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Un fantasma pena Providencia

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Jaime Álvarez

Licenciado en Historia y vecino de Providencia

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Evelyn Matthei

Alcaldesa de Providencia

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Carta de Jaime Álvarez

23 noviembre 2017

Santiago, 23 de noviembre de 2017

Estimada Alcaldesa Matthei,

Le quiero contar la historia de un fantasma.

El lugar abrió sus puertas en 1980, como un espacio cultural municipal. Su nacimiento fue casual, resultado del hallazgo de un misterioso muro de ladrillo que apareció casi intacto durante la construcción de la Línea 1 del Metro de Santiago.

Tras 33 años, este fantasma cerró en 2003 sus puertas por la lamentable falta de público y filtraciones de agua que lo convirtieron no sólo en un fantasma solitario, sino que húmedo.  En el año 2005 el arquitecto Germán Bannen diseñó un proyecto para reabrirlo, siendo esto postergado en diversas oportunidades. En 2013 se licitaron los trabajos de remodelación, que incluirían nuevos espacios que darían vida otra vez a este fantasma, resucitándolo si Ud. quiere. El fantasma contaría con una remozada plazoleta central con espacio para música en vivo, una cafetería, un ascensor para personas con movilidad reducida y una nueva sala de exposiciones, destinada a artistas jóvenes y emergentes. Hasta aquí todo bien.

Y sin embargo –tras 14 años– el fantasma sigue sin cambios, penando el Parque Balmaceda. En abril de 2014 la empresa que ganó la licitación decidió detener los trabajos en el museo, pues sus trabajadores se toparon de sopetón con un túnel (y menos mal que se detuvieron, o habrían construido un novedoso tragaluz entre las estaciones Baquedano y Salvador). El ganador de la licitación denunció ante la Contraloría General de la República a la Municipalidad de Providencia, exigiendo el pago de los materiales y la obra realizada, negándose a abandonarla hasta su recepción por el municipio.

El 2016 trajo nuevas esperanzas de resurrección, con un plan Municipal que permitiría finalmente remodelar y ampliar el museo, siendo licitado a fines de año. La inversión se estimaba en unos 480 millones de pesos. Nuevamente los vecinos de Providencia podrían respirar aliviados, el fantasma no sería sino un recuerdo lejano. Y llegó el 9 de junio. ¿Recuerda ese día, Alcaldesa?  El eje Providencia-Alameda amaneció inundado. Plaza Baquedano amaneció inundada, el Parque Bustamante amaneció inundado. Y nuestro triste y húmedo fantasma se ahogó. La siguiente foto da pruebas de ello.

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El museo Los Tajamares continúa cerrado. No es su culpa, y sin embargo encabeza el municipio a cargo de un espacio público que podría convertirse en patrimonio de todos los santiaguinos, sumando una oportunidad de interactuar con la historia, el pasado y la memoria de una ciudad que ansía contar con más de estos atractivos.

¿Qué va a pasar con este triste fantasma? ¿seguirá penando al Parque Balmaceda como un triste recuerdo del abandono de nuestros espacios culturales o lo resucitaremos para la posteridad?

Atento a su respuesta,

Jaime Álvarez

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