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Montañas por delante, montañas por detrás…

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Guillaume Apollinaire

Poeta francés

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Fernande Olivier

Modelo francesa

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Carta de Guillaume Apollinaire

12 junio 1906

Monsieur Pablo Picasso
Provincia de Lérida por Solsona en Gosol
Casa Tampanada, España

12 de junio de 1906

Mi querido Pablo:

Han sucedido muchas cosas estos últimos tiempos que me han impedido escribirte, pero tú, ¿qué pretextos invocas tú? Eres libre, gozas de un clima agradable, eres feliz, así que tendrías que haber encontrado tiempo para escribirme o, al menos, Fernande podría haberme mandado noticias de los dos en una postal.

No me veo ya más que con Charles Morice. Es un buen hombre. Te reprocha que, estando maravillosamente dotado como lo estás tú de dones admirables, los desperdicies desdeñando el estudio. Lo he conocido por un antiguo compañero de colegio que me encontré en casa de Camentron; se llama Lempereur, antiguo dibujante y ahora pintor muy apreciado, Morice y Dirik lo aprecian muchísimo y forma parte del Comité de Les Indépendants. Se ha enterado de lo tuyo con Signac y me ha dicho que después del cierre del plazo se habían recibido un montón de cuadros de pintores amigos de Signac y otra gentuza por el estilo.

Aún con desprecio ante tal acto inmoral
nos enteramos del atentado de Morral.
Era encantador bajo el cielo madrileño
el joven rey llevando al altar a la reina
a la que se coronaría de espigas, como Pales.
Alguien robó el nombre del divino Morales
y les lanzó como una alcancía en tiempos de los moros,
llena de un fuego mortal que me chamuscó la piel
a pesar de la distancia.
¡Sí, sí! ¡De verdad!…

He recibido tu carta. El dibujo era delicioso y es uno de los que prefiero. Supongo que habrás recibido la postal que te enviamos de acuerdo con la noche de tu partida. Al día siguiente tuviste que recibir una fechada de Chelles con las firmas de mi hermano y de Salmon. Desde entonces te he enviado una carta más con una dirección descriptiva y de lo más precisa pues Manolo pretende que como tu padre se llama como tú, se queda con tu correspondencia.

Manolo catalán anticatalanista.
Es un piel roja errando sobre una pista caliente.

Me han dicho que eras muy feliz en tus montañas y también que la población es muy extrema: o gente extraordinaria o crápulas inmundos, sin término medio.

En Madrid, en Burgos y en Cataluña
la gente huele a mierda o a colonia.
Mahaut ha vuelto, ese pálido energúmeno
que tuvo cara de Tuareg pero nunca de ser humano.
Va meando por Montmartre y marcando paquete por Lilas
metiendo mierda contra Moréas y otras Manolas.

Querido amigo, quizá vaya a España pero sin esa Yette, que he liquidado o porque se reía realmente demasiado.

Hagas lo que hagas, Yette se ríe
—Reíd, reíd, lindos amorcillos—.
Pero llegará el día en que se convierta en morcilla
de Tours.

Termino la carta mandándote un beso muy fuerte. Morice me ha dicho que Sagot estaba entusiasmado contigo. Deberías insistir para que funcione.

Recuerdos a Fernande, dile que me escriba una carta hispanoculinaria, sabes cómo me gustan esas cosas.

Tu siempre fiel amigo,

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Carta de Fernande Olivier

21 junio 1906

Señor Don Guillermo Apollinaire
8 Bd Carnot Le Vesinet (S y O), Francia

[Tuxen] 21 o 22 de junio de 1906
Gasol

Querido amigo Guillaume Apollinaire:

Ya le había escrito hace dos días, pero como me sentía mal tuve que interrumpir la carta, así que haga como si hubiera recibido una carta anteayer, y considere esta como una más. Y luego no vaya diciendo que no recibe noticias nuestras, es usted injusto y además es Pablo el que se niega a escribir… qué quiere que le haga yo.

En primer lugar, no puede decirse que gocemos de un clima agradable, porque sería la mentira más grande del mundo, y es que aquí hace, o al menos, seamos justos, hacía un frío intolerable hasta ayer, tal frío que iba con gorro y abrigo todo el día. Además, llovía sin parar, y encima dicen que aquí no llueve nunca. Y será verdad porque cuando llueve el pueblo se inunda, y le aseguro que más valientes que yo se amedrentarían ante semejantes rayos y truenos en medio de estas montañas enormes; ¡ah, y el eco!, ¡no aguanto el eco!…

En lo que concierne a las recetas de cocina, qué puedo decirle sino que son poco variadas, figúrese que todos los días comen una especie de puchero con cordero y una especie de salchichas negras y detestables, con “pilota” y tocino rancio, así que ni lo pruebo, y me contento con troumfousses y cols que son preferibles a la carne; ya se hace usted una idea de la variedad culinaria de por aquí… Bueno… También comen una especie de ratas de cola larga, preparadas a la manera de la zona, si quiere que le envíe la receta, hágamelo saber y se la enviaré completa la próxima vez; ¡ah! También comen, y en todas las comidas, achicoria, que en realidad es diente de león, de la misma forma que en Barcelona comen lechuga, pero en realidad es “romana”. Desgraciadamente, no comen ni tomates, ni guindillas ni olivas ni nada de lo que se tiene por muy español, nada de fruta, ni una, aquí las primeras frutas aparecen en el mes de agosto. Podría, por ejemplo, explicarle cómo se hace el queso de oveja, o el salchichón de lomo de cerdo, o el counill al alioli pero sería demasiado largo.

¡¡El paisaje!!… Montañas por delante, montañas por detrás, montañas a la derecha, montañas a la izquierda, y más montañas por todas partes, y entre montaña y montaña, especies de landas llenas de aliagas y gayombas donde no crecen más que cabezas de perros muertos, y no sólo de perros, también de mulas, burros, ovejas, cabras, sin hablar de las piedras, incontables, y también hay algún que otro riachuelo, estos mucho más acasos.

Creo que cuando vuelva a París seré capaz de reproducir a la perfección el grito del asno cuando rebuzna o el de la mula, etc., porque aquí no pasan treinta segundos sin que resuene ese grito emocionado del asno al ver a lo lejos una burra, de lo más emotivo, se lo prometo…

Así que, en resumidas cuentas, esto es bastante bonito y si cambia la temperatura todavía nos quedaremos un tiempo, me temo. Si vuelve a hacer frío, creo que entonces tendremos el enorme placer de volver a verle pronto.

Cada domingo tenemos derecho a la bucólica escena del baile del pueblo.

Pablo le envía una de muestra. Por ejemplo, en esta región no hay de nada, ni pastelero, ni confitero, ni panadero, ni mercero, ni nada de nada, nada, el estanco no tiene ni sellos a 0,10 ni sellos a 0,25, así que han tenido que enviármelos de Barcelona, sin contar con que la mayor parte del tiempo la estanquera está en el campo trabajando y tiene el estanco cerrado.

Aquí, el canto nacional es La Marsellesa, que cantan cada domingo y fiestas de guardar todos los jóvenes, como si fuera un himno de gloria: se trata de una Marsellesa sui generis, traducida al catalán, arreglada y más larga, etc.

También hemos tenido procesiones, un domingo y para el Corpus. Las mujeres cubren los balcones, porque hay balconcitos de madera en todas las casas, los engalanan con sábanas, con mantas de cama, por supuesto las más bonitas que tienen, y azul y amarillo y blanco y rojo y todo eso se pone a volar gracias a un viento infernal, bueno, y luego construyen unos altarcillos, al aire libre, con ramas de pino y con aliagas, y llega la hora, y el cura sale de la iglesia precedido por hombres y muchachos, que llevan enormes pendones, que vuelan, vuelan también, y seguido por las mujeres que llevan capirotes negros que parecen capuchones de verdugo, y que llevan a hombros y triunfalmente a una virgen toda azul, toda rosa, cubierta de flores de porcelana y de tela, y toda esa gente, con el cura en medio, va andando en perfecta devoción, y el cura y los hombres van salmodiando mientras que los críos van jugando con los pendones, y van al menos a cien metros por delante del resto de la gente. Un domingo sucedió algo divertido, que se puso a llover de repente, sorprendiendo la lluvia a toda esa gente que anda en fila y paso a paso, y hubo tal desbandada, incluido el cura, y es que tenía que haber visto a las mujeres poniéndose las faldas por encima de los capirotes, tal desbandada decía que en unos minutos todo el mundo había desaparecido, se había fundido, y casi ni nos dio tiempo a ver que la gente se desperdigaba.

Tenemos un perro, un fox terrier, de pura raza, muy bonito, nos lo han dado en Barcelona, tiene tres meses o tres meses y medio ahora, ya lo verá en París.

Lo divertido de aquí es que a los perros les llaman gosses y Pablo y yo escandalizamos a los niños llamándoles gosses(1). Por fin una carta larga que le quitará las ganas por una temporada de pedirme más.

Aunque después de recibir la presente, llegue a dudarlo, esté seguro de que no sólo no le tengo manía, sino que le aprecio mucho y me gustaría que siguiera considerándome como una buena amiga.

Afectuosamente, se despide,

Fernande

Mi buen amigo Guillaume, recibe un beso muy fuerte en el ombligo.

Picasso

Te mando unos dibujillos.

 

(1) Gosses quiere decir “niños” en francés.

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Carta de Guillaume Apollinaire

27 junio 1906

Monsieur Pablo Picasso
Casa Tampanada, Provincia de Lérida
por Solsona en Gosol, Espagne

París, 27 de junio de 1906

Me encantó recibir al día siguiente de mi santo, el 25 de junio, el correo con la sorpresa de la carta de Fernande y las maravillosas imágenes de Picasso.

Me he dado cuenta de que el tópico de la amistad española es una realidad, y me alegro mucho de que así sea. En una de las imágenes estáis los dos, jóvenes y hermosos en una atmósfera paradisíaca. Prueba de que sois felices.

Desde que os fuisteis han pasado cosas bastante interesantes, como el intercambio que Manolo y Basler han hecho de sus amigos. Inútil recordaros, queridos andorranos, los medios ilegales que prolongan la vida admirable de Manolo y la más abyecta de Basler. Sus amigos estaban hartos de que les sacaran el dinero y no querían saber nada más de ellos. Así que Basler y Manolo, condenados a morir de hambre, sin recursos, tuvieron una idea genial, decidieron intercambiar sus amigos. Los de Manolo, capullos hasta la muerte, por el polaco lo que ya no querían hacer por el catalán y los de Basler reservarán al aldeano del Llobregat las donaciones que negaban al polaco.

Si Manolo se fuera para Varsovia un día
Basler a ganarse la vida a Barcelona iría.

Estuve en la pasada cena del 14, bastante aburrida, y me pasé el tiempo diciendo horrores de la Victoria de Samotracia a una señora sentada enfrente de mí… Al final de la comida me enteré de que la rubita gordita en cuestión era Madame Willette. Su consorte, el artista montmartrés, soltó un discurso digno de su estupidez al final del banquete… Hicimos una tómbola para Emile Goudeau y como era yo el más joven de la sala tuve que escribir los números que iba sacando del sombrero de Charles Morice la delicada mano de Madame Willette.

Y si desapareciera yo sin dejar rastro
cual gota de agua al caer en el agua
al menos había expresado, oh Victoria de Samotracia
Mi desprecio por vos a los amigos de Goudeau.

El propio Willette es un personaje insulso y tontorrón. Si Maeterlinck escribiera comedias, Willette podría hacer en ellas de conserje, y ni siquiera, porque no es lo bastante clerical como para andar con cirios.

Le he presentado a Max Jacob a su primo Ernest La Jeunesse, y la escena fue bastante divertida:

Y para conmemorar tan insigne encuentro
La Jeunesse hizo el retrato de Max Jacob
que lo va enseñando por París a los amigos
buscándose así el pan de cada días.

Sin duda os ha hablado del primo en sus cartas. Por lo que a mí respecta, no veo mucho a Max, me huye. Le veo a veces errando por la alameda de las viudas en el Jardín del Luxemburgo. Os digo que está cada vez más estilo segundo Imperio.

De vuelta de la Ferté, Mollet se afeitó la barba
y más artista aún que Nerón Enobarbo
pasea a veinte rumanos que lleva él solo
Del Omnium bar a casa de Van Der Pijl
(pronúnciese: Peul)
“¡Es, dijo Manolo, como escuela holandesa,
lo mejorcito que tenemos!”. Mollet guía también
a Trece inglesas de ojos agónicos y dientes de caolín,
Jane, Jenny, Janet y Miss May Chamberlain.
Al igual que se ven a veces en el infinito Far West
yeguas y sementales en tórridos y tétricos mediodías
que dan saltos y relinchan. Así inglesas y rumanos
llenan los caminos perseguidos por Mollet.

No he de olvidar el espectáculo admirable que nos proporcionaron Charles Morice y Paco Durio después de la cena del día 14. Volvieron juntos, y Paco llevaba a cuestas a Morice borracho. Parecían Don Quijote y Sancho Panza.

Bréal que te aprecia, oh lejano Picasso
ha puesto en un retrato a Salmon contra la pared.
Se dice de este cuadro que es la gloria del Luxemburgo
y que un día a giocondear irá al Louvre.
¡Por qué no se distraería Bréal en Cambridge,
cuando era profesor, jugando al bridge!

Me quedan por contar algunos acontecimientos más acaecidos en París, como por ejemplo el combate singular entre La Jeunesse y Paul Fort. Fue épico. Volaban los platillos, las mesas de mármol se caían y algunos extranjeros venidos de las antípodas a Lilas para ver poetas de cerca salieron espantados de allí guiados por el prudente Moréas. En todo caso es un capítulo interesante para añadir a los libros que tratan de las peleas entre las gentes de letras.

Os deseo lo mejor y toda la felicidad del mundo. Te escribiré pronto una carta larguísima llena de detalles relativos a nuestros grandes hombres. De la mano amiga de…

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