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Por un bloque político en contra del duopolio: ¿Llegó la hora?

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Jaime Mulet

Partido Frente Regional y Popular

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Sebastián Depolo

Presidente Partido Revolución Democrática

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Carta de Jaime Mulet

27 mayo 2016

“Recuerdo que el proceso que originó en su momento el Comando del NO y luego la Concertación de Partidos por la Democracia que permitió derrotar la dictadura fue difícil. Pinochet y su gente siempre apostó a que no se lograría la unidad que permitió unir a quienes habían sido tenaces adversarios tan sólo quince años antes. Hoy creo que hay motivos políticos similares a los de entonces. No es la dictadura, es el duopolio. Entiendo que no es fácil, cuesta competir en su contra sobre todo porque dentro de sus filas también hay auténticamente demócratas y una historia digna. Pero no nos olvidemos que cada día la NM actúa de manera más autoritaria, abusiva, menos democrática e indolente frente a la corrupción y sobre todo porque se viste de apariencia de democracia y detenta el poder.”

Señor
Sebastián Depolo
Presidente Partido Revolución Democrática

Estimado amigo:

Me dirijo a ti, tal como lo haré a otros presidentes de Partido, en quienes reconozco diversidad en su origen biográfico e ideológico, pero marcado con una misma, clara y definitiva vocación democrática.

Porque sé que cada uno, al igual que yo, está buscando las herramientas que puedan llevar a nuestro país a una nueva y superior etapa de su historia republicana.

Algunos venimos trabajando desde los 80, en la lucha contra la dictadura y fuimos parte del proceso que terminó con ella. Muchos estuvimos juntos en lo que fue la Concertación de Partidos por la Democracia, de la que emigramos en distintas épocas y etapas. Otros y en buena hora pertenecen a las nuevas generaciones que buscan construir un Nuevo Chile.

Sin duda alguna representamos mundos diversos, con diferentes énfasis y prioridades, con matrices ideológicas distintas donde los modelos de sociedad al que aspiramos varían entre nosotros y en algunos casos varían significativamente.

Todos sí queremos participar del juego democrático y enfrentamos un mismo problema, un sistema de participación política único bicéfalo, al que también llamamos duopolio, que impide, casi absolutamente, que los que no formamos parte de la Nueva Mayoría o de la Derecha, podamos entrar y participar.

Tengo conciencia que algunos están dentro de la NM no sé si por pragmatismo o en calidad de rehenes y no me cabe la menor duda que si ven en el conjunto de nosotros una alternativa política viable de construcción o contribución a un nuevo modelo de participación política, estarán junto a nosotros.

No es el momento ni la oportunidad de hablar de las causas que motivaron esta situación política abusiva, herencia de la Dictadura, a la que se amoldaron los partidos tradicionales. Pero si es el momento para entender que el duopolio en los últimos años ha usado y abusado constante y reiteradamente de su estatus. Pienso que como un modelo que se sabe agotado, gastado y desprestigiado, hace cualquier cosa, ya sin miramiento ni vergüenza, para mantener el poder. Ni siquiera los frena el desprestigio y falta de confianza abismante al que los ha llevado la revelación de los casos de corrupción. Siguen manteniendo un monólogo abusivo donde la derecha y la NM, como un bloque, abusan de su posición dominante para mantener sus privilegios políticos y económicos e invariablemente aplastan toda iniciativa que pretenda abrir espacios a una mayor oxigenación, participación y discusión. Son muchos los ejemplos que podemos revisar sobre este punto. Te recuerdo aspectos abusivos de algunas leyes aprobadas los últimos meses. (Ver anexo).

Te escribo amigo, porque creo que es hora de unir todas las fuerzas progresistas ajenas al duopolio para generar un nuevo eje que permita presionar el diálogo democrático y abrir nuestro sistema político a nuevas expresiones políticas y ciudadanas que oxigenen y permitan un recambio real del esquema de poder actual. Debemos generar la fuerza necesaria para viabilizar este plan común y que tan evidentemente aparece frente a nuestros ojos.

Se nos avecinan las elecciones municipales en algunos meses más. Y frente a los abusos debemos reconocer que entre nosotros no hemos podido o sabido construir una sola lista municipal para competir a través de un gran bloque democrático auténtico. Por lo que yo sé, habrá a lo menos participación en tres listas. Algunos en una lista en la NM, alimentándola en su agonía. Otros estamos construyendo un acuerdo electoral que agrupa hasta ahora al PRO, con los partidos regionalistas Democracia Regional Patagónica (Magallanes, Coihaique y Los Lagos) y el Frente Regional y Popular (Atacama) a los que incorporaremos candidatos de otras regiones en las que hemos iniciado el proceso de inscripción (Antofagasta, Arica, Coquimbo, Valparaíso, Bíobío, Araucanía y Valdivia ).

El diálogo que había entre el PRO con humanistas, liberales y ecologistas se suspendió hace varias semanas y entiendo que ellos ahora sin los Progresistas buscan formar otra lista municipal.

Habrá otros que irán solos y sin pactar.

Todas las posturas son legítimas. Pero el hecho de no ir todos juntos hace nuestra tarea más difícil.

Hasta ahora no entiendo la profundidad de los argumentos para no conformar una gran apuesta política unitaria que se traduzca en una lista común.

Recuerdo que el proceso que originó en su momento el Comando del NO y luego la Concertación de Partidos por la Democracia que permitió derrotar la dictadura fue difícil. Pinochet y su gente siempre apostó a que no se lograría la unidad que permitió unir a quienes habían sido tenaces adversarios tan sólo quince años antes. Hoy creo que hay motivos políticos similares a los de entonces. No es la dictadura, es el duopolio. Entiendo que no es fácil, cuesta competir en su contra sobre todo porque dentro de sus filas también hay auténticamente demócratas y una historia digna. Pero no nos olvidemos que cada día la NM actúa de manera más autoritaria, abusiva, menos democrática e indolente frente a la corrupción y sobre todo porque se viste de apariencia de democracia y detenta el poder.

Estoy convencido que tendremos más opciones de hacer pesar nuestra postura, si inauguramos esta nueva etapa con un éxito electoral: no es lo mismo amigo ir en 2 o 3 pactos o listas y conseguir cada uno un 2, 4 o 5 por ciento que obtener juntos el 10, 12 o más porcentaje. Más electores votarán por nuestros candidatos si nos ven unidos. Todos ganamos.

Amigo, si no reaccionamos a tiempo, nuevamente cada uno de los polos dominantes exhibirá un porcentaje del 30% o más de los electores y en su conjunto seguramente algo cercano al 70 o 75%. Los observadores atentos percibirán que apenas habrá participado un 40% o menos de la población habilitada, pero esta observación no servirá más que para los análisis post eleccionarios y habremos perdido nuevamente la oportunidad histórica de darle a Chile la alegría de votar con decisión y con la cara y las manos limpias por una opción nueva.

Trabajemos amigo para iniciar una etapa donde haya más y mejor democracia, en un espacio donde no sobra nadie. Que éste nuevo pacto sea el reflejo más fidedigno de un Chile, que en pleno siglo XXI, aún sufre las consecuencias de un poder injusto y despiadado donde no hay fronteras entre lo político y económico y donde sus miembros no escatiman esfuerzos para torcer el mandato popular para continuar gozando de los beneficios de dicho poder.

Amigo, nosotros podemos y debemos unirnos en torno a un objetivo político mayor. Tenemos la visión, la capacidad y las ganas. En ustedes y en nosotros hay mucha autoridad política y moral. Hemos dado grandes luchas por mantener nuestra ética apegada a la moral y por defender nuestras ideas. La acción solitaria no es suficiente para generar los cambios que se necesitan.
Por otra parte no debemos olvidar que han desatado un proceso constitucional desde la Presidencia de la República, pero como todo lo que hacen, es un proceso sin convicción democrática, con temor y reticencia hacia el poder constituyente originario, hacia el pueblo. Creo avanzarán en este proceso simulacro de democracia hasta el final y nos dejarán una nueva Carta Fundamental con el propósito de recuperar la agenda política para tratar de mejorar la percepción de la gente sobre los juicios instalados sobre el desempeño y la probidad. En la suma y en la resta cambiarán algunos vectores para que todo se mantenga igual.

Amigo, si a fin de año logramos empinarnos sobre el 10% de los votos y demostramos capacidad y unidad, estaremos iniciando un proceso nuevo, de diálogo real y se irá definiendo un nuevo escenario político, con más voces, con más legitimidad, para enfrentar el proceso del 2017 y lograr incidencia real en la elección presidencial y un equipo parlamentario que pueda ser escuchado.

Sé que a muchos les preocupa, y con razón, la situación que afecta a Marco Enríquez-Ominami. No está de más recordar lo que él significó en el proceso del 2009 y 2013, es historia reciente y ustedes la conocen. La mayoría de nosotros estuvo con Marco en ellos. No nos olvidemos que junto a nosotros visibilizó temas que en nuestro país estaban fuera del debate. Que en Chile nos estaban vedados, como por ejemplo, la discriminación, el matrimonio igualitario, el aborto, iniciativa popular de ley, referéndum revocatorio, nacionalización del agua, concentración económica, una nueva constitución por asamblea constituyente, la necesidad de regionalizar o el federalismo atenuado, la educación pública gratuita, etc. Algunos yo nos los comparto, pero debo reconocer que se representó y se dio voz a una importante masa de chilenos y chilenas que los políticos tradicionales no representaban.

El 20% en la primera vuelta presidencial del 2009 fue providencial. Muchos chilenos nos dimos cuenta que éramos millones los que no nos gustaba lo que estaba pasando. Eso dio la fuerza para gatillar movimientos sociales significativos que se expresaron de diferentes formas, también en la calle y que implicó que en la presidencial del 2013, buena parte de las banderas que desplegamos con MEO el 2009 las tomará Bachelet quien con un programa progresista que le firmaron en blanco los dirigentes desesperados por recuperar el poder, fue “grito y plata”. Gracias a ella y a ese programa progresista, se reinstalaron en el poder con una sólida mayoría parlamentaria. Pero claro, una vez en el poder, el “partido del orden” volvió a operar y buena parte del programa progresista se guardó y comenzó a recibir severas críticas por los mismos que lo usaron para elegirse o reelegirse. Las banderas que buscan una profundización de la democracia, terminar con los abusos de una sociedad cartelizada, económicamente oligopólica y políticamente duopólica gobernada y dirigida por un pequeño grupo de privilegiados políticos y empresarios, están guardadas en los subterráneos de la Moneda.

Por eso que cualquiera que se pare como lo hizo Marco y enfrente a los detentadores del poder, recibirá una andanada de acusaciones e imputaciones. Le dicen y acusan de todo, les gustaría verlo formalizado, humillado o desmoronado.

Precisamente por eso es que era previsible que buscaran algún error o deficiencia, que sin dudas las tiene, para magnificarlas y así disminuir las voluntades que en algún momento congregó. No es casual que le dan tan duro los medios adictos al duopolio. Puede que Marco o su entorno se hayan equivocado. Usar la legalidad vigente de entonces y recurrir a las empresas para buscar financiamiento no nos gusta. Pero si tenía que competir de igual a igual y desplazarse por todo el país, le era lícito recurrir al financiamiento que permitía la ley. Exigirle un estándar superior del que usan y del que abusan los adversarios y al que exige la ley es injusto. Es un argumento funcional a ellos. Recuerden ustedes que desde este año ya se auto asignaron más del 95% de los recursos públicos para gastos de partidos. Ellos tendrán cerca de $5700 millones cada año y nosotros todos juntos cerca de 300. Multipliquen eso por dos años, quiere decir que cada lado del duopolio dispondrá de $11.400 millones y nosotros de $600, o sea una razón 1 a 9,5, o de 1 a 19. Y sin considerar el desequilibrio por el uso del aparato del Estado y de los cargos públicos que hace la NM y del poder de las empresas y medios de comunicación dominantes que hace la derecha y también la NM.

Lo que debemos construir ahora es un pacto político para enfrentar la elección municipal. La cuestión presidencial y la parlamentaria será otro paso, que deberemos resolver democráticamente al interior de nuestros partidos, movimientos y agrupaciones, con todas las herramientas de las que dispone cada uno, donde nuestros candidatos al Parlamento y Consejos Regionales se deberán elegir por primarias. Y por qué no convocar a una gran primaria presidencial el 2017 donde cada uno de nuestros referentes pueda presentar su precandidato presidencial y así el mejor de los nuestros asuma como abanderado.

No pactar ahora generará desconfianzas y será el preludio para ir nuevamente divididos el próximo año con la consiguiente pérdida de eficacia política y electoral.

Sé que ustedes son dirigentes nobles y demócratas, que han dado muchas luchas siempre en condiciones adversas. Atendiendo a su historia y a la nuestra, me permito hacerles esta petición, llegó la hora, unámonos por el bien de Chile.

Una carta similar a esta, y con igual objetivo, enviaré a Antonio Horvath, presidente del Partido Somos Aysen, a Vlado Mirosevic, presidente del Partido Liberal de Chile, a Patricia Morales, presidenta del PRO, a Elson Bórquez, presidente del Partido Democracia Regional Patagónica, a Octavio González, presidente del Partido Humanista, a Alejandra Sepúlveda, presidenta del Partido Movimiento Independiente Regionalista Agrario y Social, a Agápito Santander, presidente del Partido Fuerza Regional Norte Verde y a Leopoldo Turina Mimica, presidente del Partido Regionalista de Magallanes.

Ojalá haya eco a mis planteamientos.

Para ti, Un abrazo fraterno.

Jaime Mulet Martínez
Partido Frente Regional y Popular

5 Comentarios

  1. Querida Pía. Yo sí recordaré a Fidel. No hay en la historia de Latinoamerica un personaje más influyente en los movimientos sociales y políticos que aspiran a una sociedad más justa, más solidaria, más empoderada, más preparada en conocimientos, que la figura de Fidel. Muchas críticas obedecen al catecismo del Imperio. Despejemos la paja del trigo, y hagamos un balance honesto.

  2. El duopolio fue un acuerdo tácito (Ailwyn) o explícito (la concertación al mantener el binominal 25 años es apoyarlo). No solo fue eso, fue y es la continuación de un sistema políticio, económico, social, ambiental y cultural, que ya no da para más. Solo la emergencia de una tercera fuerza unidad, mirando hacia una sociedad comunitaria, aprendiendo toda la historia de Chile y Mundial, podrá ser capaz de devolver la dignidad a los chilenos. Dignidad en trabajo y remuneración justa, en una educación gratuita y de calidad, en una salud pública para todos, y en pensiones que eviten la muerte prematura de muchos chilenos que cuando ya han trabajado 50 o 60 años, se pensionan con 100 mil pesos mensual.

  3. Bastante larga la carta pero vale la pena leerla.
    Conclusión : Nicanor Parra es profeta porque hace muchos años pronosticó lo que ahora pasa con su famosa frase “La izquierda y la Derecha unidas jamás serán vencidas”.
    Jaime Mulet tiene mucha razón en lo que expone y la urgente necesidad de sacar a los gañanes que están incrustados en nuestro parlamento succionando para su propio bien.
    Pero por favor Jaime… saca a MEO del escenario para lograr la unidad que propones… por último que quede en un lugar poco visible pero en ningún caso de presidenciable.

  4. Mulet,de dónde sacas tú que fueron millones los que apoyaron a ME-O, si Bachelet sacó 3 millones y fracción de los votos, el 60% de los votantes con derecho a voto no ejerció su derecho, ME-O solo sacó el 10%, no alcanzo ni el 11%… ¿En qué mundo vives?

  5. Creo que sí es posible lograr la unión contando con la necesaria participación de la ciudadanía —que estamos hartos de la politiquería carente de legitimidad, por cuanto sus intereses particulares y decisiones arbitrarias no son representativas de lo que necesitamos los chilenos—. Se precisa un mensaje comunicacional ético y comprometido que sí nos garantice representatividad. No es necesario más dinero para comprar más votos, pero sí se precisa una plataforma web de participación ciudadana, la cual es perfectamente factible sea desarrollada y habilitada por un partido o un grupo de partidos. El duopolio son las dos caras de una moneda que perdió su valor, hay que quitarla de circulación.

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