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Ley de Partidos Políticos: Continuidad del sistema binominal por otros medios

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Pepe Auth

Diputado

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Nicolás Eyzaguirre

Ministro secretario general de la Presidencia

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Carta de Pepe Auth

11 enero 2016

Estimado Nicolás:

Te escribo para plantearte mi decepción y hacerte algunas preguntas sobre el trámite legislativo del proyecto que moderniza la Ley de Partidos Políticos y la conducta que ha tenido el Ejecutivo en las decisiones que se han ido tomando.

Compartimos las conclusiones de la Comisión Engel y los dichos de la Presidenta al dar a conocer la agenda de probidad y transparencia, en el sentido que el objetivo es “recuperar la confianza de las personas” y que ello requiere “tomar medidas que de verdad nos duelan”. Sé que esa es también tu disposición.

Convendrás conmigo que lo ocurrido en la Cámara de Diputados y en lo que va del trámite del Senado con la nueva Ley de Partidos Políticos contradice de manera flagrante esos buenos propósitos. Sé positivamente que la motivación y el liderazgo de las modificaciones no fueron del Gobierno, sino de los líderes de los dos principales bloques políticos, pero eché en falta la opinión clara del Gobierno y su liderazgo para defender los objetivos de la reforma y también los compromisos asumidos.

No estabas en La Moneda sino en Educación cuando conseguimos el alto quórum parlamentario para poner fin al sistema binominal en enero del año pasado, pero sabes perfectamente que para ello se suscribió en Palacio un compromiso formal del Gobierno con diputados y senadores independientes para rebajar las condiciones de creación y permanencia legal de partidos políticos, permitiendo también que los actores políticos de una sola región se constituyan y compitan como partidos políticos. Lo que se buscaba es que, junto con el establecimiento de un sistema proporcional inclusivo, se abrieran condiciones y oportunidades para una competencia democrática más abierta, que descongelara un sistema político rigidizado por casi tres décadas del binominal. El compromiso se cumplió cabalmente, por el Gobierno y por los parlamentarios de la Nueva Mayoría, reduciéndose las exigencias para que se constituyan nuevos partidos y eliminando la restricción que impedía que se constituyeran fuerzas políticas de asiento y vocación regional.

Me cuesta creer, Nicolás, que no compartas la gravedad para la confianza en el Gobierno y los actores políticos, que un año más tarde, con otros ministros, la misma Presidenta, el mismo Gobierno y la misma coalición política, deshagan el compromiso que permitió el fin del binominal, volviendo atrás la reducción de las barreras a la competencia y a la emergencia de nuevos actores políticos. Más grave todavía es que lo haga antes siquiera de que entren en vigencia todas las nuevas normas.

Cuando la encuesta CEP nos entrega el dato demoledor que sólo 21% de los chilenos declara identificarse con los bloques políticos que copamos el 95% de la Cámara de Diputados, mostrándonos el severo problema de representación en nuestra democracia, el Gobierno avala que se aprueben normas que apuntan a defender a los partidos tradicionales de la competencia eventual ante nuevos actores políticos, cuando es justamente esa competencia la que provocará los ajustes necesarios para mantener la legitimidad y representatividad del sistema político chileno.

Cómo no va a ser contradictorio que, justo cuando todos hablan de descentralización y apuestan a que el pueblo de cada región elija sus intendentes, el Gobierno de la Nueva Mayoría y Chile Vamos se empeñen en eliminar la posibilidad de que se constituyan partidos regionales, volviendo a la visión centralista que sólo permitía existir a partidos constituidos en tres regiones contiguas u ocho distintas del territorio. Lo aprobado en la Cámara llega al extremo tal que los partidos regionales que están en proceso de constitución legal podrían superar en las próximas elecciones el 30% de los votos y elegir a todos los representantes de ese territorio en el Congreso, y a pesar de eso dejar de existir legalmente por no tener parlamentarios en más de una región ni haber obtenido adhesión en tres regiones consecutivas.

Cómo no va a ser contradictorio que se le den facilidades a los actuales partidos para realizar su refichaje, con la alternativa de hacerlo por correo electrónico o al momento de las votaciones internas, mientras las nuevas fuerzas políticas deben remar con muchísimo esfuerzo para que las personas suscriban su compromiso de afiliación ante un notario, cuando todos sabemos que casi la totalidad de los padrones de los partidos actuales fue construida sobre la base de notarios que certificaron a distancia compromisos hechos por las personas en la calle o en sus casas. Aun así, proponen subir al doble la exigencia del 0,25% de los votos válidos para constituirse.

No sé si concuerdas también con la liviandad de la exigencia de democracia interna, pues si los partidos serán corporaciones de derecho público y recibirán aporte fiscal para cumplir con sus funciones, el mínimo es que estén obligados a entregarles a sus militantes el derecho a elegir sus instancias representativas en votación universal, secreta e informada. Esto no está asegurado en el proyecto aprobado por mayoría en la Cámara de Diputados que se está tramitando actualmente en el Senado.

Lo que está en juego, por supuesto, es la igualdad ante la Ley. Pero también el futuro de la democracia y la legitimidad ciudadana del sistema político. Y no es poniendo obstáculos al derecho a estructurarse para presentar una opción ante la ciudadanía que vamos a resolver el grave problema de legitimidad del sistema político chileno. Es más bien permitiendo y estimulando que las personas se organicen en opciones colectivas, con domicilio y programa conocido; es más bien generando condiciones para que todos puedan competir por la representación ciudadana en igualdad de condiciones. Estas son condiciones básicas para superar la crisis actual, y el nuevo sistema electoral es una gran oportunidad para que ello ocurra. No podemos dejarla pasar generando barreras burocráticas previas para impedir artificialmente que la política chilena evolucione junto con la sociedad, porque esa es condición necesaria para su sobrevivencia y proyección futura.

Estimado Nicolás, te quiero decir con franqueza que todavía esperamos una actitud más proactiva y protagónica para defender los objetivos de la reforma, pero también los compromisos suscritos por La Moneda. Derechamente, te pido que te la juegues para evitar el bochorno gubernamental de faltar a la confianza pública incumpliendo de manera flagrante los compromisos y para impedir que se consolide la desigualdad ante la Ley para las regiones y para los actores políticos emergentes.

6 Comentarios

  1. Una medida de equilibrio partidario es que las personas que ostentan un puesto de elección popular no puedan tener un puesto dirigente en sus partidos.
    Asimismo, quien quiera postular a uno debe renunciar al puesto dirigente en un lapso preelección y postelección. De esta manera, se evita que el partido sea usado como plataforma electoral de los dirigentes candidatos como ha sido hasta hoy.

  2. Claro, preciso y conciso, nada mejor para leer; pero ¿leerá cabalmente Eyzaguirre? ¿Actuará como uno espera que haga o también estará cooptado por las pasiones que provoca el dinero y el poder? En Pepe Auth se notan las huellas del INBA.

  3. Las inconsecuencias de este Gobierno, por no llamarles derechamente “sus mentiras”, desbordan la acción de éste al punto de generar la grave controversia al interior de la propia N.M., cómo tan correctamente denuncia Pepe Auth, y que en nada cooperan en mejorar la pésima evaluación que la gente hace de su improvisado y errático accionar.
    Bien por don Pepe Auth.

  4. De svaldesar@gmail.com

    Hay que agradecer la franqueza de Pepe Auth. No puedo estar más de acuerdo con el diputado sobre el abismo de pérdida de credibilidad gubernamental que tendría los cambios a la ley electoral. Las restricciones a la competencia son inaceptables. Estoy seguro que los buenos parlamentarios no tienen ninguna duda de formar parte de un sistema que fomente la competencia en vez de restringirla. Solo espero que este debate se haga de cara a la ciudadanía.

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