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¿Por qué las tareas escolares deben ser reguladas por ley?

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Denise Astete

Psicóloga infanto-juvenil Centro Anidar, docente UAHC y miembro del Movimiento “La Tarea es Sin tareas”

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Adriana Delpiano

Ministra de Educación

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Carta de Denise Astete

26 octubre 2016

Estimada ministra Adriana Delpiano:

Hace 2 días se aprobó en el Senado, el proyecto de ley que propone regular el exceso de tareas escolares; la aprobación, con 19 votos a favor, 8 en contra y 2 abstenciones, fue acerca del proyecto en general, es decir, que existe un plazo para efectuarle indicaciones que definan el detalle de la propuesta que se volverá a votar en unos días más.

Ante este escenario, favorable para quienes estamos luchando porque este proyecto sea una realidad, han surgido opiniones detractoras, entre ellas la suya, otras voces oficiales del MINEDUC y algunos parlamentarios que, ante el masivo apoyo ciudadano y el enorme cúmulo de evidencia a favor, ya no tienen argumentos para defender la libertad total de las tareas; no obstante, todavía creen que ésta no es una materia donde sea pertinente o necesaria una regulación legal, sino que bastaría con elaborar protocolos u orientaciones técnicas que den “recomendaciones” a los colegios acerca del tema. Sus principales razones tienen relación con el respeto a la autonomía docente, la libertad de enseñanza, las dificultades de los profesores para cumplir con el currículo educativo vigente, e intuyo también, con el desafío que supondría una fiscalización que garantizara el cumplimiento de las regulaciones en los colegios del país.

Lamentablemente, todos estos argumentos no hacen más que demostrar, una vez más, la perspectiva predominantemente adultocéntrica y carente de enfoque de derechos con que se tratan los temas referentes a los niños en Chile. La misma mirada que ha permitido por muchos años, entre otros ejemplos, que 3 de cada 4 niños haya sufrido algún tipo de maltrato en nuestro país; la misma que ha invisibilizado las torturas, vejámenes y muertes al interior de organismos del SENAME; la misma que aún nos mantiene sin una Ley de Garantías que asegure que el Estado se haga cargo de hacer cumplir la Convención Internacional de los Derechos de los Niños y Niñas, a ya 26 años de su ratificación por parte de nuestro país.

Acá, en Chile, los niños y niñas no son prioridad país. Los queremos, claro. Nos importan, nos conmueven y los queremos cuidar, a ratos. Pero no estamos dispuestos a reconocer, respetar y hacer cumplir sus derechos como verdaderas personas (no como “futuras personas”). Esto atenta contra nuestros muy arraigados modelos de relacionarnos con la Infancia (originados en nuestras propias infancias, probablemente), mantenidos al alero de la ignorancia respecto a sus procesos de desarrollo, su funcionamiento psíquico, su aporte a la sociedad, entre otros temas, y sustentados por un modelo de sociedad poco inclusiva y basada en valores como el poder, el exitismo y la competencia.

Sin embargo, ya no tenemos excusa. Sabemos lo suficiente como para seguir posponiendo sus derechos y necesidades por detrás de las necesidades y derechos de sus adultos a cargo, de instituciones ineficientes y de un Estado que no logra hacerse cargo del compromiso que asumió ante el mundo hace 26 años. Si no queremos pasar a llevar la autonomía docente, si la JEC no cumple con su propósito, si los profesores no alcanzan a entregar los contenidos de un currículum sobrecargado, si el tiempo y los recursos no alcanzan para asegurar la fiscalización, etc., no es culpa de los niños y niñas que a diario sufren las consecuencias de malas gestiones a su alrededor.

En este proyecto están en juego el derecho a una Educación digna y de calidad, y el derecho al descanso, la recreación y el tiempo libre (un derecho que sí está legalmente protegido para los adultos trabajadores, no así para los niños estudiantes).

Permítame aclarar que los colegios, el SENAME, y otras instituciones que pasan a llevar sistemáticamente los derechos de la niñez, están llenas de recomendaciones y orientaciones técnicas que no se cumplen, y de personas bien intencionadas que intentan hacer su trabajo lo mejor posible. Eso no está en duda. Pero, mientras los derechos infantiles no se respalden con regulaciones legales, universales y que dispongan de herramientas para hacerse valer, seguiremos moviéndonos en terrenos poco claros, sujetos a interpretaciones y factibles de ser olvidados, y seguiremos fallándole a los niños y niñas de nuestro país.

14 Comentarios

  1. Por supuesto que una ley puede ayudar a evitar el abuso que muchos colegios realizan explotando a sus alumnos para conseguir mayores puntajes que les permitan elevar su ranking como colegios. El sistema social educacional es perverso en ese sentido ya que se regula a través de la competencia lo que implica un “ganar a toda costa” sin importar los niveles de estrés o la salud mental de los alumnos, nuestro país tiene uno de los mas altos indices de suicido entre los adolescentes que no encuentran en el colegio un lugar de crecimiento sino mas bien de control. Los tiempos han cambiado. la tecnocracia genera mas problemas que soluciones, es cuestión de ver la realidad.

  2. Querer o creer que la vulnerabilidad de nuestros niños y adolescentes será regulada por la emisión de una ley que lo indique, es igual a pensar que la ley Emilia bajará los niveles de conductores ebrios.
    Más allá de compartir la preocupación, considero que atribuir la responsabilidad de vulnerar derechos a las tareas escolares es sólo un volador de luces y no permite centrarnos en lo esencial. quizás debiéramos centrarnos en el ritmo y tipo de vida que estamos mostrando a nuestros niños. A cambiar el paradigma exitista de nuestra sociedad y dejar de demandarles y mostrarles que la felicidad es un logro económico e individual. para Centrarnos en ellos, no es necesaria una recomendación lega

  3. En resumen, la ausencia de una reflexión desde la experiencia de los maestros y los avances del conocimiento pedagógico, son mejores consejeros que las alegaciones sobre “adultocentrismo” o las marqueteras consignas como “la tarea es sin tarea”. Mejor harían nuestras autoridades políticas en considerar problemas de políticas educacionales públicas urgentes y dramáticas, como la situación del SENAME o el destino de la educación municipalizada (y hay muchas mas…).

  4. Por otra parte, la evidencia psico pedagógica- de largo tiempo- conoce la importancia de la persistencia en el proceso de la enseñanza/aprendizaje. A modo ejemplar solamente, se puede consultar los trabajos de Ebbinghaus sobre la “curva del olvido” (Sprung, L. & Sprung H. 1986. Hermann Ebbinghaus y su obra. Vol. 4. Revista de Psicología. http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/psicologia/article/view/4526 Web).

  5. Me sumo a la opinión de mi colega Guido Crino:
    “La tramitación de un proyecto de ley que prohíbe enviar tareas escolares a la casa en colegios con subvención del Estado es una muestra más de la falta de consideración que tienen las autoridades con la autonomía de la gestión pedagógica que corresponde a los establecimientos educacionales y las competencias profesionales de los docentes. La novedad es que en esta oportunidad, a los desaciertos de la legislación ya aprobada de la reforma educativa, se sumó la Cámara Alta, que tomó una decisión que corresponde estrictamente al ámbito pedagógico, sin consultar a los maestros” http://www.elmercurio.com/blogs/2016/10/29/46166/Sin-tarea-para-la-casa.aspx

  6. Estimado Martín: Por favor, no comparemos a los alumnos universitarios, que son adultos con capacidad de elección y de defenderse, con los escolares, que son niños sin opción de decidir… hay un universo de diferencia… y la comparación con el maltrato la hago en cuanto a que ambos problemas son diferentes aristas del problema de fondo, que es el no reconocimiento y protección de derechos de la niñez en nuestro país… no es que crea que son lo mismo… pero si se originan en la misma mirada que pone a los niños en un lugar de objeto de cuidado/abuso y no de sujeto de derechos…

  7. Los contenidos de los programas están sobrecargados. Los “expertos” no entienden que aprender algo a medias es igual que no aprender. Algunos profesores dan tareas que no pueden hacer ni los alumnos ni los padres.

  8. La perspectiva de Denise pudiera tener alguna significancia si la argumentación se basara en datos, estudios y no se buscara una justificación emocional vía ideas-pancarta. Es cierto que la jornada escolar completa debería proveer la mayor parte de las actividades educativas, pero también es cierto de que las tareas, bien diseñadas, focalizadas y atingentes al contexto en que viven los niños, pueden ser valiosas y aportar conocimientos y experiencias que no es posible abordar en el aula. Si la tarea incluye la participación de los padres, entonces, también se constituye en una nexo imprescindible entre la responsabilidad parental y la institucional para la educación de los niños.

    1. Como sea, este es un asunto tecnico que deberia analizarse y resolverse al interior de unidades pedagogicas de investigacion y de curriculum, no como una ley de estado empujada por un movimiento ciudadano. Este y otros problemas de la educacion en Chile requieren en realidad de una institucionalidad proactiva, con fuerte base tecnica y vinculacion con la sociedad. Las opiniones de todos los actores sociales son valiosas pero no se debe regular basado en ellas necesariamente.

    2. Estimado Rodrigo: Existe amplia evidencia y datos que respaldan lo que planteo… te invito a buscar los estudios internacionales al respecto, la evidencias que aportan las neurociencias y la psicología educacional al respecto… y claro que las tarea pensadas en beneficio del niño (no del colegio, ni del profesor, ni del sistema), planificadas con objetivos claros y limitada en tiempo y espacio puede ser beneficiosa… y para que esto se cumpla, y no se caiga en los abusos que tenemos actualmente, justamente, es que hay que dar una regulación mínima…

      1. Seria aporte que citaras esos estudios que tu mencionas, y desarrolles la argumentacion en base a eso, para posteriormente, justificar porque hay que regular via ley las tareas escolares. Aun no he encontrado nada que apoye el legislar a este respecto.

  9. ¿Las tareas a la misma altura del maltrato infantil y el Sename? POR FAVOR!!!
    Un niño al que no se le haya ayudado a desarrollar el hábito de estudio tendrá nula posibilidad de completar con éxito una carrera universitaria y eso lo sabe cualesquiera que haya vivido esa experiencia ¿a usted le bastó con asistir a clases en la universidad para graduarse? A mí no, en ninguna de mis dos carreras.
    Notable manera de jugar con el futuro de los niños, quienes justamente forman sus hábitos en la edad temprana.
    No puedo estar más en desacuerdo con su postura y argumentos.

  10. Denise reconoce que el contexto educacional (JEC, tiempos, programas de estudio, etc. No son los propicios para prover una educacion de calidad. Y que este mismo contexto no reconoce derechos de los niños. Pero su propuesta no esclarece como la eliminacion de las tareas si aporta, excepto por el tiempo. ¿No seria entonces mas serio y profesional planterar una propuestta clara y definida en torno a este mediocre marco educacional ?

  11. No es solo las tareas….es el estudio excesivo (pruebas y quizzes) los que agobian a los niños….y de paso estresan a los papás que tienen que estudiar hasta altas horas de la noche con sus hijos, bajo la promesa de un colegio de que con ese método se lograrán buenos puntajes en la PSU o el SIMCE. El proceso es alienante para la familia entera.

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