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Traslado a Estambul

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Erich Auerbach

Filólogo y romanista alemán

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Walter Benjamin

Filósofo aleman

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Carta de Erich Auerbach

25 septiembre 2017

12 de diciembre de 1936

Estambul, Bayezid, Facultad de Literatura (después del 20, casa: Arslandi Konak, Bebek – Estambul)

Querido Señor Benjamin,

Mi antiguo colega de Marburgo, Werner Kr[auss], me pidió informarle que le ha enviado su trabajo sobre Corneille, “no por lo que el trabajo en sí debería despertar, sino más bien con la esperanza de un intercambio ocasional”. Aprovecho la oportunidad para comunicarle mi nueva dirección y darle algún conocimiento de las cambiantes circunstancias de mi vida. Estoy aquí desde mediados de septiembre, y mi esposa Clemens desde hace tres semanas. Los muebles y los libros está por llegar. La situación no es muy fácil, pero tampoco desprovista de encanto. Aquí han lanzado toda la tradición por la borda, dado que quieren edificar un tipo de Estado europeo –nacionalista turco extremo– racionalizado hasta el más mínimo detalle. Se avanza de manera increíble e inquietante rápida. Ya casi nadie conoce el árabe o el persa, e incluso los textos turcos del último siglo se vuelven rápidamente incomprensibles, ya que la lengua está siendo modernizada, pues al mismo tiempo que se la orienta hacia el turco antiguo, se la escribe con caracteres latinos. La “romanología” es prácticamente un lujo y soy, entre los europeos recién contratados, el único verdadero especialista en ciencias humanas. De manera que la universidad debe organizar la enseñanza de todas las lenguas occidentales, y muchas otras cosas más. El trabajo es bastante complicado porque se tiene que luchar con las dificultades más extrañas, malentendidos, resistencias; sin embargo, no carece de interés, ni objetivo ni personalmente.

Mi colaborador arriba citado y su asistencia, bien conocido por usted, están confirmados desde hace tiempo y merecen toda mi confianza. ¿Cómo está usted? Recientemente vi su nombre y el de otros amigos en una revista que aquí se lee mucho. Deme noticias suyas. Escribiré detalladamente cuando el cambio de casa haya terminado. Saludos cordiales de mi esposa y su

Erich A[uerbach]

* Carta extraída del libro “Correspondencia entre Erich Auerbach y Walter Benjamin 1935-1937″ de Ediciones Godot. 2015.

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Carta de Walter Benjamin

25 septiembre 2017

21 de diciembre de 1936

París, 23 rue Bénard

Querido señor Auerbach,

Su carta me ha provocado un gran placer por varios motivos. En primer lugar, me indica que usted ha solucionado con éxito una situación que le era cada vez más angustiante. En segundo lugar, esto me permite nuevamente entrar en un directo intercambio de ideas con usted.

No puede asombrarle entonces que le dé la bienvenida a esta nueva constelación de circunstancias con el más profundo y frecuente agradecimiento, el mismo con el que usted me garantizó su amistad en el nublado pasado. Pienso tanto en el contacto personal indirecto que usted realizó para mí, como en la ayuda práctica inmediata que también me concedió.

Un pequeño libro, que recientemente dejé que se publicara en Suiza bajo mi seudónimo, deberá, a su manera, decirle una vez más todo esto. Le haré llegar un ejemplar tan pronto como la casa editorial me envíe las copias convenidas.

En cuanto al aviso sobre Corneille, muchas gracias. Leeré la publicación con atención y escribiré al autor, sobre quien he oído cosas favorables, para señalarle que he recibido su regalo.

Ahora estoy muy impaciente por oír más sobre las sugestivas y, con toda seguridad, interesantes experiencias en las cuales está usted implicado. ¿Me equivoco, o Spitzer también está en Estambul?

La revista, que recientemente ha caído en sus manos, no contiene lo que considero lo más interesante de mis trabajos actuales. Estos aparecen (lamentablemente con largos intervalos de tiempo) en la Zeitschrift für Sozialforschung, publicada por Alcan. Le envío la separata de un trabajo sobre teoría del lenguaje que apreció allí.

Mi relación con Ernst Bloch lamentablemente ya no es la misma de antes. Tengo la esperanza de que se trate solo de algo temporal. Pero hemos llegado a una edad en la cual uno ya no debería ser indulgente con tales intermezzi. Como sea, su último libro fue una gran prueba para nuestra amistad, y algunas de sus tensiones han disminuido.

Espero que para el año nuevo se encuentre muy bien instalado, junto a su familia y entre sus libros. En este sentido, pueden mis mejores deseos acompañarlo sobre uno y otro umbral.

Calurosamente, suyo

Walter Benjamin

* Carta extraída del libro “Correspondencia entre Erich Auerbach y Walter Benjamin 1935-1937″ de Ediciones Godot, 2015.

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Carta de Erich Auerbach

25 septiembre 2017

3 de enero de 1937

Estambul, Istambul–Bebek, Arslandi Konak

Querido señor Benjamin,

Muchas gracias por su carta y por el ensayo sobre sociología del lenguaje, que acabo de ver en la Zeitschrift [revista], expuesta aquí en la sede del Instituto de Economía Nacional. Sin embargo, aún no lo he leído, porque alguien me paseó por el instituto y no hubo tiempo; y la separata la secuestró un asistente alemán, que me ayudó a organizar los libros. Pero lo haré y tenemos muchas expectativas sobre su libro.

Por ahora aquí estoy bien. Marie y Clemens superaron bastante bien, en medio de la mudanza, una gripe navideña; la casa sobre el Bósforo es grandiosa, el trabajo es bastante primitivo, aunque en términos humanos, políticos y organizativos, es sumamente interesante. Toda la terrible masa de dificultades, molestias, intrigas, obstáculos y falta de disposición provocada por las autoridades y las condiciones sociales, que empujan a algunos colegas a la desesperación, para mí no es desagradable porque, como objeto de observación, esto es más interesante que el eventual objetivo de mi actividad, el cual, sin embargo, como se entiende en sí mismo, realizo con todas mis fuerzas. Aquí una vez más soy el sucesor de Spitzer, quien se ha ido para Baltimore. A él, a Croce y a Vossler, les estoy agradecido por esta solución, pues no era fácil de realizar, ya que al menos 7 compañeros de destino, y varios ministerios europeos de cultura, especialmente el francés y el alemán, no veían con agrado mi candidatura. Sp[itzer] me dejó 7 asistentes alemanes, de los cuales 6 son de origen cristiano. Todos emigraron en 1933, cada uno excelente a su manera, y conectados entre sí de la forma más agradable, debido a su común destino y similar actividad. Aquí enseñamos todas las filologías europeas, la romanística, la inglesa, la clásica, la germanística, tratamos de influir en las asignaturas, en la organización de la biblioteca y, de diversas maneras, en la europeización de la dirección administrativa estudiantil, desde los horarios hasta los ficheros. Esto es naturalmente absurdo, pero los turcos lo desean, aunque de vez en cuando también traten de impedirlo.

Hasta ahora, de este país conozco solo Estambul, una ciudad maravillosamente situada pero, a la vez,, también poco atractiva y sin brillo, separada en dos partes diferentes: la vieja Estambul, de origen griego y turco, que todavía conserva mucha de la pátina del terreno histórico, y la “nueva” Pera, una caricatura y consecuencia de la colonización europea del siglo XIX, ahora en completa decadencia. Ahí hay espantosos restos de tiendas de lujo, judíos, griegos, armenios, todas las lenguas, una grotesca vida social, y los palacios de las antiguas embajadas europeas que ahora son consulados. A lo largo del Bósforo uno también ve palacios del siglo diecinueve, de sultanes o de pachas, en ruinas, o deteriorados, o conservados como museos, en un estilo medio oriental, medio rococó. Pero, dicho sea de paso, el país está decisiva y completamente controlado por el Atatürk y sus turcos anatólicos, una raza de hombres ingenua, desconfiada, menos amable y más inflexible que otras poblaciones meridionales, dotada de una gran fortaleza, acostumbrada a un trabajo duro y esclavizante, aunque más lento. El grand chef es un simpático autócrata, inteligente, generoso y gracioso, completamente diferente a sus colegas europeos: efectivamente transformó al país en un Estado y, en lo que respecta a él, carece absolutamente de patetismo: sus memorias comienzan con la frase: “El 19 de mayo de 1919 aterricé en Samsun. En ese momento la situación era la siguiente…”. Aunque todo lo que ha logrado ha sido, por un lado, mediante una lucha contra las democracias europeas y, por otro, contra las prácticas de sultanato musulmán-panislamista, y el resultado ha sido un nacionalismo fanático anti-tradicional: el rechazo de toda la tradición cultural musulmana existente, el reanudamiento a una turquidad original fantasiada, una modernización técnica en el sentido europeo, con el fin de golpear, con sus propias armas, a la odiada y envidiada Europa. De ahí la preferencia por emigrantes europeos formados como profesores, de quienes se puede aprender, sin temer a la propaganda extranjera. El resultado: un nacionalismo superlativo, junto con la destrucción simultánea del carácter histórico nacional. Esta imagen, que en otro países como Alemania, Italia, y probablemente también en Rusia (?), aún no es visible para todos, aquí se presenta completamente desnuda. La reforma de la lengua tiene el carácter de una turquidad fantasiada (liberada de las influencias árabes y persas) y de una técnica moderna, y se ha asegurado de ninguna persona que tenga menos de 25 años pueda comprender un texto religioso, literario o filosófico que tenga más de 10 años de antigüedad y que, bajo la presión de la escritura latina –introducida a la fuerza desde hace unos años–, las propiedades específicas de la lengua se hayan derrumbado rápidamente. Podría llenar muchas páginas con detalles, aunque el todo se deja sintetizar como sigue: se me hace cada vez más evidente que la situación del mundo actual no es más que una astucia de la providencia, que nos conduce a lo largo de una ruta sangrienta y angustiosa hacia lnternacional de la trivialidad y una cultura del esperanto. Ya lo sospeché en Alemania y en Italia, teniendo en cuenta la inautenticidad asoladora de la Blubopropaganda [Propaganda de la sangre y de la tierra], pero aquí, por primera vez, esto se ha transformado en una certeza.

Hubiera deseado gustosamente escribirle algunas palabras sobre mis últimos años en Alemania, pero tengo que aplazarlo porque he sido interrumpido varias veces mientras escribía esta carta, y ahora no tengo más tiempo. Que su relación con E. Bloch esté nublada me apena por ambos; pero quizás hace bien en no tomar las nubes con demasiada seriedad: usted lo conoce desde hace mucho tiempo, algunas particularidades de su carácter deben ser aceptadas tal como son, y quizás sobre esta base dada, una relación duradera pueda ser restablecida. ¿Cómo está Burschell, y dónde se encuentra?

Mi cuñado Hausmann y su esposa, que recientemente han huido de Ibiza, han sido expulsados de Suiza y se dirigirán tal vez a París. Veo difícil que usted esté en una situación que le permita ayudarlos. Sin embargo, estoy seguro de su cordial disposición, y les comunicaré en cualquier caso su dirección Espero tener nuevamente noticias de usted pronto, y está en nuestra más amigable memoria.

Suyos

E[rich] y M[arie] A[uerbach]

[notas de Walter Benjamin en la parte inferior de la carta]
– 6 huevos – Bonnard / James Cain / Montherlant
– 2 latas de atún – Fuchs
– 1 lata de sardina – Bataille Leyn
– 1/4 de jamón – América
1 pan – Kracauer
1/4 de mantecaLieb [cariño]
– 1 lata [sigue una palabra ilegible] – Proceso de Moscú / Gide
– 2 hamburguesas

* Carta extraída del libro “Correspondencia entre Erich Auerbach y Walter Benjamin 1935-1937″ de Ediciones Godot. 2015.

 

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