de las reglas establecidas previamente. El medio en donde se establece el debate es una plataforma de Internet, razón por la cual hemos fusionado la antigua palabra “epístolas” con la forma moderna de “e-mail”.

Quedan invitados nuestros colaboradores y lectores a participar de e-pístolas y cultivar, como diría Domingo F. Sarmiento, ese “jénero literario tan dúctil i elástico, que se presta a todas las formas i admite todos los asuntos. No le está prohibido lo pasado, por la asociacion natural de las ideas (…) sin que siente mal aventurarse mas allá de lo material i visible, pudiendo con propiedad seguir deducciones que vienen de suyo a ofrecerse al espíritu. Gústase entónces de pensar, a la par que se siente, i de pasar de un objeto a otro, siguiendo el andar abandonado de la carta, que tan bien cuadra con la natural variedad del viaje”.