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Migraciones en Chile: ¿Atornillando al revés?

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Lorenzo Agar Corbinos

Doctor en Sociología. Exjefe, Unidad de Migración e Inclusión Social, Ministerio de Desarrollo Social. Exmiembro, Consejo Técnico de Política Migratoria

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Rodrigo Sandoval Ducoing

Jefe nacional, Departamento de Extranjería y Migración, Ministerio del Interior y Seguridad Pública

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Carta de Lorenzo Agar Corbinos

15 abril 2016

Estimado Sr. Sandoval:

El pasado jueves 7 de abril, en su calidad de jefe del Departamento de Extranjería y Migración (DEM) del Ministerio del Interior y Seguridad Pública, usted hizo declaraciones impresentables para un funcionario del Estado de Chile en un seminario de tráfico ilícito de migrantes, organizado por el Ministerio Público, el Instituto de Derechos Humanos, el Servicio Jesuita de Migrantes y el propio DEM, llevado a cabo en el Centro de Justicia ante fiscales, policías, abogados, académicos, agentes migratorios y expertos internacionales.

En este seminario, usted se permitió señalar que somos un desastre como Estado, desconociendo los innegables avances que se han hecho en materia migratoria desde el retorno de la democracia y sin percibir que es usted mismo su representante desde 2014. Aseveraba, además, que no se deja entrar a quienes vienen a trabajar, pero que los delincuentes no tienen problema para ingresar a nuestro territorio. Este aserto es de extrema gravedad, más aún cuando la efectúa la autoridad gubernamental en migraciones.

Hoy en día, se otorgan amplias facilidades a los extranjeros para residir en nuestro territorio. Por ejemplo, se puede ingresar como turista y, luego, vía un contrato de trabajo, acceder a una visa de residencia temporal, y al cabo de un año o dos, la definitiva. En estas condiciones de regularidad viven en torno a medio millón de inmigrantes, los cuales aportan activamente al progreso de Chile. A su vez, tienen el derecho de acceder a los servicios sociales en igualdad de condiciones que los chilenos, incluso desde el momento en que inician la tramitación de su visa de permanencia.

¿Cómo y quién está impidiendo la entrada de inmigrantes con fines laborales? Como contrapartida, señala usted que se permite el ingreso de delincuentes. Es la PDI la institución en la cual recae el control de las fronteras y, por lo tanto, la responsabilidad en la admisión de los extranjeros al territorio nacional. ¿Está aludiendo a esa institución? Debiese, basado en evidencia, aclararlo responsablemente.

En cualquier caso, y a la luz de la postergación del envío al Parlamento de una nueva ley de migraciones, es pertinente abrir el debate sobre la posibilidad del otorgamiento de los permisos de residencia en los países de origen, en vez de hacerlo en Chile. Esto significaría, por cierto, el fortalecimiento de nuestros consulados y un rol mucho más prominente de la Cancillería. Un efecto positivo de esta medida podría ser el de fortalecer el alicaído rol del Estado en la regulación del volumen, selectividad de talento humano, en función de las necesidades del país, y direccionalidad territorial, vía incentivos, de la migración externa.

Chile es país integrante de la OCDE. En estos no es posible cambiar in situ un permiso de turismo por una visa de residencia. ¿No será el momento de modernizar nuestra legislación y avanzar en esa lógica? Esto implicaría un trabajo conjunto con los países de origen, lo cual, además, conllevaría abordar dos conceptos claves y necesarios en los tiempos que corren en la migración internacional: corresponsabilidad y seguridad.

4 Comentarios

  1. Parece que no aprendimos nada. Todo lo vemos con una óptica económica. Ahora es el caso de nuestra sobreviviencia como nación. Debemos ser absolutamente soberanos en los criterios para otorgar ciudadanía a extranjeros, los requisitos deben ser altos y difíciles. Si quieren aportar, que lo hagan, pero como extranjeros, con derechos, pero acotados.

  2. He seguido el tema migratorio porque es imposible negarlo. Hoy es un problemas de tipo provisional, administrativo inclusive en el ámbito penal que tiene la situación del migrante. En ese sentido, el señor Sadoval tiene toda la razón. Nadie sabe bien qué hacer con los trámites de los extranjeros y si no tienen Rut prácticamente no son personas para el Estado chileno. Todas o la mayoría de las deficiencias requieren ser zanjadas con un nuevo estatuto del migrante. Efectivamente, los delincuentes entran cuando quieren y por pasos no autorizados. El ciudadano extranjero que viene a trabajar ve desincentivada su estadía con problemas tributarios y provisionales.

  3. La discusión refleja el principal problema de políticas públicas en Chile: Tenemos a cargo de servicios técnicos de carácter crítico a personajes como el Sr. Sandoval, que no reúnen las competencias mínimas para el cargo. De esta forma, al ser requeridos como opinión técnica terminan argumentando desde el lugar común, rebajando el nivel del discurso a un punto en el que puedan desenvolverse con sus limitados conocimientos del tema. Hemos tenido un triste espectáculo de autoridades que argumentan desde el sentido común. Las palabras de nuestro jefe de Extranjería se suman a los de la directora del SENAME, para quien los niños en sus hogares sufren paros cardiorespiratorios “por pena”.

  4. Irresponsablemente, se recibe a cualquier inmigrante. No hay control. Lamentaremos en un futuro no muy lejano cómo nuestra identidad de nación se irá convirtiendo en un amasijo de culturas que no son nuestras y que terminaran sobreponiéndose a lo que somos. Para ingresar a otros paises se debe argumentar y justificar la presencia, la situación judicial y la autovalencia. Aquí entra cualquiera.

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