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El socialismo y el populismo liberal

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David Roa Nova

Licenciado en Filología Griega y Latina

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Axel Kaiser

Director Ejecutivo Fundación para el Progreso @AXELKAISER

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Carta de David Roa Nova

15 diciembre 2016

Estimado Sr. Axel Kaiser:

El panorama que describe de los movimientos de izquierda, especialmente del socialismo, en sus múltiples libros y columnas de opinión redunda en una retórica distorsionada y abiertamente falsa. Llevar al extremo y en forma majadera el argumento de que el socialismo actual pretende un Estado omniabarcante que asfixie a los individuos, en el cual burócratas despiadados, codiciosos, con su tiranía de la igualdad, empobrecen al pueblo y llevan al país a la ruina, es caricaturesco. Es más, la dicotomía entre los conceptos de libertad (posición liberal) e igualdad (posición de izquierda), como posiciones antagónicas e irreconciliables es ideológicamente falsa. Hoy en día ningún socialista serio se vería reflejado en la descripción del pensamiento de izquierda que usted construye. Según su postura, el socialista actual profesa idolatría por un Estado hipertrófico e igualdad en la miseria, una igualdad total de la vida colectiva y privada; la anulación completa del mercado; la no existencia de la propiedad privada (autos, casa, inmuebles personales, objetos de consumo, etc.); la conculcación de derechos civiles y coartación de libertad individual que restrinjan el libre desarrollo de todos y cada uno de los ciudadanos; la idea que la libertad se consigue con violencia guiada por una vanguardia o líder carismático que decide quien vive y quien muere, además del aprecio por los regímenes totalitarios y genocidas (kaiser : Socialismo, criminalidad y legitimidad), etc., etc. Todo aquello se asemeja a propaganda liberal del terror 2.0, propagandística, panfletaria, la que pretende reflejar el ideario socialista a partir de los “socialismos reales” del siglo pasado, una añeja pretensión de llevar a cabo el ideal socialista, llena de errores por cierto, la cual no comparto ni pretendo defender.

Considero que el socialismo que se debería discutir y criticar es la idea socialista del futuro, del nuevo ciclo histórico en que estamos viviendo, socialismo que no pretende ser ningún paraíso en la tierra, una visión sin ingenuidades ni atajos, pero que si crea francamente que puede haber un sistema o modelo de relaciones sociales y económicas mucho más digna, justa y participativa para todos, un modelo que pueda superar al capitalismo actual.

Ese socialismo es el que cree en el hombre como ser histórico y su poder transformador de realidad, el que concibe al ser humano y sus relaciones como motor de la historia, en el que todos y cada uno de los integrantes de la sociedad tiene el derecho a la libertad real de decidir sobre el destino colectivo e individual, su futuro y modos de vida. Un sistema donde la igualdad de posibilidades y justicia social son requisitos fundamentales para la plena libertad de cada uno, en el cual el mercado, sin ser malo en si mismo, no es garantía de una buena asignación de recursos ni área de oportunidades, y que en ciertos aspectos esenciales (salud, educación, previsión social) taxativamente no debe operar como mecanismo proveedor de bienes públicos. El socialismo del futuro busca que la democracia y participación social no sea instrumentalizada de acuerdo al esquema económico e intereses de clase sino que sea un fin en sí misma, y que la búsqueda de satisfacción personal y proyectos individuales sea compatible y solidaria con el bien común. Comprende un Estado que garantice derechos sociales, más democrático, que realmente permita y garantice la libertad de acción, decisión e injerencia de los ciudadanos en lo político, con canales de expresión validos y eficientes. No comprende un Estado monopolizador del mercado que sea la panacea para todos los males, como usted lo plantea reiteradamente, sino que que pueda ser capaz de una planificación estratégica, además de regular y fiscalizar las tendencias oligopólicas o monopólicas intrínsecas al modo de ser del capitalismo, y no fomentarlas y ampararlas. Justamente uno Estado que no expanda y no haga posible un neoliberalismo protegido o un capitalismo de servicio público amparado en la legislación e instituciones vigentes, como es el caso del “milagro chileno”. Incluso Karl Marx, contrario a lo que se afirma habitualmente, no estaba a favor del Estado ni mucho menos proponía uno del tipo hipertrófico, pues para él el Estado representaba los intereses de la burguesía, sino que abogaba por un intercambio abierto y dinámico en el cual los actores principales fueran los pequeños productores.

En el ideario que usted defiende, la desigualdad es causa de la natural escasez de recursos, y se resuelve con un mínimo Estado subsidiario que focalice y otorgue a los que no pueden acceder al mercado lo mínimo suficiente, evitando así el analfabetismo y la extrema pobreza. De lo contrario, el aparato estatal se convertiría en un enemigo de la libertad, totalitario y contrario al progreso. Para el socialismo el Estado subsidiario ya no debe ser una alternativa, pues ha demostrado ser solo una forma de replicar y mantener la desigualdad. Es que hay esferas de la sociedad que son tan necesarias e importantes para el desarrollo pleno de cada individuo que no pueden estar en esa lógica mercantilista, deben ser derechos sociales garantizados, como era antes en Chile y como es en la mayoría de los países desarrollados. Por otra parte, su lógica de estado minimo y su modelo de libre emprendimiento es engañosa y contradictoria, pues pasa por alto que el capitalismo chileno, devenido en neoliberalismo avanzado, se construyó precisamente por la desposesión del Estado (privatizaciones en dictadura) y la posterior facilitación de acumulación regulada por parte de ese mismo Estado que pretende minimizar. De esta manera, el empresariado chileno debe mucho al Estado que tanto ataca, pues funcionó como fuente de enriquecimiento y legitimación de acumulación de capital.

En su defensa irrestricta al modelo liberal más extremo, llega a negar la existencia de la sociedad y aboga por la existencia de individuos atomizados que se encuentran en el espacio de intercambio libre que representa el mercado, los cuales alcanzan sus proyectos individuales de acuerdo a la teoría de los talentos naturales y la falaz igualdad de oportunidades, la tan conocida como meritocracia. Pero se le escapa que para que exista real meritocracia basada en la igualdad de oportunidades debe existir la condición necesaria de una cercanía en la posición de partida, una igualdad de posición, lo cual nos lleva a poner en duda lo merecido y legítimo de la situación de privilegio de la elite político-empresarial. Para usted, Sr. Kaiser, la desigualdad no es un problema, ni menos un problema político, negando toda literatura que advierte sobre los peligros para la democracia y los problemas sociales sistémicos que conlleva las marcadas brechas sociales, desde Aristóteles (Política, 1301b 11-12) hasta Joseph Stiglitz (El precio de la desigualdad, 2012; La gran brecha, 2015). Pensar que la teoría económica (liberal) es el paradigma de comportamieno e interaccion humana, gobernar con el La riqueza de las naciones en la mano, y creer que el mercado libre y Estado mínimo es la forma deseable para el desarrollo pleno de todos y cada uno de los ciudadanos, el liberalismo libertario de Anarquía, Estado y Utopía de R. Nozick como su credo, podría calificarse con justa razón como un populismo liberal, un “fundamentalismo de libre mercado”. Ya Tódorov reconocia al ultraliberalismo como un enemigo íntimo de la democracia. Pues bien, frente a ese ultraliberalismo y sus consecuencias, EEUU, el pais más libre del planeta segun usted, reaccionó recientemente eligiendo el peligroso camino del nacionalismo popular.

En su reciente crítica a la izquierda, advierte sobre el populismo en que recae la idea socialista. Su base argumentativa es pragmática: los países latinoamericanos como Cuba, Ecuador, Brasil, Bolivia y Argentina están sufriendo las consecuencias de las políticas populistas puesto que han adoptado modelos sociales y económicos de izquierda. Pero demonizar la visión de sociedad que pueda tener el socialismo con ejemplos de procesos institucionales que pretenden materializar ese ideal, y que usted encuentra equivocados, es algo un tanto mañoso. Intentos, fallidos o no, de concretar una idea no demuestran que la idea sea incorrecta ni que debe dejar de ser perseguida. Es por esto que la sola constatación empírica de que los “socialismos reales” fracasaron, no se sigue el abandono en el intento de idear formas más adecuada para una mejor convivencia y satisfacción de las necesidades humanas, usando nuevas lógicas sociales y metodologías productivas y distributivas, diferentes a las del capitalismo.

La lógica de los derechos sociales y el socialismo requiere una comprensión no utilitarista de las relaciones humanas, donde una sociedad en su conjunto pueda tender hacia ciertos fines y que eso no significa renunciar a los fines individuales, sino más bien asegurar que aquellos puedan ser alcanzados. Maneras diferentes de reconocimeinto con el otro, en las cuales se manifieste la idea básica de la realización reciproca, son el fundamento para pensar instituciones que hagan posible esa idea. Frente a esto, resulta falso el viejo problema entre más mercado o más Estado (ya vimos que el Estado puede favorecer el mercado y la acumulación de capital), sino más bien se debe radicalizar la democracia y fortalecer los mecanismos de participación social que construyen libertad. Para algunos liberales de mercado, la democracia no es el espacio natural de encuentro entre los individuos, sino que la democracia deviene en instrumento para el mercado. Ese liberalismo dogmático, que no ve el agotamiento del sistema, que no visualiza alternativa mejor que el modelo imperante y las condiciones en que la realidad presente opera, se pierde en la ilusión de ver la existencia humana en forma monocromática, en extrapolar las condiciones pasadas y actuales a todas las diversas y futuras experiencias humanas. Y además, si se usa como caballo de batalla la noción normativa de la supuesta naturaleza humana aplicada como darwinismo social, que dicho sea de paso, justamente se amolda perfecto con el ideario del sistema capitalista-neoliberal, la forma de vida social y económica que plantea el socialismo se presenta como utopía romántica que no toma en consideración la real naturaleza del hombre, a la vez que el sistema imperante se nos muestra como el orden natural. Si se me permite una analogía científica para mostrar tal distorsión: es como intentar entender y criticar la teoría de la física cuántica siguiendo con la lógica y los conceptos de la física clásica newtoniana, poniendo como ejemplo al comportamiento físico de la materia visible. No es posible simplemente.

En el mismo sentido que el de la física moderna Sr. Kaiser, el socialismo es revolucionario por cuanto significa un cambio de paradigma, un cambio en la visión conceptual y pragmática de la realidad, de lo social y económico en particular, y no en cuanto a toma de Bastillas ni asalto a Palacios de Invierno.

8 Comentarios

  1. Claudio Miranda, es posible que haya muchos tipos de socialismos, pero no conozco ninguno exitoso. Los mas halabados historicamente, como los paises social-democratas, entre ellos, los de Francia, España, Italia, Portugal, Grecia, son todas experiencias que disfrutaron algunos años de bienestar (varios años despues de la segunda guerra mundial), pero al final terminaron en paises quebrados y sus ciudadanos exiliandose por el mundo para poder encontrar un trabajo. Socialismo es pobreza y sumision de los ciudadanos a pagar altisimos impuestos, para que una elite viva como reyes. Se parece mucho a los paises feudales. Muera el Rey!!!

  2. Está claro para mi que el señor Axel Kaiser tiene una visión de la izquierda y del socialismo, no sólo sesgada, sino que también llena de ignorancia. Ignorancia propia de la arrogancia y de la sordera voluntaria crónica. Kaiser busca más que nada, pintar el mundo en dos colores, o vivimos este mundo de extremo mercantilismo, con un estado reducido a su mínima expresión que sólo sirve para subsidiar el lucro de una élite rentista-extractivista, o es el estado totalitario de corte chavista que busca ahogar la iniciativa privada, es tal como lo describe muy acertadamente el señor Roa, una visión monocromática del mundo. Kaiser insulta nuestra inteligencia, no hay un solo socialismo, hay muchos.

  3. Señor Roa: en general creo que a su columna le faltan argumentos basados en conceptos de economía. Es una de las fortalezas de Káiser.
    Lo que me sorprendió, gratamente, es que su columna es muy respetuosa, lo mismo que las personas que han posteado.
    Las groserías y las descalificaciones siempre están presentes cuando se pretende abrir un debate con ideas.
    Así, no me cabe duda que usted señor Roa y también el señor Káiser pueden debatir civilizadamente y poner lo mejor de sus conocimientos en la búsqueda de un mejor camino para nuestro país.

  4. Socialismo del futuro? Chávez ya lo propuso . El socialismo del siglo XXI. Que fue una copia del socialismo cubano . Fidel Castro fue “el padre ideológico y económico ” del chavismo. Desde comienzos de la humanidad todo lo ha regido el mercado . Y la competencia privada. Y el socialismo no puede eliminar eso. Allí está el colapso del comunismo de la URSS y sus satélites. Allí Cuba y Venezuela en una miseria evidente.

  5. Sr Roa, ud es muy claro en su exposición, por lo que supongo que también tiene las ideas claras en su mente. Ud no es socialista y entiende perfectamente porque el sr Kaiser defiende los principios de un liberalismo clásico y no tan clásico. Lo felicito porque muchas de las ideas de su “socialismo de futuro” no son ortodxas, espero que sean heréticas. En todo caso si quiere hablar con Kaiser, hágalo con números, gráficos, quizá si puede básese en Stiglitz o algún alternativo. Recuerde que Kaiser habla de economía, pero en realidad sabe más de derecho (o derecho liberal, como ud quiera). Saludos y siga así.

  6. Señor Roa, usted se expresa en términos líricos acerca de ‘socialismo del futuro’ pero, ¿qué hay del actual, que sufrimos diariamente? ¿Tendremos que esperar que se extinga o los actuales cambiarán por arte de magia? Por otro lado, veo que su socialismo ideal no acepta la propiedad privada. Sí menciona que se podrá poseer un automóvil y quizás un televisor solamente, y esas omisiones ocultas son siempre preocupantes y despiertan las sospechas de aquellos a quienes usted quiere convencer.

  7. muy vieja la escuela de denostación, sobretodo en una cuestión que afecta solo a aquellos que se dan las riendas de debates bizantinos sobre lo correcto o lo incorrecto de sus planteamientos. Me preocupa demasiado el que la denostación siga siendo frutos de verborrea dialéctica. la solución se encuentra en ambas posiciones: Economía SOCIAL de mercado, pero sin marxismo ni capitalismo, en Chile somos lo suficientemente preparados para plantear caminos alternativos que realmente no sigan sometiendo al país en aventuras políticas de extremos, Pero si hay que elegir , eligia a aquella que no fabrique pobres, eligir a aquella que genere empleos libres, a aquella que sea aceptada como una opol

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