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Villa Berlín en cerro Los Placeres como insignia del estado del puerto

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Nelson Díaz

Fundación Buen Vivir, @nelsondiaz26

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Jorge Sharp

Alcalde de Valparaíso, @JorgeSharp

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Carta de Nelson Díaz

22 febrero 2017

Hola Jorge:

Un viñamarino como yo sabe lo que es ser un porteño adoptado, por lo que me veo en la obligación de compartir esto contigo y con muchos otros que desde otras tierras llegaron para dedicar gran parte de su vida a la recuperación de esta intrigante pero hermosa ciudad. Al calor de los procesos de defensa de nuestro puerto he aprendido de primera fuente parte de su historia y he procurado caminar la mayor cantidad de sus recónditas quebradas y pasajes, he vivido y visitado casas que, cual nido, aparecen colgando en las alturas y he contemplado una y mil veces ese azul único del mar visto desde el Muelle Barón.

Hoy ambos nos encontramos en caminos distintos pero con el mismo destino: queremos que Valparaíso vuelva a ser digno para sus habitantes, y que ellos antes que cualquiera tengan la potestad de decidir sobre su ciudad. En esa labor me he visto envuelto sin premeditarlo en la reconstrucción histórica de las comunidades porteñas. Después de aprender de Barón, de Cárcel y Florida al compás de la memoria de los propios vecinos, he tenido la oportunidad de conocer los hermosos cimientos de una de las comunidades más emblemáticas de Los Placeres, me refiero a la Villa Berlín.

En 1958 se comienzan a desarrollar las cooperativas de trabajadores por impulso y gestión directa de Helmut Weinreich. El financiamiento y la organización de esta solución habitacional, sustentada en la organización de los trabajadores mediante la autoconstrucción cooperativa de sus viviendas tiene un asidero fascinante y propio de Valparaíso: en 1960 se cumplían 150 años de la independencia de Chile y Alemania ofreció un gesto a nuestra ciudad por haber recibido a muchos de los suyos como a un igual. Sin embargo, el sentido de su acción no era el mismo que el de los ingleses con el Arco Británico o el de los galos con la Avenida Francia. En la Villa Berlín se pusieron recursos a disposición de los pobladores y se hizo una apuesta a la capacidad de autogestión de los obreros porteños, otorgándoles una villa completamente equipada y con construcciones de punta pensadas para la satisfacción plena y dignidad de sus moradores.

En su apogeo -la década del 70- la comunidad contaba con una escuela básica (Ciudad de Berlín), enfermería, centro deportivo (actual Estadio Fisher), una infraestructura considerable para el desenvolvimiento de las organizaciones civiles y comunitarias locales, y una activa vida colectiva en la cual eran recurrentes las actividades culturales y de esparcimiento, de organización vecinal y política. Incluso se mantuvo por años en funcionamiento las tres cooperativas -Hamburgo, Bremen y Essen- que luego de construir las viviendas comenzaron el emplazamiento de áreas verdes y pavimentación. Célebre es la campana donada por los germanos, fabricada con restos bélicos de la segunda guerra mundial. Igualmente conocida es la chacra colindante a los terrenos de la Villa propiedad de la Huasa Inés en el límite con Esperanza, personaje placerino de renombre entre los más maduros. El proyecto germánico contempló la mantención de esa quebrada como tal con el objeto de preservar la vida rural propia del cerro.

Lamentablemente, atrás quedaron esos años de fervorosa actividad organizativa, el paso del tiempo y la destrucción de la vida barrial han debilitado la organización de los de ciudadanos. El Estadio Fisher es privado, las cooperativas hace años que ya no funcionan como tal y en la antigua chacra de la Huasa Inés hay un proyecto que contempla instalar tres torres con departamentos. El único espacio abierto que queda al interior de la Villa hoy en día está amenazado por otra torre de 28 pisos y 233 departamentos que se pretenden construir en el bosque, habiendo incurrido para tal efecto en una serie de irregularidades.

Desde la Fundación Buen Vivir, al igual que en el Cerro Florida, hemos velado por la protección de la Villa Berlín asesorando a sus vecinos gratuitamente, y este 21 de febrero ellos han presentado un reclamo de ilegalidad respaldados por nosotros. Nuevamente asistimos a un caso de irregularidades por parte de la empresa que solicitó la aprobación del permiso, pues a la inexistencia de los estudios de suelo se adiciona el hecho de que la constructora ya ha cercado el terreno ¡cerrando el paso de una calle!, único acceso a la escuela del sector. Otra vez la administración de la Dirección de Obras Municipales, encabezada por Matías Valdés, vuelve a salir a la palestra por incumplir su labor de garante del óptimo desarrollo de las comunidades. Una vez más la antigua gestión municipal vuelve a mostrar para quienes trabajaron.

Hoy más que nunca es necesario que la Alcaldía Ciudadana aborde el problema de las construcciones en altura con la urgencia que amerita, pues vemos en personajes como el Señor Valdés sendos escollos para las organizaciones de vecinos que en la actualidad abogan por la protección de sus barrios. Nuevas muestras de las nefastas gestiones de la DOM seguirán surgiendo, por lo que cada vez se hará más urgente concretar la salida de Matías Valdés.

Desde nuestra Fundación, pensando el conflicto desde los ciudadanos, creemos que es necesario el impulso de tres medidas: la primera es el congelamiento inmediato de todos los permisos de obra en trámite, la segunda es que la aprobación mediante plebiscito de los proyectos inmobiliarios en los barrios sea requisito para la otorgación del permiso, y por último que los seccionales del plan regulador sean discutidos y votados en los territorios correspondientes por sus propios habitantes, en un ejercicio de franca soberanía territorial y expresión de la fuerza ciudadana.

La forma en cómo se hace la ciudad es una cuestión que no puede estar ajena a la comparecencia de los propios ciudadanos, por lo cual el municipio de Valparaíso debe ser un elocuente ejemplo de que esto es posible con autoridades comprometidas con la participación ciudadana y con la decisión de los vecinos respecto de sus barrios.

Nelson Díaz
FundaciónBuen Vivir

3 Comentarios

  1. Salas-cuna, muchas salas-cuna en los cerros para los hijos de mamas jefas de hogar; la mejor inversión para romper el circulo de la pobreza en un corto plazo y con menos de lo que cuesta un sename con hipertrofia por la indolente burocracia.

  2. La inercia propia con que funcionan estos proyectos si puede ser detenida con suficiente esfuerzo de parte de vecinos y autoridades comprometidas, pero hay que hacerlo de forma inteligente y no dejarse estar.

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