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Menos Sename, más inclusión

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Angelina Sierra

Psicopedagoga, fundadora portavoz de ONG Educadores Sin Fronteras

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Jaime Campos

Ministro de Justicia

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Carta de Angelina Sierra

01 noviembre 2016

Señor ministro Jaime Campos:

Junto con saludar, nos dirigimos a usted como profesionales del equipo Educadores sin Fronteras, alarmados por la crisis actual del Servicio Nacional de Menores, en un afán propositivo, dentro de la complejidad que implica acompañar a nuestros niños y jóvenes más vulnerables.

Hace años -cuando se creó el Sename- se pensó en una institución al servicio de los niños, con todo lo que dicho servicio implica, esto es: educación, protección, alimentación y salud, garantizados. Hoy hablar de Sename es sinónimo de exclusión, fracaso, miedo, desarraigo, delincuencia, violencia, abuso de poder y muerte de los niños que pretende amparar. A través de los medios de comunicación y redes sociales la opinión pública de nuestro país se ha informado de lo que sucede dentro de los hogares de acogida que el Sename mantiene a lo largo del territorio nacional. Las connotaciones que de ello se desprende y que esta institución mantiene en sí misma nos hace pensar en una completa transformación de ella incluyendo el cambio de nombre o derechamente en su cierre definitivo.

Sin embargo, la mayoría de las personas desconoce lo que pasa con estos niños, niñas y jóvenes antes de llegar a Sename. Creemos que en este punto del proceso radica el fracaso de todo el sistema de protección.

Cuando un niño en situación de riesgo o vulneración de derechos es derivado por su colegio o por tribunales de familia hacia una institución de atención, como por ejemplo Oficina de Protección de la Infancia (OPD), es atendido ahí por una dupla compuesta por psicólogo y asistente social, quienes evalúan al individuo a través de observación directa, baterías de test y visitas a su familia. Luego de ello la dupla psicosocial emite un informe situacional y un informe psicológico. Ambos incluyen diagnóstico del niño, niña o joven y derivación a otra institución o programa del estado, la cual repetirá todo el proceso que hemos descrito hasta el momento.

Así, cada individuo que entra en la red pública es atendido por varias instituciones. Esta atención puede ocurrir de manera progresiva o puede darse de manera paralela, esto último quiere decir que el niño es atendido por varias instituciones al mismo tiempo. No dudamos que los profesionales de cada una de estas instituciones y/o programas sean idóneos y hagan su mejor esfuerzo para intervenir en cada uno de los casos en los que se requiere de su experiencia y conocimiento. Sin embargo, creemos que existen importantes motivos por los cuales no es recomendable continuar con esta práctica de reintervención o sobreintervención:

1) Cada vez que algún, niño, niña o joven ingresa a alguno de estos programas , debe ser diagnosticado nuevamente, lo que supone una re-victimización del mismo, debido a la necesidad de escuchar la versión del niño por parte de cada uno de los profesionales involucrados en su atención. Esta situación se complejiza cuando la situación que afecta al niño se enmarca en delitos de esfera sexual.

2) Existen casos de niños, niñas y jóvenes atendidos por tres instituciones a la vez. Esto implica, por ejemplo, tres psicólogos, tres asistentes sociales, uno por cada institución que interviene en el caso, lo que supone realizar nuevos diagnósticos cada vez y aplicar diversas metodologías de intervención. Esto no necesariamente asegura resultados positivos en la situación del niño/a y no es garantía de recuperación, debido principalmente a que cada profesional ocupa su propio “ método” sin que haya una línea investigativa o metodológica que aúne criterios. Todo ello queda claramente establecido al observar que la mayoría de jóvenes del Sename ha transcurrido institucionalizado muchos años de su vida, derivado una y otra vez por varios organismos, sin obtener en la práctica ninguna mejora, terminando en hogares de acogida sin presentar cambios sustantivos en su actuar.

3) En este contexto y dentro de la lógica cuantificable, se puede desprender fácilmente que los recursos financieros no están siendo bien utilizados. Insistimos que cada profesional que interviene en el caso de un niño, niña o joven de la Red Pública de atención lo hace de manera profesional, con la mejor de las intenciones; eso no es lo criticable. Lo que se cuestiona es la sobre-intervención de profesionales en cada caso, esto conlleva un costo asociado inadecuado.

Sugerimos que los niños sean evaluados y diagnosticados por un máximo de dos instituciones y/o programas y luego sean intervenidos de manera directa y concreta, cortando la permanente sobrediagnosticación y derivación.

En este contexto proponemos a usted la realización de un proyecto inclusivo de intervención de niños, niñas y jóvenes en contextos de marginalidad, que priorice la intervención directa y concreta a través de la oferta programática de instituciones gubernamentales y organismos no gubernamentales comprometidos y dedicados a la realización de talleres artísticos, deportivos y recreativos. Hip-hop, fútbol, folklore, ciclismo, running, senderismo, baile, muralismo, mosaico, entre otros, son disciplinas que desarrollan la autoestima, el espíritu crítico y la autocrítica constructiva, el espíritu de superación y la constancia, además de muchas otras virtudes.

Dos consecuencias directas de este programa inclusivo, preventivo y de intervención directa y territorial. Primera consecuencia, se disminuye sustantivamente y de manera progresiva el número de niños, niñas y jóvenes que están internados en hogares que mantiene el Sename, bajando la presión que existe en cada uno de ellos. Recordar por ejemplo, que en un hogar de la red existe un promedio de 40 niños atendidos por dos tías que no necesariamente cuentan con los conocimientos técnicos para tales efectos. Segunda consecuencia, se optimizan recursos traspasando los fondos que estaban asignados a múltiples diagnósticos y evaluaciones, dejándolos para intervención directa.

Creemos en la risa como motor de cambio. Lo hemos visto. Creemos que la sociedad puede cambiar si se aúnan esfuerzos para incluir a las personas, eliminando barreras, prestando los apoyos necesarios a los que más lo necesitan desde un enfoque de diversidad, otorgando igualdad de oportunidades con equidad. En contextos de pobreza, cruzados por violencia y microtráfico hemos visto personas maravillosas tratando de tener más oportunidades que les permitan surgir y otorgar una mejor calidad de vida a sus familias. Esas personas y sus familias, esos niños, niñas y jóvenes merecen una oportunidad.

Sin otro particular y esperando que la presente tenga una buena acogida, le saluda atentamente,
Angelina Sierra, portavoz de Educadores sin Fronteras.

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