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Fidel, yo sí te recordaré

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Pía Figueroa V

Ex estudiante de Filosofía

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Vlado Mirosevic

Diputado

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Carta de Pía Figueroa V

09 diciembre 2016

Estimado Vlado Mirosevic:

Comencé a escribir esta carta sin siquiera saber quién es usted, después de leer los comentarios que desató su columna “Fidel: no te recordaré”, me enteré que es diputado de la República. Eso cambia muchas cosas, asumo que es una persona con acceso a libros y cultura, con una educación que va más allá de lo que el oficialismo puede entregar.
Me dirijo a usted, buscando algunas respuestas.

Antes de exponer mis preguntas, pongámonos de acuerdo en algo: si hemos de comparar a Cuba con otro país, es necesario que sea con uno que tenga condiciones económicas, geográficas e históricas similares. Ya que es imposible generar una comparación de una isla en el caribe con un país desarrollado de Europa, por dos motivos: Cuba se independizó de España en 1895, casi comenzando el Siglo XX, es decir, sus riquezas naturales fueron saqueadas durante siglos, y segundo, Cuba ha sufrido durante más de 50 años la inclemencia del bloqueo económico comandado por Estados Unidos.

Quisiera contarle que a diferencia de usted yo sí recordaré al Comandante en Jefe Fidel Castro y su legado, aunque al igual que usted no viví la década de los 50’ cuando todo ocurrió. Sí vivo su legado, que me parece mucho más representativo para mi realidad y la de muchos chilenos y latinoamericanos, debido a que ellos y yo, sufrimos las inclemencias de la Dictadura del Consumo, disfrazada de Democracia.

Me parece un poco simple resumir el proceso revolucionario cubano a “es una dictadura y las dictaduras son malas”, existen distintos matices, usted habla que los derechos sociales no son justificación para una dictadura, y ahí discrepo. Creo fehacientemente en el bien común y en la necesidad que esto prime para alcanzar una sociedad justa y decente. En países como Holanda, Dinamarca o Noruega, los impuestos son muy altos y la gente los paga, entendiendo que es necesario hacerlo para que todos puedan acceder a salud, educación, vivienda, y básicamente obtener calidad de vida. Es una cosa cultural, claro está, estos países desarrollados llevan muchísimos años poniendo en práctica temas que aquí en Chile aún son discusión entre la Iglesia, el Estado y el tercer poder que es el empresariado.

El gran tema de su columna es la separación de los derechos sociales de los individuales y los económicos, ya que según usted éstos no pueden (ni deben) operar jerárquicamente. ¿Qué pasa en un país donde la importancia del bienestar personal sobrepasa el bien común? ¿Cómo se implementan esos derechos sociales en democracia sin que se tumbe de un bombardeo la buena intención? ¿Qué se hace con quién no está dispuesto a razonar y a compartir?

Usted podrá decir “ah, pero esa es la lógica de las dictaduras, deshacerse del que piensa distinto”, y en eso estoy de acuerdo con usted, pero –y aquí me juego el pellejo- ¿No vale más tener a todos los hijos medianamente alimentados que a uno con sobrepeso y a tres desnutridos?

Cuando hablamos de las libertades personales, yo me pregunto viendo nuestras poblaciones, qué hacemos con todos esos niños y jóvenes que “gozan” de su libertad de consumir drogas, de delinquir, de ser padres a temprana edad, ¿no sería mejor que alguien les hubiese puesto un freno? ¿No sería mejor para esos jóvenes que alguien les hubiese protegido, que alguien les hubiese quitado la tecnología que solo utilizaron para atrofiar sus cerebros, hipersexualizarse y desear un montón de objetos que les son negados por su condición de pobres? Ahora ya es muy tarde. ¿No sería mejor tener una educación universitaria que “derecho” a endeudamiento?

Cuando usted habla de Democracia y “consenso democrático” se refiere a la posibilidad de asistir a las urnas cada cuatro años, elegir a nuestros representantes, en Cuba eso también existe. Existen elecciones, la gente elige a sus representantes, es sabido que hay un partido único y que el proyecto político se mantiene, pero el poder lo tiene la gente, fíjese que en Cuba a diferencia de nuestro país, no se tortura sistemáticamente a sus etnias, ni se “apalea” a los estudiantes por exigir sus derechos, ni muere gente en los consultorios por no tener dinero para pagar, tampoco andan libres los asesinos porque pagaron fianza, en Cuba los castigos a los delincuentes son ejemplificadores, no sé si usted ha tenido el placer de conocer la isla, pero allí se puede caminar a la hora que usted desee por el centro de La Habana sin ser asaltado, robado, violado o maltratado.

Podría escribir un libro con todas las cosas bellas y buenas que tiene la revolución cubana y “la Dictadura” de Fidel, pero ya están escritos y lo invito a leerlos, si no queda conforme con eso, lo invito también a conocer la isla y a su gente, a no quedarse con la opinión de los “Balseros” (quienes arriesgaron su vida por el sueño americano, ya que les prometieron casa, salud y trabajo si llegaban nadando).
¿Tan mal le parecen todas estas cosas como para no darle una chance de recuerdo al precursor de todo esto?
Por la salud de calidad que aseguró a su pueblo y al mundo, la educación que ofreció a su pueblo y al mundo, la solidaridad con todos, su temple y valentía, yo si recordaré a Fidel.

Pía Figueroa Valdés

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Carta de Vlado Mirosevic

11 diciembre 2016

Hola Pía,

En mi columna no me propuse hacer un juicio histórico a la Dictadura de Fidel Castro, creo que sería pretencioso de mi parte hacerlo. En su lugar quise iniciar una reflexión acerca de la utilidad de considerar a la dictadura cubana como un referente para futuros proyectos políticos. En ese contexto reafirmo mi posición y estimo que ni la Dictadura cubana, que devino de un legítimo proceso de liberación nacional a una dictadura, deben ser consideradas o recordadas, como así tampoco la dictadura cívico-militar de Pinochet.

Algunos comentarios sobre tu carta.

En términos generales, reafirmo mi posición de que nunca estaré a favor de dictadura alguna. Estas de por sí constituyen un atentado contra la dignidad humana (entendiendo por tal el derecho de cada persona a diseñar y ejecutar el proyecto de vida que estimen adecuado siempre que no dañe a terceros) y una negación a los DDHH. En efecto, la libertad de tránsito, conciencia, de expresión y los derechos de organizarse, de elegir y ser elegido como representante democrático (sólo por citar algunos ejemplos), son derechamente negados por las dictaduras o desdibujados a tal nivel que parecen más que derechos una cruel burla.

Los derechos sociales y las dictaduras

No estoy de acuerdo con que los derechos sociales justifiquen el establecimiento de dictaduras. Tampoco creo que el establecimiento de libertades económicas las justifiquen, como algunos siguen creyendo en la derecha chilena, porque nada justifica una dictadura. Abogar por una clase de derechos en desmedro de otros es una falsa dicotomía que tal vez se tuvo que creer la generación que vivió durante la guerra fría, pero que nosotros no debemos hacerlo. Estimo que los derechos sociales son la continuación de los derechos individuales y que estos se encuentran incompletos sin el desarrollo de aquellos. La dignidad y la libertad resultan sólo una teoría cuando no se han satisfecho condiciones materiales mínimas de vida.

Así dadas las cosas, llegamos a la pregunta de ¿qué hacer con aquellos que no están dispuestos a ceder cuando la democracia decida avanzar en derechos sociales? ¿Cómo superamos ese obstáculo? La verdad es que no tengo esa respuesta (¿acaso alguien la tiene?). Sí puedo decirte que para quienes somos demócratas, la vía democrática no es una opción, es la única vía. Este será sin duda el desafío al talento de quienes queremos construir avances civilizatorios a través de caminos tal vez más lentos, sin atajos (pero en donde no hay paso atrás).

El doble estándar respecto a las dictaduras

Sobre la condena a dictaduras, en Chile, el doble estándar es terrible. En la derecha están felices con el sacrificio de la igualdad a favor de la “libertad” puramente económica para una élite, devenida en neoliberalismo, que llevó a cabo la dictadura cívico-militar de Pinochet. No sólo están felices porque les benefició directamente, sino que la consideran moralmente necesaria. En el lado inverso, algunos en la izquierda quieren justificar otro sacrificio: esta vez de la libertad a favor de la igualdad. Cuba entonces tiene justificación por ser un modelo de sociedad que les gusta, a pesar de utilizar procedimientos similares al de otros opresores.

Es evidente que en mi caso, no me siento cómodo con ninguna de las dos posiciones. Yo sólo quiero un país normal, donde libertad e igualdad puedan ser combinadas por la vía de un pacto social democrático.

Derechos humanos de quienes transgreden estado de derecho

Respecto de la delincuencia y para ser justos, este es un problema que padecemos todas las sociedades y en nuestro país estamos lejos de resolverla. Tu señalas “la forma ejemplarizadora” de reprimir la delincuencia en ese modelo que admiras, yo en cuanto a resolver este mal social observo con interés lo que ha hecho Holanda (un país liberal igualitario o social liberal, si se prefiere) para derrotar la delincuencia. Su triunfo es tal, que están teniendo que cerrar las cárceles, y sin ninguna dictadura de por medio.

La crítica a la democracia chilena

Hasta aquí tenemos puras diferencias. Sin embargo, hay algo que comparto: la crítica a nuestra democracia a la chilena. Confesional, clasista, más declarativa que sustantiva, centralista, capturada, “protegida” (por la élite), entre muchos otros calificativos. Los comparto y lo he dicho en cientos de oportunidades. Pero nadie me ha perseguido ni me ha encarcelado por tener esa posición en favor de profundizar la democracia.

El avance cultural civilizatorio

Finalmente, como señalas en tu carta, los casos de Holanda, Dinamarca y Noruega se sustentan más que un régimen político en un avance cultural. Avance que no construyeron por medio de la dictadura del proletariado, sino que fortaleciendo los derechos individuales, fortaleciendo los derechos políticos y, como consecuencia fortaleciendo los derechos sociales. No los debilitaron para fortalecer sólo a un tipo de ellos, no sacrificaron libertad por igualdad y menos aún, establecieron dictaduras para desarrollarse. Porque cuando las dictaduras se imponen cuando mucho ofrecen sus recetas de bienestar, pero siempre se sacrifica el derecho de vivir la vida como cada cual quiera sin dañar a otro.

Es por ello, que los países que sufrimos dictaduras debemos “no recordarlas” ni menos glorificarlas, sino que muy por el contrario, debemos condenarlas firmemente, y fijarnos en los ejemplos mejores logrados de los cuales disponemos en el mundo actual.

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Carta de Pía Figueroa V

13 diciembre 2016

Sr. Mirosevic:

Es increíble como de un minuto a otro le encontré sentido a su columna, con mi carta traté de exponer puntos que creí le harían ruido como parlamentario –en mi infinita inocencia-, pero no puede recordar a Fidel, sus prioridades distan océanos de las mías, así que supe comprenderlo (empatizando desde su sitio). Usted busca una social democracia, yo busco una sociedad justa e igualitaria, parece que fuera lo mismo, pero no lo es. Usted dispone de tiempo para construir “avances civilizatorios a través de caminos más lentos”, yo no dispongo de ese tiempo, y el 80% de este país tampoco. Mi concepto de libertad es extremadamente distinto al que usted tiene, no encuentro la libertad en la posibilidad de consumo.

Me trato de situar desde su punto de vista, y me parece muy lógico pensar como usted lo hace desde el lugar donde se encuentra, pero me hace ruido y me genera incomodidad cuando dice tan abiertamente que quiere su derecho a poder llevar a cabo su proyecto de vida libremente (sin dañar a otros, claro) y hace tanto énfasis también en el derecho personal y como consecuencia a todo lo demás, sitúa la justicia social, cuando esta no puede estar en último lugar, siendo usted un diputado de la República, cumpliendo un rol de cargo público su prioridad debería ser fundamentalmente la contraria, ya que situar los derechos en el orden que usted lo hace, responde a todas las problemáticas sociales actuales en Chile: las prioridades personales frente al bien común.
A propósito del doble estándar que usted menciona, me permito llevarlo al concepto de libertad que usted defiende con todas sus fuerzas, en mi carta anterior le pregunto acerca de las libertades de las que supuestamente gozamos, bien sabe usted de la diferencia salarial que existe en nuestro país, las libertades que se nos ofrecen son derechamente negadas o desdibujadas a tal nivel que parecen más que derechos una cruel burla, como usted mismo dice acerca de las dictaduras.

Esta carta hacia usted, ya no se trata de Cuba y mi admiración por Fidel, trato de cerrar un tema que para mí es delicado, ya que es un tema de carácter sumamente personal que no puede ser expuesto con la visceralidad de lo que a cada quien le atañe directamente, sino como una exposición de ideas, donde a mi parecer es la tan mentada razón y la lógica las que deben primar.

Mantengo firme mi convicción de que el mundo puede ser un lugar distinto, donde el egoísmo se reduzca a su mínima expresión y podamos convivir dignamente, donde la gente común y corriente no deba esperar que la suerte esté de su lado para poder vivir en paz y disfrutar de la alegría, sigo pensando también, en que el bien común “vale la pena” de quienes estén contra él porque pone en jaque su comodidad.

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Carta de Vlado Mirosevic

14 diciembre 2016

Hola Pía,

Creo que en lo único que estamos de acuerdo es que nuestras posiciones distan demasiado unas de otras

Eso sí, creo que te apresuras y por lo tanto equivocas injustamente conmigo (y con los liberales igualitarios). Como me declaro liberal, entonces asumes que todo lo que comúnmente se predica en Chile respecto de los liberales, también se predica de mí, y por lo tanto para mí la libertad es igual a “libertad para consumir”. Me encuentro muy seguido con aquel error. Esto se debe a que en Chile, es posible afirmar que predomina una versión empobrecida e interesada del liberalismo (esta es el neoliberalismo), algo así como una extraña mezcla entre privatización y desregulación a la medida de grandes corporaciones, más un pobre desarrollo de libertades individuales y derechos políticos, junto con una negación de derechos sociales, todos los cuales tienen poco compromiso con el derecho de la mayor realización integral de cada persona. Asumir que esa es mi concepción de la libertad por el solo hecho de ser liberal es un error para la variada tradición liberal, la cual tiene diversas versiones, algunas incluso bastantes distantes entre sí. Tan distantes como las diferencias existentes entre Milton Friedman y Norberto Bobbio, o como las diferencias existentes entre José Piñera y Agustín Squella, si prefieres un ejemplo local.

Tampoco aspiro a una social democracia, sino que a una sociedad liberal igualitaria o social liberal. Es decir, una que se construye sobre un principio fundamental, el derecho de todas y cada una de las personas a diseñar y ejecutar el proyecto de vida que estiman más adecuado en tanto no dañe a otros. Para ella, ciertamente es necesario asegurar vía derechos sociales las condiciones necesarias para que el derecho a la búsqueda de la felicidad no sea pura poesía. Una vez más vuelvo al ejemplo holandés, el cual se construye desde la persona. A un holandés se le garantiza su derecho a la salud y ha sido educado para que se le respeten sus decisiones personales. Para ello se han removido las barreras que atentan contra la libre decisión individual (incluyendo incluso la remoción de trabas al derecho a terminar su vida como la eutanasia) y, cuenta con garantías para ser protegido como individuo cuando alguien interfiera en su esfera de soberanía individual, todo ello porque el individuo es el fin en sí mismo. Tal vez a ti eso te parezca egoísmo, pero a mí me parece una condición indispensable para la dignidad humana.

Por supuesto que también discrepo de tu concepto de bien común. Eso sí, para mí el bien común incluye el resguardo de los derechos sociales y también los derechos individuales en los términos propuestos. Me perturba eso sí que el bien común pueda exigir el sacrificio del individuo y minorías.

Creo que también te apresuraste cuando asumiste que yo defiendo la brecha salarial de nuestro país. Te cuento que apoyé la reforma laboral, porque siguiendo a otro liberal como Francisco Bilbao (ferviente organizador y defensor de gremios de artesanos en el siglo XIX) creo que fortalecer los sindicatos chilenos (uno de los más debilitados del mundo) es una vía adecuada (no la única) para una justa negociación de salarios. Difícilmente se podría explicar eso entendiendo a la libertad como libertad para consumir.

Estimo que también te equivocas, en primer lugar, cuando opones los derechos individuales con los derechos sociales, en segundo lugar, cuando afirmas que no me hago cargo de la problemática social del país y, en tercer lugar cuando afirmas que para mí la justicia social se encuentra en último lugar. Sólo a modo de ejemplo, para mí fue prioritario apoyar la reforma tributaria para financiar una reforma educacional que fortalezca el derecho a la educación (en los términos que en ese momento se prometió). Lo hice tal como lo hicieron los liberales del siglo XIX, quienes defendieron el rol del Estado en la educación como constructor de igualdad positiva de los ciudadanos, por su carácter democratizador y para evitar dividir a la sociedad entre 2 clases rivales.

Finalmente, no me encuentro en una situación de comodidad, me urge cambiar el régimen chileno, me urge llegar a modelos más parecidos al holandés y como parlamentario debo explicarlo, difundirlo, defenderlo, votar a favor y seguir construyendo mayorías para hacerlo realidad. Es justamente por esta razón, que es tan pertinente esta discusión.

Saludos,

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Carta de Pía Figueroa V

19 diciembre 2016

Hola Vlado,

Este debate terminó de desencantarme con su última carta, donde hace una apología de su pensamiento liberal-igualitario, defendiendo puntos que yo no he cuestionado y que usted me acusa de haber mal interpretado o me apresuré en asumir, no sé si es que no leyó bien mi carta o si es un discurso estándar para utilizar cada vez que se siente atacado en su posición privilegiada, cada uno de mis argumentos ha sido delicadamente escrito en relación a alguno de los suyos, desde la columna que dio inicio a este diálogo y no a suposiciones que haya hecho.

Como he decidido dejar de gastar palabras que no serán leídas con la precisión que creo merecen, me despido.

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Carta de Vlado Mirosevic

03 enero 2017

Hola Pía,

En mi caso el principio a defender es más claro que el agua: no me gustan las dictaduras de cualquier color. Los pueblos no necesitamos dictadores, ni mucho menos aquellos con uniforme. Ni Fidel ni Pinochet.

Como cantaba Flor Motuda: “extremistas… de cualquier color: dejen tranquilo a la humanidad”.

15 Comentarios

  1. Entiendo que desde tu postura es mucho más fácil defender la forma en lugar del fondo, es preferible defender una democracia abusiva que una supuesta dictadura solidaria y justa con los pobres. Y en cuanto a Flor Motuda.. mejor me reservo los comentarios.

  2. En Cuba no existe la libertad de opinar distintos ni escribir distinto a la famosa frase “en la revolución todo, contra la revolución ningún derecho”. Hechos objetivos: no hay internet libre, hay solo canales de tv del gobierno y jamás ni 1 minuto darían la opinión a alguien que contradijera a Raúl Castro o a la revolución

    Hay cerca de 11 películas hechas en Cuba y totalmente censuradas que no pasarían nunca en ja TV. Muchas obras de autores Cubanos que se han publicado (Padura, Pedro Juan Gutierrez, etc)

    Hay dos monedas: pesos cubanos y pesos convertibles . La gente gana en pesos cubanos . El salario es 18 dólares al mes y unas zapatillas hechasem China cuestan 20 dólares .

  3. Luis felipe quiero que me respondas lo siguiente. Tu sabes cuántos diputados se eligen en cuba? Cuantos delegados municipales y provinciales se eligen en cuba y la metodologia democrática que se utiliza, tu sabes como se elige al presidente del consejo de estado,? Diplomáticamente y con respeto pido a que responda, de ante mano le digo que soy experto en la democracia cubana y que en Chile somo muy pocos los que sabemos sobre este tema. Le advierto que no soy marxista, solo soy un hombre que ha estudiado varios sistemas electorales que predominan nuestro planeta.
    quedo atento

    1. Estimado Manuel, a diferencia de ti yo no soy un auto proclamado experto en sistema electoral cubano. Creo que te equivocas cuando “diplomáticamente” me sacas al pizarrón. Si te fijas, mi comentario esta entre comillas, citando debidamente la fuente, en este caso el link (los expertos suelen notarlo). Los autores son Carlos Durán y Víctor Muñoz, quienes no desde el liberalismo sino que desde la izquierda proponen superar el modelo cubano. Te invito a plantear “diplomáticamente” tus requerimientos a quienes corresponde. Saludos

  4. Pía, es obvio que los liberales, no podemos estar de acuerdo con la dictadura Cubana. Afortunadamente, la misma izquierda tampoco esta con Cuba “de qué modo la restricción de las libertades públicas, la existencia de un partido único, la prevalencia de un sistema electoral que inhibe la competencia democrática, la inexistencia práctica de un poder legislativo que opere con independencia del ejecutivo y el lugar preminente del aparato militar en la conducción política de una sociedad constituyen, por ejemplo, un aporte a la emancipación social??.”http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2016/12/13/la-izquierda-chilena-despues-de-fidel-la-oportunidad-de-una-identidad-tensionada/

  5. Pía no sabia de la existencia del diputado Mirosevic, pero a hora sabe quién es. El diputado por Arica y Parinacota logra su efecto necesario en su zigzagueante e híbrida carrera política: salir del anonimato. Fernando Flores fue su primer padrino político, y al igual que el éste, apoyó a Piñera y se presentó como candidato a diputado por una circunscripción de Santiago. Después reapareció de nuevo por Arica con la nuevo rostro político: supuestamente liberal recogiendo el legado del presidente Balmaceda.
    Ahora aparece homologando a un régimen criminal como la de Pinochet con la dictadura de Cuba. En cierto modo le resta gravedad a los brutales crímenes de Pinochet.

  6. No solamente yo voy a recordar a Fidel, sino tambien mis hijos, nietos y bisnietos. Soy profesional, con postgrados en el extranjero, trabajé en el Gobierno Regional de Arica y Parinacota, tuve las mas altas calificaciones de evaluación de mi trabajo, tengo muy buenos recuerdos, sin embargo prefiero ser panadero profesional, y me vine a vivir y trabajar en Australia. Me siento feliz, ya que he vuelto de donde soy, y esto es ser un obrero que trabaja duro, Por eso cuando leí la columna del diputado de Arica y Parinacota, cambio mi opinión sobre él. Soy de la generación que crecí en dictadura de Pinochet, y Fidel representó en mi Juventud el ideal que era posible derrotar la Dictadura.

  7. Uno cree que hay cosas que a esta altura son consenso en nuestro país, como el valor de la democracia y los derechos humanos. Increíblemente la señora o señorita Pía, viniendo de la izquierda (un mundo que sufrió una dictadura y la violación de sus derechos) apoya a otra dictadura. Increíble el doble estándar y la falta de empatía por otros que sufrieron (y sufren) por una dictadura tan (o más) criminal que la de Pinochet!!

  8. Ay Pía, “Yo si recordaré a Fidel, pero…” me gustaría que “el pueblo cubano” tuviera acceso a leer tu misiva, es obvio que eso no sucederá. Es fácil, cómodo y hasta populista, expresar un apoyo incondicional cómo el tuyo, con un pueblo tan sufrido, oprimido y falto de oportunides como lo es el pueblo cubano; el cual merece todo el aprecio y admiración del mundo entero. A los 11 años viví en Chile el horror de la Dictadura de Pinochet, no me dí cuenta de ello, sino décadas después; desapareció más de 3.500 compatriotas por pensar distinto a él. Pía querida, no existe ni existirá jamás un “Dictador Bueno”, son “Genocidas”. Si, recordaré a Fidel, pero cómo un “Genocida que mató 8.500 Cubanos”.

  9. Es simpático el pueblo cubano, tambien el pueblo Rumano, El Camboyano, El Ruso, El Chileno. Yo también te recordaré Comandante Fidel, Ceaucescu, PolPot, Stalin, Pinochet, cada uno con sus matices y victimas de la historia. Qué cruel es el mundo, cada uno lleno de buenas intenciones, algunos leyeron a Marx/Engels, otros a Adam Smith, el resultado fue el mismo, uno te hace esclavo, y el otro te quita la libertad, Ups.

    1. Bueno de todos modos en términos simple, el comunismo y el capitalismo es eso. pero ojo! hay matices de como uno llego a ser de una forma y como tuvo que valerse por como la otra la coarta, por lo tanto en este tema “cuba” no le queda tu argumento. yo recordare a Fidel por su interminable sabiduría, un tipo que antes de morir seguía leyendo libros para saber un poco mas. y bueno que mejor argumento que ese… es un líder de verdad y, lo demas es simple ignorancia sesgada por el crudo manejo de información en cuanto a los medios de comunicación. de ahi tanta ignorancia; de ahi tanta opinon con confusiones de conceptos y temáticas históricas sobre este proceso.

  10. han sido días de escuchar y leer el sentir que nace de quienes dan vida a esta tan cómoda democracia perfectible y hemos dado espacio a estas personas naturalizando la mediocridad con la que el Sr. Mirosevic se siente tan ampliamente representado. Y no solamente hemos dado el espacio, hemos permitido que ese sentir nos impregne hasta en las sutilezas del diario vivir y nos calle la boca, por eso se agradece la respuesta y la.apertura de este espacio de debate.

  11. La batalla de ideas de un país caribeño pobre trasciende en el pueblo universal, más que esa democracia que reparte misiles y hambre en el mundo con su bandera de Águilas calvas de horrores. Yo también siempre te recordaré Fidel.

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