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Libertad de expresión en la Facultad de Derecho

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Vanessa Hites

Presidenta, Federación de Estudiantes Judíos de Chile

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Siham El Masou Atuez

Estudiante de Derecho, Universidad de Chile

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Carta de Vanessa Hites

23 noviembre 2015

Estimada Siham:

Entiendo que aquellas sociedades donde sus miembros no son capaces de respetar la opinión de los demás, en las que se intenta vulnerar los espacios para expresar la diversidad de ideas y donde se pretende restringir y hasta silenciar de diversas maneras la voz de determinados grupos, están condenadas a convivir en un reduccionismo insostenible.

Traigo lo anterior a colación por lo sucedido el miércoles 28 de octubre pasado, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, cuando un número reducido de estudiantes intentó “funar” al embajador de Israel, Rafael Eldad, invitado por el mismo decano a dar una charla. Lo más grave vendría al día siguiente: una asamblea extraordinaria (no vinculante) que organizaron alumnos del plantel votó prohibir que en adelante representantes del Estado de Israel pudieran participar de actividades organizadas en ese recinto estudiantil.

Como estudiante de la facultad y presidenta de la Federación de Estudiantes Judíos de Chile rechazo esta incomprensible decisión, toda vez que atenta contra los principios fundamentales sobre los cuales se debe cimentar y construir el carácter público de nuestra universidad: la no discriminación, la libertad de expresión, la libertad de cátedra y el pluralismo intelectual. Coincidirás conmigo que los próximos líderes de Chile debemos tener la capacidad de respetar la diversidad de pensamientos que se cultivan en el país, de manera que podamos constituirnos en verdaderos servidores públicos de la nación. De lo contrario, estaremos colocando en jaque las bases de nuestro sistema democrático e institucional.

Es de gran relevancia adquirir conciencia de que la universidad es el lugar natural para el intercambio abierto de ideas; un espacio para decir lo que pensamos sobre las más diversas materias. El menospreciar a una persona —cualquiera sea— por aspectos como su nacionalidad, identidad, etnia u opiniones políticas es promover una censura que no tiene cabida en el Chile del siglo XXI. Se trata de una coacción a la libertad de expresión y supone retroceder en la construcción del país que nuestros antepasados con mucho esfuerzo forjaron para que nosotros pudiésemos vivir en libertad y paz.

Quizá recordarás que, tan sólo una semanas antes, asistió a nuestra misma universidad un representante de la Autoridad Palestina y pese a que los estudiantes judíos consideramos que esa institución en muchos casos ha promovido la violencia y se ha aliado con grupos terroristas, respetamos su derecho a expresarse y respetuosamente formulamos nuestro disenso.

Precisamente, quiero vivir en una sociedad que resguarde la libertad de expresión, que esté por no colocar restricciones a la manifestación de ideas, que condene la censura en todas sus formas y que no persiga a nadie por sus opiniones. Sin embargo, la decisión tomada en la mencionada asamblea es incoherente con ese propósito y atenta contra las bases de nuestra convivencia social.

Por lo mismo, aprovechando este medio, te invito a ti y a los alumnos de la facultad a aceptar el diálogo abierto y permitir sin tapujos el intercambio de ideas. Es la única manera de avanzar y seguir incrementando la diversidad, el respeto y la unidad de Chile, ya que entiendo que ésta es la mejor forma de lograr un país más íntegro e inclusivo para nosotros y para las futuras generaciones.

Desde ya, agradezco tu respuesta sobre el particular.

Cordialmente,

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Carta de Siham El Masou Atuez

24 noviembre 2015

Vanessa:

Coincidimos al considerar que “aquellas sociedades donde sus miembros no son capaces de respetar la opinión de los demás (…) y hasta silenciar de diversas maneras la voz de determinados grupos, están condenadas a convivir en un reduccionismo insostenible”, razón por la cual nos manifestamos en contra de las políticas segregacionistas y opresoras de Israel, donde los palestinos son silenciados día a día desde hace más de sesenta años.

En esa misma línea es que se desarrolló la manifestación que rechazaba la visita del embajador de Israel el miércoles 28 de octubre, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, pues implica mantener relaciones directas con un Estado que viola sistemáticamente los derechos humanos, que realiza una limpieza étnica del pueblo palestino, lo que significa no sólo una contradicción con los principios en los que se funda nuestra universidad, sino que también, ante esta situación, la indiferencia o el silencio compromete la complicidad con crímenes de lesa humanidad, de ocupación y de apartheid. Nosotros no rechazamos ni buscamos censurar ningún discurso en específico, el problema no está en el plano de la libertad de expresión, ya que somos capaces de respetar dicho discurso aunque no lo compartamos, lo que sí rechazamos es un vínculo institucional entre nuestra casa de estudios y el Estado de Israel, rechazo que fue compartido por la mayoría de los estudiantes que asistió a la asamblea extraordinaria convocada por el Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho.

Dicha decisión, adoptada en la asamblea, es totalmente comprensible cuando hay consciencia justamente de cuáles son los principios sobre los que se erige nuestra universidad. A partir de esa premisa, es que es del todo razonable entender que nuestra casa de estudios no puede aceptar a un Estado que no respeta ninguno de esos principios que inclusive tú mencionas, en tanto discrimina racialmente y practica, paradójicamente, la libertad de expresión para unos pocos. Y nuevamente, coincidimos en que “debemos tener la capacidad de respetar la diversidad de pensamientos”, por lo que insisto en que si fuese invitado un académico, podríamos no compartir su opinión, pero ello no significa que no estuviésemos dispuestos a escucharlo.

La manifestación del miércoles 28 se enmarca en la campaña del BDS, movimiento social internacional que enfrenta a las instituciones vinculadas al Estado de Israel, pero no a individuos por el mero hecho de tener nacionalidad israelí, ni por su identidad, etnia, etc. El énfasis en las instituciones se debe al hecho de que forman parte de una maquinaria de opresión, colonización y apartheid. Como fuera en la lucha contra el apartheid en Sudáfrica, en décadas pasadas, los palestinos han llamado a desnormalizar nuestras relaciones con Israel a través de medidas de boicot, porque ha resultado ser la única medida a la vez pacífica, inclusiva y, sobre todo, eficaz para hacer frente a Israel. En ningún momento el BDS significa mermar la libertad de expresión, en cuanto se pronuncia justamente por la libertad de expresión de todos. El llamado general es a boicotear, desinvertir y sancionar (BDS) al Estado de Israel y sus instituciones hasta que este cumpla con las demandas básicas, sustentadas en el propio derecho internacional: 1) el fin a la ocupación militar ilegal, a la colonización de tierras palestinas y el desmantelamiento del muro; 2) igualdad de derechos para los palestinos que viven dentro de Israel y; 3) derecho a retorno de los refugiados palestinos basado en la resolución 194 de la ONU.

Lo que, al parecer, no entiendes es que el problema acá escapa de un análisis jurídico de tan sólo un derecho, como es el de la libertad de expresión —el cual espero que todos compartamos—. La demanda hacia nuestra universidad, que implica una postura respecto a si mantendrá o no relaciones con personeros del Estado de Israel, es política y la decisión de la asamblea concordante con los principios de nuestra universidad, que pretende formar personas éticas y solidarias.

La sociedad en la que quiero vivir es una que sea consciente y concordante con sus valores, una solidaria y que no avale las violaciones sistemáticas a los derechos humanos, una sociedad empática, que se manifieste y denuncie las injusticias y atrocidades que ocurren no sólo en nuestro país, sino también en otros. Para ello, es necesario que los discursos tengan un correlato en la práctica, siendo necesarias las denuncias de los crímenes que comete el Estado de Israel, razón por la cual promovemos el movimiento BDS como forma de resistencia pacífica, que apela a la unión internacional por sobre las fronteras nacionalistas. Esto en ningún caso supone “importar el odio”, como muchas veces he leído en tus declaraciones, sino más bien abogar por una política que busque realmente solucionar el conflicto, acabando con la ocupación de Palestina. En conclusión, generar consciencia social, siendo éste el impulso para lograr las transformaciones de nuestra sociedad.

Por lo mismo, si realmente defiendes el pluralismo, la diversidad y el respeto, te invito a adherir a la campaña BDS, para lograr la universalidad de estos valores y hacer de la libertad de expresión un derecho de todos y todas.

Saludos,

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Carta de Vanessa Hites

26 noviembre 2015

Estimada Siham:

Muchas gracias por responder la carta. Agradezco también a El Mostrador por darnos el espacio para debatir, instancia que no es posible hoy en nuestra facultad, precisamente por la campaña de boicot que estás impulsando, la cual nos impide sentarnos a confrontar ideas.

Considero hipócrita manifestarse “en contra de las políticas segregacionistas y opresoras, donde los palestinos son silenciados” sin mencionar la manera en que los palestinos son discriminados y tratados como ciudadanos de segunda categoría en Jordania, país en el que deben pagar un impuesto especial, a muchos no se les concede la ciudadanía y no se les permite ejercer profesiones liberales. Me extraña que no menciones a Siria, lugar donde han muerto cientos de miles de palestinos por la guerra civil. Y peor aún, que no te refieras a Gaza, zona en la que Hamas tiene coartada la libertad política, religiosa y de expresión. El año pasado, murieron más de 160 niños construyendo túneles terroristas para Hamas. “En Gaza, nuestras escuelas están controladas por fanáticos musulmanes que adoctrinan a nuestros hijos, y Hamas utiliza a nuestros civiles como escudos humanos. Hamas mantiene el poder mediante la violencia, y se asegura de gastar más dinero en su arsenal que en mejorar las vidas de los palestinos” (1).

Pareciera ser que a los líderes palestinos les interesa más destruir a Israel que el bienestar de sus ciudadanos, y pienso que ese es el trasfondo del BDS. Cuando hubo guerra en Gaza, se rehusaron a enviar pacientes a hospitales israelíes, arriesgando sus vidas por una decisión política. “En Cisjordania, los únicos buenos empleos son con empresas israelíes y el movimiento BDS está haciendo todo lo posible para dejarnos sin estos puestos de trabajo. Abbás practica una dictadura corrupta que utiliza fondos internacionales para consolidar su propia administración en lugar de desarrollar la economía palestina. En los campamentos palestinos ubicados en los países árabes, nuestros derechos humanos son constantemente violados, y simplemente son utilizados por nuestros anfitriones árabes para promover sus propios objetivos”(2).

Israel es el único país en Medio Oriente donde se les permite a los musulmanes, por ejemplo, manifestarse a favor del derrocado presidente egipcio Mohamed Morsi y de su organización (Hermanos Musulmanes). En Israel hay igualdad de derechos para todos sus ciudadanos. Hay oficiales musulmanes en el ejercito, son jueces de la corte suprema y forman parte de la vida diaria. Es el único país en que se pueden ejercer libremente todas las religiones, y donde nadie es perseguido por pensar distinto. Considerando que Israel es un país democrático donde vive un 20% de árabes israelíes, varios de los cuales forman parte del Parlamento, en caso de que quisiera un político árabe visitar la facultad, me pregunto si lo vetarías al ser un “personero del Estado de Israel”.

Ha habido parlamentarios árabes que abogan por la destrucción de Israel en el Parlamento, confirmando que los mayores detractores de Israel están en Israel. Incluso el mismo fundador del BDS, Omar Barghouti, quien llama a boicotear académicamente a Israel, estudió en la Universidad de Tel Aviv. Esto demuestra una vez más la hipocresía del BDS.

En cuanto a la manifestación realizada en contra del embajador de Israel en nuestra facultad, soy partidaria de las manifestaciones. Ellas se enmarcan dentro de mi discurso a favor de la libertad de expresión y las respaldo, siempre que sea dentro de un marco de respeto hacia los demás en su propio derechos a expresarse. En esta instancia, yo no estoy defendiendo a Israel, sino que estoy defendiendo el derecho de Israel a defenderse. Concordarás que es uno de los principios más básicos del ejercicio de nuestra profesión: la bilateralidad de la audiencia y el derecho de defensa.

Mencionas que no quieres que nuestra universidad tenga “relaciones directas con un Estado que viola sistemáticamente los derechos humanos”. Si bien considero que Israel no viola sistemáticamente los derechos humanos, tu argumento se desvanece al querer aplicar una sanción a un único Estado, cuando tu afirmación implica a tantos otros (incluidos Chile). Nuestra universidad tiene vínculos institucionales con Irán, Jordania, Siria, Turquía, Uganda y Palestina (Universidad de Al Quds), entre otros. Asumo que reconoces que en esas naciones se violan los derechos humanos, especialmente contra los palestinos. Sin embargo, el boicot busca implementar una sanción arbitraria y discriminatoria.

Otro punto que sería oportuno que despejes es cuando mencionas que no boicotearías a un académico. Me extraña tu planteamiento en este sentido, siendo que el boicot no sólo se ha utilizado en contra de charlas políticas, sino que también para impedir eventos académicos y culturales tales como la presentación de la Filarmónica de Jerusalén y de Idan Sharabi (director de una obra de ballet). Peor aun, para boicotear a Matisyahu, un rapero estadounidense por el solo hecho de ser judío. Supongo que por este mismo hecho no accedieron a sentarse frente a nosotros en la facultad. Quisiera que me explicaras de qué forma estos personajes o mi persona “forman parte de una maquinaria de opresión, colonización y apartheid”.

Que no nos permitan expresar nuestra postura me entristece. Antes que judíos y palestinos somos estudiantes de una misma comunidad. Añoro que seamos capaces de discutir nuestras posturas, aprender del otro y terminar con un apretón de manos amistoso. Que no sean capaces de dar espacio a la autocrítica es lo que nos diferencia tanto. No pueden abogar por la autodeterminación del pueblo palestino si niegan el derecho de los judíos a lo mismo. Critican la violencia de Israel pero, por otro lado, ustedes no sólo la justifican, sino que la avalan y promueven con la Intifada, que en la práctica significa matar a civiles israelíes a través de cuchillazos, atropellos, bombas, etc. Que esto no sea condenable, o a lo menos cuestionable dentro de la universidad —que ha sido por décadas un centro de debate— es insólito. Sólo me demuestra el totalitarismo e intransigencia de tu postura. Si no están dispuestos a dialogar acá, ¿como se puede esperar que haya una solución al conflicto allá?

Israel es un país democrático, y como tal no escapa a tomar decisiones erróneas. No me cabe duda que la ANP también se ha equivocado. Debemos abogar por cambios en esas políticas, reforzar las voces que llaman a la paz, la reconciliación y una solución pragmática al conflicto, cosas incompatibles con el BDS.

En virtud de estos argumentos, no acepto tu invitación a unirme al BDS. Me niego a ser parte de un movimiento que divide, es discriminatorio y que no fomenta la paz. Es el diálogo abierto y la interacción lo que promueve una aceptación mutua, y es a través de esto que podremos lograr una solución al conflicto.

El boicot censura una postura a prori, atribuyéndole a ella la total responsabilidad por la situación que hoy se vive en la región. Esta demonización genera odiosidades fundadas en falsos argumentos con efectos bastante destructivos para las relaciones palestino-israelíes. Te invito a ser parte de este dialogo, así como te he invitado en situaciones anteriores a ti y a la Unión General de Estudiantes Palestinos (UGEP) a tener foros de discusión, o incluso a una cena de shabbat para conocer las distintas culturas. Pero, lamentablemente, estas invitaciones no han sido aceptadas. Aprovecho este medio para invitarlos nuevamente a realizar un día por la coexistencia en nuestra facultad.

Saludos

 

(1) (2) Bassem Eid, refugiado palestino.

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Carta de Siham El Masou Atuez

01 diciembre 2015

Vanessa:

Me parece, por decir lo menos, curioso lo que mencionas, dado que la campaña de boicot, tal como lo dije en la carta anterior y que al parecer no lograste comprender, no nos impide sentarnos a confrontar ideas. Te repito, el BDS enfrenta a instituciones vinculadas al Estado de Israel o a todos aquellos que estén patrocinados por dicho aparato estatal, pero no a individuos, ni por su etnia ni religión, por lo que esto no nos impide sentarnos conversar, si eso es lo que deseamos.

Nada tiene de “hipócrita” manifestarse contra las políticas segregacionistas y opresoras de Israel, dado que es particularmente un Estado estructurado para cometer una limpieza étnica. Que exista discriminación también en otros lados —cuestión que condeno—, no es razón para no denunciar lo que está viviendo el pueblo palestino bajo ocupación. En cambio, sí es hipócrita de tu parte mencionar a Gaza y tratar de reducir el problema a Hamas, siendo que es Israel el que ha hecho de Gaza una verdadera cárcel al aire libre, que ha bombardeado las Flotillas de la Libertad (1) sin una explicación razonable, amparándose en justificaciones para mantener el status quo en la zona. Pensar que Hamas es el problema es omitir o ignorar gran parte de la historia, entendiendo que Hamas se creó recién en el año 1987. ¿Antes de eso quién tenía la culpa? ¿Tendría que haber nacido antes del 87 para poder manifestarme y no ser hipócrita? Intentar atacar mis denuncias a Israel con argumentos tan paupérrimos como “¿y por qué no lo haces también por lo que ocurre en Siria o cualquier otro país?” solo denota tu incapacidad de discutir realmente los argumentos de fondo, evidenciando tus intenciones de silenciar a quienes nos levantamos frente a las injusticias.

Tu apreciación sobre los líderes palestinos es completamente errada: el foco no está en destruir Israel, sino en liberar Palestina de la ocupación de Israel. Justamente, porque queremos el bienestar de todos los ciudadanos, es que hago una invitación abierta a todo aquel que lea nuestra convocatoria para apoyar la campaña BDS, puesto que hoy es la única solución que tenemos como sociedad civil para hacer algo al respecto y no quedarnos incólumes ante la situación que se vive en Palestina.

El pueblo palestino es víctima de rígidas prácticas de exclusión y de divisiones maniqueas, donde se encuentran suspendidas todas las categorías y estructuras políticas que constituyen lo que entendemos como “modernidad”. Palestina es el paradigma de los racismos modernos. El movimiento BDS busca una especie de “catarsis colectiva”, abriendo un nuevo canal para que las sociedades civiles puedan levantarse frente a las injusticias y los Gobiernos que nada hacen, un movimiento que logre superar las fronteras nacionales. BDS es la “voz de los sin voz”, la voz de los explotados y los marginados, es un movimiento de unión contra las injusticias que mediante la organización colectiva de los pueblos permite efectivamente presionar, por medios pacíficos, a Israel para que respete el derecho internacional. El movimiento de boicot busca romper con el concepto de normalización, porque no se puede tener relaciones normales con un Estado que es autor de crímenes de lesa humanidad impunes hasta el día de hoy.

Para que los palestinos no tengan que depender de las empresas israelíes para poder trabajar, lo que muchas veces implica pasar horas en los checkpoints y cruzar el muro de segregación para llegar a sus lugares de trabajo, es que se hacen necesarias las demandas del movimiento BDS, que son el primer paso para la creación de un Estado Palestino, el cual pueda, de esta forma, desarrollarse económicamente. Es fácil decir que sólo las empresas israelíes dan buenos trabajos, si la economía la maneja Israel, excluyendo absolutamente a la administración palestina y los territorios que se supone que están bajo la ANP, dado que Israel continúa anexando ilegítimamente las tierras y construyendo asentamientos ilegales.

No hace falta más que ir a Palestina para que se derrumbe la fantasía que describes. En Israel no hay igualdad de derechos para todos los ciudadanos, cuestión que se constata en las diferentes leyes discriminatorias en las que se erige dicho Estado: 1) Ley de 1950 sobre confiscaciones de propiedades de ausentes. Esta ley define a las personas que fueron expulsadas, huyeron o abandonaron el país después del 29 de noviembre de 1947 como “ausentes”. Las propiedades de los “ausentes” fueron expropiadas y colocadas bajo el control del Estado de Israel; 2) La ley de retorno de 1950 permite que cualquier persona judía emigre a Israel, así como sus hijos, nietos, cónyuges y los cónyuges de sus hijos y nietos. La otra cara de la moneda es que los derechos de los palestinos y otros a volver a sus hogares y convertirse en ciudadanos, aunque hubieran nacido en el territorio, son extremadamente restrictivos. Esta discriminación hacia los no judíos ha sido periódicamente reforzada; 3) En 1953, el Parlamento israelí, conocido como Knéset, otorgó estatus de autoridad gubernamental al Fondo Nacional Judío para la compra de tierras que habrían de ser utilizadas exclusivamente por judíos. El Estado concedió ventajas financieras —como desgravaciones fiscales— para facilitar esas compras, etc.(2). Y si aún no te ha quedado claro, lo repito: no estaré de acuerdo con que ningún personero del Estado de Israel tenga un vínculo con nuestra casa de estudios, porque implica complicidad con un régimen racista y de apartheid.

Insistes en que “Israel es un país democrático”, pero ¿qué entiendes por democracia cuando tienes a una ministra de Justicia (Ayelet Shaked) que ha declarado públicamente que los palestinos tienen que morir, sus casas ser demolidas y que las mujeres palestinas crían serpientes? ¿Cómo hablas de democracia con un primer ministro que niega la calidad de ser humano a los palestinos? No nos pongamos una venda sobre los ojos para intentar justificar lo injustificable.

Apelas al derecho de defensa de Israel, pero inclusive “de acuerdo con la ley internacional, los países tienen derecho a defenderse de ataques o amenazas, pero por parte de otros Estados. El derecho no reconoce ‘un estado de guerra’ entre un Estado y un no Estado. Israel parece sugerir que está combatiendo un Estado, es decir, reconoce la existencia de un Estado palestino para matar palestinos, pero no está dispuesto a reconocer un Estado palestino para que los palestinos vivan ahí”(3). Nadie está coartando tu posible defensa a Israel, porque, insisto, ningún problema tiene el movimiento BDS con las personas por su etnia o religión, por lo mismo, el principio de nuestra futura profesión no se ve mermado.

Condeno que todos los Estados violen sistemáticamente los derechos humanos y ojala todos denunciaran a todos aquellos países en que ocurren, pero el argumento de “por qué a mí sí y a ellos no” no puede silenciarnos. Es sorprendente que una estudiante de Derecho de la Universidad de Chile piense que “Israel no viola sistemáticamente los derechos humanos”. Sólo para informarte: Israel ha violado una serie de derechos proclamados en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, como el derecho a la vida (art. 6), el derecho a no ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes (art. 7), el derecho a no ser sometido a detención o prisión arbitrarias (art.9), el derecho a circular libremente (art. 12), el derecho de los niños a la protección (art. 24). Además, Israel ha violado el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, como el derecho de toda persona a tener un nivel de vida adecuado para sí y su familia, incluso alimentación, vestido y vivienda adecuados, el derecho a estar protegido contra el hambre, el derecho a los alimentos (art. 11) y el derecho a la salud (art. 12). Además, Israel ha violado las normas más fundamentales del derecho internacional humanitario, lo que se define como crímenes de guerra en el artículo 147 del Cuarto Convenio de Ginebra y el artículo 85 del Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra, del 12 de agosto de 1949, relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados internacionales (Protocolo I). El mismo Comité Especial de la ONU ha constatado todo lo que te he mencionado, afirmando que los palestinos sufren una violación sistemática de sus derechos humanos. Si para tu entendimiento infringir todos aquellos derechos anteriormente mencionados en el día a día de una persona no es una violación sistemática de derechos humanos, no quiero imaginarme qué lo es.

Para que no te siga causando tanta extrañeza, como lo he mencionado ya en reiteradas oportunidades, el movimiento BDS enfrenta a las instituciones vinculadas al Estado de Israel o aquellas que las apoyan, no a individuos por el mero hecho de tener nacionalidad israelí, a no ser que éstos estén representando, abogando o sean financiados por las instituciones antedichas. Tal como lo mencionas, la presentación de la Orquesta Israelí estaba patrocinada por la Embajada de Israel, razón por la que fue boicoteada, dado que “dicho espectáculo es una estrategia de encubrimiento para promover y normalizar las relaciones internacionales del Estado de Israel, desviando la atención del régimen de apartheid, la ocupación y la violación sistemática a los derechos humanos al pueblo palestino y su permanente desacato a la normativa internacional”(4). Por ende, supones mal Vanessa: si no accedimos a un foro bilateral, es porque genera una normalización del Estado de Israel, donde presentan el conflicto como si fueran dos partes iguales, cuando la situación es profundamente asimétrica; significa un lavado de imagen del Estado de Israel, el cual rechazamos profundamente. En lo que respecta a Matisyahu, dicho artista nunca fue boicoteado por “el simple hecho de ser judío”, no entiendo por qué insistes en levantar dicho slogan. Las razones son claras: ha encabezado campañas de recaudación para FIDF (Amigos de las Fuerzas de Defensa de Israel), un grupo que recauda dinero y ensalza al ejército de ocupación israelí, y apoyó el ataque a la Flotilla de la Libertad en mayo de 2010, en el cual asesinaron a diez personas a bordo del Mavi Marmara (5). Además, ha afirmado que Palestina “fue creada en Israel, una vez que Israel había nacido”, lo que equivale a la negación de todo el pueblo palestino. Por tanto, forma parte de una maquinaria de opresión, colonización y aparheid. En cuanto a tu persona, la verdad es que nadie te ha “funado”, ni tampoco los foros que has realizado en virtud de las razones que ya te he expuesto, por más que con tu discurso estés avalando dicho aparato estatal racista.

No hay razón para entristecerse, puedes expresar tu postura. espero que saber eso te pueda hacer feliz. A mí me entristece que se silencie la voz de los palestinos, que los niños en Gaza crezcan entre bombardeos y escombros, que se les niegue sus derechos más básicos, que los gobiernos no hagan nada y que haya gente, como tú, que siga justificando las políticas criminales de Israel. Por otro lado, coincidimos en que lo que nos diferencia es el espacio a la “autocrítica”, esa autocrítica que tanto te hace falta al pensar que Israel no viola sistemáticamente los derechos humanos, al pensar que Israel es una democracia, pero construye un muro de segregación y asentamientos ilegales, que no condenes los ataques de Israel a toda la población palestina, que nunca te haya visto levantar ni denunciar la ocupación ilegal. Critico la violencia malintencionada de Israel y, por lo mismo, entiendo lo que representa la Intifada. El levantamiento del pueblo palestino responde justamente a las condiciones en que los mantiene viviendo Israel, es la forma de resistir cuando ya no queda nada, la última esperanza cuando la ocupación les ha arrebatado todo. La organización social en forma de rebelión es la única forma de manifestarse y decir basta.

Estamos dispuestos al dialogo, estamos dispuestos a hablar de paz, pero con apellido: queremos una paz justa. Es necesario entender que para que podamos hablar de paz hay que hablar antes de ponerle fin a la ocupación. Por lo mismo, reitero la invitación no sólo a ti, sino a todos a sumarse a la campaña del BDS y, por sobre todo, a la Universidad de Chile, de la cual soy parte, para que adhiera y sea consecuente con los principios sobre los que se erige.

 

(1) En respuesta al asedio que vive el pueblo en Gaza surge, en el año 2009, la Coalición Internacional de la Flotilla de la Libertad, una agrupación de varias organizaciones internacionales, las que tenían como principal objetivo romper el bloqueo a Gaza por mar. Para ello, enviaron una primera flotilla de barcos, en mayo de 2010, rumbo a Gaza. El 31 de mayo, la flotilla fue violentamente atacada en aguas internacionales por la fuerza naval de Israel, asesinando a diez personas e hiriendo al resto.

(2) “The Adalah Database of Discriminatory Laws in Israel” en News, Reviews & Views.

(3) Emilio Dabed, académico de la Universidad Al Quds de Jerusalén, se ha concentrado en el estudio del derecho internacional, de la legislación nacional palestina y de sus implicancias discursivas y políticas.

(4) “Comunidado ante la presentación en chile del cantautor Joaquín Sabina” en BDS Chile

(5) Matisyahu declaró en una entrevista con The Jewish Chronicle: “Independientemente de si esos barcos debían o no llevar ayuda a Gaza, esas aguas territoriales pertenecen a Israel, eso está internacionalmente acordado”.

27 Comentarios

  1. Estimada Vanessa: En la cumbre de Beirut de 2002, los países árabes ofrecieron a Israel reconocimiento y normalización de relaciones, a cambio de volver a las fronteras de 1967. La respuesta del entonces primer ministro Ariel Sharon fue “volver a las fronteras de 1967 sería demasiado peligroso para la seguridad de Israel, no podríamos establecer una zona de seguridad”. Israel perdió la oportunidad de hacer la paz, prefirió satisfacer sus ambiciones territoriales expandiendo asentamientos ilegales con colonos traídos de todo el mundo. Te equivocas Gabriel, hay un trato discriminatorio y racial incluso a los árabes del Golán, en sus escuelas se les obliga a aprender hebreo y estudiar el sionismo.

  2. No resulta extraña la relativización de la violación sistemática de los derechos humanos, el genocidio y la ocupación por parte de Israel. Digo, no resulta extraño, dado que el sustento de su política e ideología opresora impide respetar el mal llamado derecho internacional que ha sido enfático contra la ocupación. No estamos frente a un mero inconveniente de libertad de expresión, como pretende sugerir con fuerza, estamos frente a un Estado que viola impunemente los derechos humanos de palestinos y palestinas.

    1. Excelente iniciativa para el diálogo. En este espacio se puede apreciar la diferencia de mentalidad. Me llama la atención que Siham repita comparsas de propaganda de Hammas sin tener realmente argumentos sólidos ni coherentes para apoyarlos (actitud que se ve reflajada en las personas que además opinan mas abajo), cuando se sabe poco, se discrimina mucho.
      Muy buena la respuesta de Vanessa a los argumentos de Siham, veo que no ha habido respuesta, ¿será porque se quedó sin mas argumentos? Me gustaría que alguien de los propalestinos probara la supuesta ocupación israelí. Basta de odiosidad y de repetir comparsas sin saber de que se habla, esto es un tema serio, si no sabe, no opine.

  3. Siham, te comentó que no hay justificación para realizar boicot a Israel y te voy a comentar por qué: No se puede hablar de “ocupación” ni en Gaza ni en Cisjordania. Gaza tiene 10 años de total autogobernación sin presencia israelí. El acuerdo de Oslo establece cuáles son las zonas de Cisjordania administradas por Israel y cuáles se encuentran administradas por la Autoridad Palestina, de modo que ahí hay algo acordado, por ende, no hay ocupación. Entonces, los fundamentos que das para el BDS no son reales ni justificados.

  4. Es momento de que los palestinos reconozcan que la naturaleza del problema es el carácter islamista radical, que busca eliminar a los judíos y hacer desaparecer Israel, mismo principio que esconde el fascista movimiento BDS. El actual estado del pueblo palestino no es responsabilidad más que de su propio liderazgo, quien como en este caso, acá en Chile, se concentra más en culpar a los otros de sus desgracias y no se levanta a criticar a sus líderes que no han logrado sacar a su pueblo de la violencia.

  5. Es momento de que los judíos reflexivos y humanistas hagan una sana separación del Estado de Israel, el cual ejerce su poder en base a la victimización frente a la opinión pública, a la segregación y el poderío militar. Vanessa, como joven y dirigente, es tu oportunidad de liderar esa misión.

  6. Este debate en Palestina no se podría dar. Lo único claro es que hay un Estado ocupante, colonizando tierras ilegalmente, opresor, tirano y criminal por decir lo mínimo.
    Un Estado donde los derechos básicos de unos valen y los de otros son pisoteados y violentados por las fuerzas de ocupación. Un Estado que privilegia el asesinato indiscriminado del oprimido. Donde quien defiende y resiste una ocupación con piedras, es reprimido con fuego de metralla. Un Estado que, según la nueva ley, se le pueden dar hasta 20 años de cárcel a quien lanza piedras en un acto de resistencia, y ninguno a otros que matan y torturan a plena luz del día a niños y jóvenes.

  7. En primer lugar, felicitaciones por tratar de solucionar las diferencias con respeto y sin violencia. Lo que creo importante es partir por reconocer nuestras faltas y errores. Así como los palestinos deben reconocer que Hamas es un grupo terrorista, que le da culto a la muerte, y tratar de enmendar eso; el lado israelí debe reconocer como ilegal la ocupación de tierras y el trato humillante que se les da a los palestinos en los puestos de control. Debe haber una legislación justa y ecuánime, y se debe tratar de respetar la legislación internacional. Pero también la ley puede dar inicio a injusticias y arbietrariedades, basta recordar la reforma agraria.

  8. Siham, todos queremos tener libertad de expresión, pero con respeto. Nadie los va a escuchar si siguen en este monólogo de ofensas. Eso ya no parece ni expresión ni libertad, sino más bien un odio que los acorrala. Bienvenido sea el diálogo, te aseguro que siempre tendrán un lugar cuando sea con un enfoque de paz y coexistencia. Si nada cambias, nada cambiará.

  9. Estimada Vanessa: Estoy completamente de acuerdo con el derecho que tienen todos a defenderse, pero creo que instituciones vinculadas a un Estado que viola los derechos humanos no cumplen con las características que tú misma nombras, que representan a tu universidad. Se pide el derecho de libertad de expresión para una persona que representa a una sociedad que no respeta este derecho, por lo que creo, sería injusto escuchar a una persona israelí, mientras que miles de palestinos carecen de la libertad de expresarse, y de ser escuchados.

  10. Vanessa, ¿de que “pluralismo intelectual” estas hablando? Un embajador de un Estado político no representa ningún clase intelectual. Y nada discriminatorio hay en “funar” y boicotear a una entidad política, sobre todo cuando esta entidad, el Estado de Israel, es fundada y basada sobre un concepto racista por definición, el sionismo privilegia una raza sobre todas las demás. Y no es porque representes a estudiantes de una etnia particular tienes que defender este racismo, porque va a favor del grupo étnico que tu representas. Racismo es racismo y hay que rechazarlo, sea a tu contra o a tu favor.

    1. Tú, siendo presidenta de un grupo judío, tienes el deber de defender los intereses de este grupo, y es por esta razón exacta que, más que cualquier otra persona, tienes que declarar claramente tu oposición a la política de apartheid que ejerce el Estado de Israel. Si no lo haces, serás colaboradora del amalgama que ya existe entre judíos y Israel, ya que el último se autoproclama abusivamente representante de todo los judíos en el mundo, y esta proclama ya ha hecho daño a gente judía inocente que no tienen nada que ver con este Estado violador de los DD.HH.

  11. Israel vive en eterno conflicto con los demás Estados. No respeta a ninguno que no pertenezca a sus principios. Me tienen cansado con su victimización. Han invadido poco a poco a Palestina buscado el apoyo de la sociedad internacional de forma solapada y egoísta. Una pena. Es hora de abrir los ojos.

  12. Israel es la única democracia en el Medio Oriente que respeta los derechos de todos sus ciudadanos por igual, sin importar la religión o el sexo. ¿O es que acaso en algún país árabe hay alguna mujer judía en el Congreso? Pues, en Israel, sí hay mujeres árabes en el Congreso. Boicotear a Israel es boicotear la democracia, el respeto a los derechos humanos, la vida. Porque mientras la mayoría de los palestinos venera la muerte, Israel venera la vida.

  13. Es confuso relacionar a Israel con la libre expresión. Un Estado ocupante donde ni los principios de democracia ni de derechos humanos son respetados. Único Estado en el mundo que tiene clases de ciudadanos y no tiene limites establecidos en su Constitución. Es un deber y obligación de los representantes “funar” toda actividad del Estado de Israel.

      1. De la misma forma, el BDS es una manera de defenderse de la “limpieza de imagen” que el Estado de Israel promueve con el fin de ocultar sus “prácticas”, conocidas por todos. Es más que aceptable que una institución como la Universidad de Chile ponga fin a la difusión de esta estrategia cada vez más deficiente.

    1. Cristóbal Nazar: Es completamente natural que esta sea tu postura, cuando la información que recibes es absolutamente parcial, desvinculada de la realidad del conflicto y con vacíos históricos convenientes, agregando un nivel de violencia remarcable cuando hablas de “deber de funar” a un solo Estado en el mundo, sobre todo con la realidad actual del mundo árabe, parte del cual defiendes. En Israel no existen dos clases de ciudadanos, existen los ciudadanos y los no ciudadanos, que viven en un territorio no anexionado y tienen identidad nacional propia. ¿O planteas suprimir la idea de dos Estados para dos pueblos? ¿No quieres Estado Palestino?

      1. ¿Información parcial? Basta hacer un recorrido por Jerusalén, Nazaret, Haifa, etc., para darse cuenta a simple vista que entre israelíes y “árabes israelíes” (denominados así por el Estado en cuestión) hay una enorme diferencia refiriéndonos al trato, a los privilegios e incluso a los servicios básicos, como el agua. Ya es hora de dejar de victimizarse por parte de los adherentes al Estado sionista con los discursos repetitivos que todos hemos escuchado como si fuesen una especie de mantra.

        1. Perdona, pero tuve la oportunidad de vivir con palestino-israelíes en Acre, Israel, y salvo la no obligatoriedad del ejército, no hay grandes diferencias con cualquier otro ciudadano. Efectivamente, hay varios parlamentarios palestino-israelíes, algunos de los cuales incluso abogan por la desaparición del Estado de Israel (¡imaginemonos eso en Chile, EE.UU. u otros países!). Todo esto me sorprendió muchísimo en su momento. Distinto es el caso de los palestinos de Gaza y Cisjordania, quienes efectivamente no son tratados como ciudadanos. Pero se suponía en ese entonces que iban a fundar su propio país. Hay cosas que estan mal, pero hablar de apartheid es falsear la realidad, no ayuda en nada.

        2. Francisco, estás faltando a la verdad, y solo demuestras que lo que planteo es cierto. Un árabe-israelí es un ciudadano israelí de origen árabe, yo soy israelí y tenemos exactamente los mismos derechos; de hecho, un árabe tiene más beneficios para adquirir vivienda que yo, y no está obligado a servir en el ejército (pese a que muchos árabes son cristianos y musulmanes), lo hacen de forma voluntaria. Al parecer, te hace falta ese recorrido por Jerusalén, Haifa o Nazareth y hablar con los árabes israelíes. Recomiendo visitar sus restaurantes en Haifa, así al menos no harías el ridículo con ese tipo de comentarios convenientes para tu postura, pero insostenibles en la realidad.

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