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La educación física como asignatura inútil

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Marco Oneto

Capitán, Selección chilena de balonmano

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Leonel Herrera Silva

Concejal por Santiago

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Carta de Marco Oneto

23 septiembre 2015

¿Existe en Chile una cultura deportiva? Esta es una de las preguntas que me hago desde hace ya un tiempo. Veo en nuestros jóvenes las ganas y la capacidad para llegar a ser buenos deportistas, muchos de ellos a nivel internacional, pero siendo parte indiscutida de nuestra sociedad no veo que el deporte sea también parte de nuestra cultura. Sencillamente, no creo que valoremos que así como la educación (¿qué duda cabe?) es primordial para el desarrollo de nuestros jóvenes, el deporte también lo es.

Ahora mismo, la gran mayoría ve al deporte como algo secundario, como una actividad sin valor real para el desarrollo integral del ser humano, mucho menos si los beneficiarios son jóvenes o niños. No es sorprendente ni difícil constatar hoy en los colegios que son las clases asociadas a la educación física las primeras en sufrir reducciones horarias en el programa semanal, en beneficio de otras materias no menos necesarias que el deporte pero, a diferencia de éste, sí ampliamente catalogadas como primordiales. ¿No es acaso de uso común en los colegios y en el núcleo familiar utilizar la prohibición de la práctica de un deporte como un método de castigo? Seguro estaremos de acuerdo en que un padre que incentiva a sus hijos a no asistir a clases de matemáticas o de lenguaje no sólo fomenta la pereza y la ignorancia, sino que claramente atenta contra el derecho fundamental de los niños a recibir educación. Pero parece no ser, para el común de la gente, un atentado a la educación el que ese mismo padre haga la vista gorda (cuando no apañe abiertamente) para que sus niños no asistan a las clases de educación física.

Eso es ver al deporte, y a la educación física en general, como una actividad fútil, hecha sólo para perder el tiempo, para “sacar la vuelta”, y no como lo que realmente es: una disciplina como cualquier otra, que requiere de esfuerzo, persistencia, una altísima tolerancia a la frustración, un enfrentamiento constante con el reto a superar, y de aprender a controlar el estrés y la presión, todo ello encauzado hacia el trabajo en equipo. Es curioso, nos solazamos con el triunfo de nuestra selección de fútbol, sentimos como propias las medallas obtenidas por nuestros compatriotas en los Juegos Panamericanos, pero no somos capaces de ver que si esos logros son tales es gracias al esfuerzo de esos mismos deportistas, que no se dejaron llevar por la pereza, que siguieron practicando aun cuando casi nadie daba nada por ellos, y que muchas veces no sólo tuvieron (y tienen) que lidiar con el reto deportivo, sino también con las carencias económicas, con la falta de apoyo institucional, tanto privado como estatal.

¿Por qué no criamos a nuestros niños en la certeza de que el deporte es primordial, básico para una vida sana, siquiera para sobrellevar el estrés al que actualmente nos somete el ritmo de vida de nuestra sociedad?

Sinceramente, dolorosamente, creo que algunas de estas preguntas se responden constatando que quienes están en cargo del desarrollo de nuestro país sólo ven al deporte, como a otras tantas actividades, desde la lejana mirada de las cifras cuantificables, es decir, nunca como una inversión social y a largo plazo para nuestra sociedad. Un flaco favor esta mirada, para ellos y para nosotros, que se traduce en el recorte presupuestario a actividades deportivas y artísticas, por ejemplo, y destinando esos dineros muchas veces a pagar deudas por favores adquiridos o para sus propios intereses personales.

¿Por qué la mayoría de los logros deportivos que tenemos en Chile corresponden a deportes
individuales? Por esa misma razón: Es mucho más económico apoyar a deportistas de deportes individuales que a aquellos que son grupales.

En mi caso personal, como capitán de la selección de balonmano, cuando nuestra selección ganó la primera medalla panamericana en Guadalajara 2011, la primera también en la historia del balonmano nacional, previamente nos habían prometido apoyo mediante el Programa de Becas para Deportistas de Alto Rendimiento (Proddar) para continuar con el desarrollo de nuestra selección. Pero esta ayuda no llego sino hasta un año después de reclamarlo y tocar puertas (incluso el del mismo ministro del Deporte de aquel tiempo, Gabriel Ruiz-Tagle). Si finalmente lo conseguimos, no fue porque el sistema nos apoyara, sino por al esfuerzo personal de los jugadores y la Federación que lucharon por conseguir lo que se nos había prometido y nos correspondía por derecho.

¿Dónde comienza el cambio, entonces? Estoy persuadido que en nuestras propias casas, en el mismo núcleo familiar. Es desde allí donde puede proyectarse el cambio, desde donde, con el paso del tiempo, saldrán personas capaces de ver el deporte como una materia básica para el desarrollo de nuestro país, una nueva generación empoderada para exigir y dar lo que los próximos jóvenes realmente necesitarán, una generación que invierta no sólo en lo tangible, sino también en el enriquecimiento integral de los niños.

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Carta de Leonel Herrera Silva

23 septiembre 2015

Cifras recientes del Ministerio de Salud indican que el 34% de los niños chilenos menores de seis años padece obesidad o sobrepeso, ni hablar del resto de la población nacional. La obesidad como la enfermedad del siglo afecta a todos los estratos sociales, es algo que debe combatirse desde la educación a los menores.

Entendiendo este escenario, ¿por qué aún se toma al deporte como una actividad extraprogramática y no como un deber, una actividad obligatoria que de a poco se incorpore en las costumbres de las personas, especialmente en los niños? ¿Por qué aún se castiga al infante, que si no realiza sus tareas no saldrá a “jugar”? Este problema se debe principalmente a que la educación chilena pone énfasis en pasar materias y cumplir con contenidos específicos, dejando al deporte al final de sus prioridades, dándole importancia sólo cuando ya sea un problema de sedentarismo, obesidad, salud, etc.

Por otro lado, dentro del núcleo familiar no se hace mucho. Los tiempos han cambiados: por una parte, hay una sensación de inseguridad de los barrios que está creando niños solitarios y dependientes de las tecnologías; y, por la otra, tenemos padres culposos por no compartir tiempo suficiente y de calidad con sus niños, lo que incentiva el consumismo y no la práctica deportiva.

Para resolver esta problemática debemos hacernos cargo como sociedad de que tenemos este problema con nuestros niños, quienes son el futuro. Por ello, me gustaría hacer mención a uno de los cuatro principios fundamentales de la Convención de los Derechos del Niño, el de la supervivencia, desarrollo y protección: “Las autoridades del país deben proteger al niño y garantizar su desarrollo pleno —físico, espiritual, moral y social—.

Lo antes señalado debe ser entendido por los padres, quienes deben inculcarles desde pequeños a los niños que realizar actividad física de cualquier naturaleza es algo normal y cotidiano. Si tomamos conocimiento de este problema y asumimos la responsabilidad real de educar integralmente a nuestros niños, en un futuro tendremos una sociedad más sana, participativa e inclusiva. De más estaría enumerar los aportes que tiene el deporte en nuestras vidas, que sólo son positivos.

El trabajo de inculcar el deporte en la vida de los niños es principalmente de los padres y madres. No podemos dejar en manos del Estado toda la responsabilidad sobre la educación de nuestros hijos, más en tiempos de reforma educacional, donde no hay certezas con respecto a los programas de estudio en esta materia; pero si hay algo en lo que todos estamos de acuerdo es en que el deporte, incorporado en nuestras vidas, sólo trae beneficios.

2 Comentarios

  1. Una cosa es la materia curricular Educación Física, dentro de la educación formal y obligatoria, y otra muy distinta es la promoción del deporte en cualquiera de sus especialidades, a nivel sociedad, por parte de las autoridades pertinentes. Estamos confundiendo los conceptos. Si hay una población de escolares renuente a la educación física, es porque no se le ha dado el lugar que la disciplina se merece. Respecto al deporte, ¿qué incentivos tienen nuestros deportistas? Necesitamos propuestas urgentes a favor del deporte y un cambio curricular.

  2. En el marco de la educacion hay muchas falencias que superar, pero lejos está el ramo de educacion fisica. Nunca he estado de acuerdo con los regímenes totalitarios, pero debo reconocer que el gobierno de Pinochet creó la Digeder y se le dio un énfasis al deporte y las competencias interescolares. Recuerdo el campeonato de atletismo acompañado de las famosas barras representando al norte, centro y sur del país. Éramos miles de estudiantes en una fiesta alegre y sana. Luego, en los ochenta, se crean las competencias nacionales de gimnasia rítmica. Miles de alumnos unidos por un solo objetivo: ser seleccionado y llegar a la final.

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