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El necesario debate sobre la inclusión del PRO en el Frente Amplio

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Pablo Rebolledo

Militante de Revolución Democrática

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Daniel Flores

Doctor en Sociología, Antropólogo y Magister en Ciencia Política. Miembro de la Fundación Progresa

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Carta de Pablo Rebolledo

31 diciembre 2016

Estimado Daniel:

Usted plantea que el Frente Amplio que está en gestación no sería un frente amplio sino que un club de amigos, debido a que tiene “derecho de admisión”, y a que no parte de consignas sino que desde membresías.

Primero, me gustaría aclarar que lo segundo es falso, el frente amplio si parte desde consignas, parte desde encuentros programáticos, parte desde que los partidos y movimientos que lo integran han estado luchando codo a codo por impulsar temas comunes, ya sea la educación pública, el fin de las AFP, o una salud pública digna. Pero sobre lo primero, creo que el derecho de admisión que se plantea es verdadero, y enhorabuena que así sea, debido a que esto significa una nueva forma de hacer política, en donde se piensan tanto las formas como el fondo, en donde- a diferencia de la NM y la derecha- si vemos requisitos éticos para hacer alianzas, y mientras los partidos de la NM y la derecha tienen alianzas con partidos que sabemos que no tienen autonomía del empresariado, sabemos que han legislado para sus intereses contrarios el bien común. Siendo esto así, celebro y me alegra que en este momento se esté gestando una alternativa política que si tenga derecho de admisión, que si diga de frente que no va a tener alianzas con quienes han sido financiados por grandes grupos económicos, porque creo que en estos tiempos las formas importan muchísimo, ¿Cómo le vamos a ofrecer un nuevo proyecto a la ciudadanía si replicamos las mismas prácticas que nos han llevado a esta crisis de legitimidad?, por esto, el sumar por sumar podría dar buenos números, pero la idea de un frente amplio va más allá de los buenos números, se trata de un nuevo espacio de confluencia política y social en donde la militancia política vuelva a tener sentido, la caricatura que usted realiza, queriendo dejar a este espacio como “un club de amigos”, además de ser muy simplista, no corresponde a la realidad y a nuestras motivaciones.

También habla usted del personalismo, y es cierto que para mucha gente RD sigue siendo “el partido de Giorgio Jackson”, y en esto como militante de RD le puedo asegurar que no existe el “giorgismo” dentro del partido, en mis primeros congresos como militante, me sorprendió como el diputado Jackson era un militante más, que presentaba sus mociones, discutía las de los demás compañeros, y a la interna se notaba que había una separación entre la figura de Jackson y la directiva, no sé si se puede decir lo mismo del PRO, pero al menos desde RD me siento orgulloso de la construcción colectiva que tenemos, y aunque el Diputado Jackson sea en este momento el militante más mediático, estoy seguro que esto es una etapa de transición, que tendremos más diputados, así como hemos destacado a militantes como dirigentes partidarios, de federaciones estudiantiles, de sindicatos, etc. Creo que una cosa es que un partido tenga en un momento a un militante que sea mucho más mediático, pero a la interna se de una relación de igualdad, a que un partido funcione en torno al líder, usted mismo plantea que es un absurdo plantear al PRO sin Marco, y creo que eso dice algo.

Sobre el PRO, no tengo dudas de que existe una militancia honesta y sincera, que quiere cambios para Chile, y a esa misma militancia me gustaría pedirle que comprenda el motivo por el que se mantiene resquemor debido a las acusaciones que existen de financiamiento por parte de SQM, estoy seguro de que ustedes comprenden estos motivos, que no creen que la exclusión sea debido a ser “un club de amigos”, y que existen motivos políticos y éticos en nuestras acciones.

En último lugar, cuando se dice “…el cedazo reaccionario de esa ideología que transformó la transparencia y lo políticamente correcto en el centro de lo político”. De verdad cree que es negativo que la transparencia haya pasado al centro de lo político, ¿Es eso una opinión personal, colectiva?, yo creo que parte de la nueva política que convoque a las mayorías que no estan participando, pasa por poner la transparencia en el centro de lo político.

Pablo Rebolledo Escobar, Militante de Revolución Democrática

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Carta de Daniel Flores

02 enero 2017

La cueca en Proleta: otra vuelta y final, sobre el Frente amplio

Querido Pablo,

Gracias por tu paciencia y entablar este debate respecto a esa columna que escribí hace unos días. Me han invitado a responderte y he aceptado el desafío con alegría. Sobre todo, porque veo que estamos de acuerdo en muchas cosas. Iré punto por punto repasando tus críticas, así que perdonaras la extensión. Total, los electrones son casi gratis.

Sobre los personalismos

En efecto, como tú, siento que Giorgio y Marco (¡como tantos otros!) son personajes excepcionales dentro de la política chilena. Nos podrán caer no todo lo bien que quisiéramos, y probablemente no los invitaríamos a un asado con los amigos, ni ellos lo aceptarían. Pero menos mal, porque nadie que aspire al poder y presuma de confiable puede querer también ser medallita de oro (¿Guillier?). Y también, como tú, creo que ambos partidos, el PRO y RD, sufren, a pesar de los intentos de sus líderes, de personalismo.

Sobre el Frente Amplio como Club

¡Estamos muy de acuerdo!

Mi punto es el mismo que señalas. En el Frente Amplio tienen consignas, pero también criterios de membresía. Si a las consignas le sumas requisitos de admisión, ya no tienes un movimiento, tienes un Club. Movimientos y clubes tienen banderas de lucha, pero solo los clubes tienen membresía. Es como el Club de Toby. Toby y Lulú compartían el mismo sueño: pasarla bien (De dónde vienes pequeña Lulú, eres toda mi felicidad). Pero Toby en su Club no acepta niñas. Lulú tenía el crisma (A Lulú le seguimos, las ideas que a todos nos da), pero Toby la institucionalidad y la fuerza. Él puede excluir al que se le antoje, y sus amigos, que quieren jugar con Lulú, no pueden sino aceptar esa exclusión. Mi punto es simple y estamos de acuerdo. Si tienen criterios de admisión, no son un movimiento, son un club (u organización, si lo quieres poner en lenguaje sociológico fome). En lo que diferimos, claro, es en la valoración de esto. A ti te parece que esta es una “Nueva” forma de hacer política. A mí no. Digo, así mismo el PH armó el “Lote Amplio” en torno a Claude hace 4 años y terminaron sacando un 2% en las presidenciales. Yo soy más de la escuela de asumir que no hay novedades en política, y de armar los tinglados buscando semejanzas antes que diferencias. Más parecido, si se quiere al feminismo de la “Nueva” pequeña Lulú, quién no está ni ahí con tratar de entrar al Club de Toby, y prefiere armar su propio Stand up en el patio de su casa.

Sobre las alianzas del PRO con la Nueva Mayoría y los empresarios

Si te entendí bien, y como tuitió, a propósito de mi columna el diputado Boritch, tu afán es sacar de la política a cualquier grupo que incluya en sus acuerdos a la empresa privada, y que haya pololeado, o quiera hacerlo, con la Nueva Mayoría.  Y sí, lamentablemente, creo que en este punto no estamos de acuerdo. Yo creo que la política hay que hacerla con los empresarios, no en contra de ellos (ni de nadie) -sin ir más lejos, como el mismo Jorge TSharp propuso ahora para Valparaíso, a propósito de los fuegos artificiales -.Primero, porque si es por eso, ni Raúl Castro podría entrar al Club. Y, de hecho, Revolución Democrática tampoco. Digo, poniéndolo en drama caricaturesco facho, Revolución Democrática aceptó plata de un empresario ligado a una dictadura (Max Marambio), y de los Cueto, para financiar su campaña de diputado por Santiago Centro. Mismo empresario que se cruza con la crisis de la Universidad Arcis, a la que el Diputado RD por Santiago se abstuvo de investigar. Digo “drama caricaturesco facho”, porque, no creo que Cuba sea una dictadura, porque no creo que el Diputado Jackson se haya dejado influenciar a la hora de votar, y porque no veo nada de malo en que el Diputado haya aceptado dinero de un privado para financiar una campaña, porque lo hizo de manera absolutamente legal. Como tampoco veo nada de malo en que el resto de sus financistas hayan sido Máximo Pacheco Matte y Alejandro Guiller, Un Ministro y un Senador de la Nueva Mayoría.

Claro, me replican los amigos -y más o menos fue lo que trató de insinuar el Diputado cuando explicó esto en la prensa-, que cómo vas a comparar las chauchas que pidió RD para financiar su campaña -a Diputado-, con las que pidió el PRO para financiar la suya -a Presidente, parlamentarios y CORE-. Y cuando lo hacen, yo me acuerdo de esa hermosa escena de Una Noche en la Opera, cuando Groucho le pregunta a una señorita:

– Dígame, ¿se acostaría Ud. conmigo por un millón de dólares?

– Por supuesto.

– Y por cinco dólares,

– Pero ¿quién se cree usted que soy?

– Lo que usted es ya ha quedado claro, ahora estamos negociando el precio.

 

Así que, mi querido Pablo, no nos miremos el financiamiento entre militantes. Porque yo no veo lo malo en buscar financiamiento privado para financiar las campañas políticas, si es que eso es lo legal y está bien reglamentado. No es mi óptimo. Pero yo crecí cuando en la ANFP estaba Abel Alonso y se probaron los tiros libres sin barrera, para ver si funcionaban. Para mí las reglas no son principios. Se toman, se prueban, se cambian. Y creo que RD y el PRO, a escalas distintas, por los montos y cargos en juego, hicieron todo apegado a las reglas. Ni más ni menos.

 

Y lo mismo con los coqueteos con la Nueva Mayoría. Creo que es imposible construir un bloque de izquierda con capacidad transformacional sin la izquierda. Y nos guste o no, la mayor parte de la izquierda (la que tiene más experiencia y más historia), hoy está con los militantes y políticos -jóvenes y viejos- de los partidos de la Nueva Mayoría. Y, además, seamos francos –porque al perderte yo a ti tu y yo hemos perdido– quien sí entró al Gobierno de la Nueva Mayoría fue RD y no el PRO (pudiendo haberlo hecho). Claro, RD entró haciendo como que no, con ese hermoso eufemismo de la “Colaboración Crítica”. Y lo hicieron poniendo militantes con 9vo medio -licenciados y recién titulados de sociología, entre otras-, en puestos donde ganaban sueldos de hasta 4 millones. Y peor que peor, después se salieron -no todos- para hacer como que nunca estuvieron, y precisamente, cuando el Gobierno más apoyo necesitaba por la crisis que enfrentaba.

 

Las elites de RD son hijos de políticos y ministros de la nueva mayoría (¡el nuevo MAPU poshom!), los financia la Nueva Mayoría, compiten protegidos en cupos de la Nueva Mayoría, ganan sueldos como funcionarios del Gobierno de la Nueva Mayoría, pero ahora desprecian a todo el que se junte a tomar un café con militantes de partidos de la Nueva Mayoría, que no sean ellos. En mi concepto, esto tampoco es una nueva forma de hacer política… Si lo que andas buscando son fórmulas novedosas.

 

Sobre la Transparencia como centro de lo a-moral

Fíjate que no es una volada mía. Hay un filósofo alucinante que se llama Byung-Chul Han -uno de los más importantes de lo que va de siglo-, que tiene un libro que se llama La Sociedad de la Transparencia (si te dan permiso para que nos tomemos un café, te lo puedo pasar, sino te lo mando por amazon). Este filósofo plantea que el fin de la política será ese momento cuando toda ella se reduzca a la escenificación de la transparencia. Porque, cuando haces de la transparencia el centro de lo político, terminas habitando solo ese sector del mundo al que le haces dedito para arriba en Facebook, porque “te gusta”. Y entonces desintegras la esfera pública porque te niegas a discutir con quién piense distinto, y con quién valore las cosas de un modo diferente. Es el fin de la democracia -ahora citando a Arendt-. Esto, es una nueva forma de privatizar el mundo, ahora, de la moral. Porque los temas de la transparencia quedan reducidos, simple y llanamente, a los que decida filtrar -descontextualizadamente- un fiscal, y promocionar luego un periodista. Lo que es transparente hoy, es lo que decide como transparente el líder del partido de los transparentes. Y hoy, en este devenir perverso de la híper-transparencia, es más importante la nula experiencia política, del que nunca se la jugó ni renunció a nada por nada, que la del que arriesgó hasta el pellejo y su libertad por promover sus ideales.

 

El riesgo de la hipertransparencia es doble. Primero, porque la transparencia se banaliza, y se transforma en placer de espectadores. En el circo romano que el fiscal y el periodista decidan armar. Y segundo porque, si hay un populismo, es ese que, en nombre de la “transparencia”, declara la muerte de la vieja política y el nacimiento de la nueva (ellos mismos). Ya no hay izquierdas ni derechas, hay transparentes y no transparentes. El absurdo es tal vez triple, porque el dialogo queda más o menos así:

– ¡Vengan, queremos cambiar las reglas de este sistema!!

– ¡Hola!, venimos a cambiar las reglas de este sistema (o algunas por lo menos)

– ¡Ah no! parece que tú, o alguien como tú, ha roto las reglas de este sistema

 

La cosa es, Pablo, que, en el PRO, lamentablemente, nunca hemos ganado una elección presidencial ni parlamentaria (bueno, sí ganamos dos veces -con Marisela y Álvaro Escobar-, pero el binominal nos dejó fuera). Y que, por tanto, nadie ha ocupado cargos en el Gobierno, ni ha ganado plata o se ha enriquecido con fondos públicos. Así que, qué tal si mejor dejamos de mirar la paja en el ojo ajeno, y nos guardamos todos estos trapitos. Porque, otra de las trampas de la hípertransparencia, es creer que en política no tienen que haber secretos. Y, sobre todo, porque la verdad es que yo quiero, de corazón, porque defendemos casi lo mismo, que a ustedes les vaya muy bien, y que un día de estos podamos seguir remando todos para el mismo lado, pero en el mismo bote.

 

¡Abrazos y parabienes para el 2017… y que gane el más mejol!

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Carta de Pablo Rebolledo

04 enero 2017

Estimado Daniel:

Muchas gracias por responder y así poder entablar este debate, creo que es muy interesante para nosotros como para el mundo progresista y democrático que se interese en esto. Es un debate necesario, e intercambiar estas cartas nos puede llevar a comprender mejor los motivos políticos que existen detrás.

Poder desarrollar más el debate me hace notar que hay muchos puntos en los que tenemos convergencia, a diferencia de lo que me llevaba a pensar tu columna, iniciadora del debate.

Con respecto a los personalismos, veo de manera positiva que ambos lo veamos como algo negativo, y necesario de superar, es algo difícil, pero el horizonte está en superarlo, eso termina siendo lo importante. Con respecto a la discusión semántica de movimiento/club, me quedo con que el frente amplio está siendo más bien una organización en un sentido sociológico.

En uno de los temas en que si quería volver a detenerme, es en la importancia de la transparencia para una política radicalmente democrática, porque como sabemos, en Chile hemos tenido a unos encapuchados peligrosos, que han sido los donantes de los aportes reservados. Cuando se liberó la lista de empresas que aportaban a campañas políticas (con una preferencia muy fuerte hacia la UDI y RN), se pudo notar que en cada lugar en donde existía un conflicto social, existía un grupo empresarial encapuchado haciendo política aportando grandes sumas de dinero (Que a todo esto, ¡Qué caras son las campañas políticas!, para democratizar la política también es necesario comenzar a limitar más el gasto electoral, como se ha ido haciendo luego de las propuestas de la comisión Engel), la cosa es que mientras teníamos a estudiantes marchando contra el lucro, teníamos a empresarios de la educación financiando campañas, mientras los portuarios paralizaron el 2014, los puertos aportan a las campañas, mientras parte de la ciudadanía marchaba en contra de la ley de pesca, Corpesca hacía de las suyas, en fin, a lo que me interesa llegar es i) hay una tensión muy fuerte entre política y dinero, que en casos como el chileno, puede darse el caso de la colonización de la política por el poder económico ii) es por ello uno de los motivos por los que la transparencia se hace necesaria.

Tengo la convicción que ni el PRO, RD o algún movimiento o partido emergente de izquierda haya pretendido hacer política en favor de los grupos que -en mayor o menor medida- han aportado a sus campañas, osea, esto no va en el sentido de “A ti te financio X, tu funcionaste a favor de los intereses de X”. Ahora, ¿cómo diferenciar?, estoy seguro que no podemos poner todos los casos de relación dinero-política en un mismo saco, y por lo mismo me gustaría proponer algunos niveles (de menos problemático a más problemático) :

Un empresario como persona natural aporta a una campaña: Coincido contigo cuando dices que esto no es contra los empresarios, si una persona ha dedicado su vida a hacer empresas, e individualmente quiere aportar a una campaña, de manera regulada, normada y que la información sea pública, creo que no existe problema alguno (Ejemplo: Max Marambio apoyando a algún candidato). Pero si creo que es un requisito que esto sea 100/% transparente, para que la ciudadanía pueda juzgar luego si es que hay conflictos de intereses.

Una empresa privada aporta a una campaña: Acá creo que existe un problema debido a que la empresa únicamente puede tener un interés corporativo, y las empresas no votan, no son ciudadanas, por lo mismo es algo que creo que debe erradicarse, pero si alguien ha recibido aportes así, no creo que sea para juzgar mayormente.

Una empresa privada del grupo que saqueó al estado de Chile financia una campaña: Acá podríamos decir que estamos bajo algo muy similar al punto anterior, pero imagino en que concordamos en que no es lo mismo que una fábrica de ollas te haga un aporte, a que lo haga una empresa cuya acumulación originaria, parafraseando a El Capital, se dio bajo la dictadura, y acá pienso en la apropiación que se hicieron los amigos civiles de la dictadura, en caso de que exista financiamiento por parte de empresas como Penta o SQM, existe un gran conflicto ético, pero no se compromete aún la legalidad.

El financiamiento ilegal: En este último caso, creo que se sobrepasa todo límite, y por lo mismo me parece tan grave la acusación que se le hace a Marco y el PRO, tengo claro que es un proceso judicial que aún no ha cerrado, y debemos presumir inocencia, pero estoy seguro en que comprendes la gravedad del asunto si es que esto se demuestra.Entonces no es una crítica purista, ni que raye en el cahuín, porque no estamos criticando que Marco también venga de una élite concertacionista, o que haya sido financiado alguna vez por gente como Paul Fontaine, sino que estamos en un tema que sobrepasa lo legal y sin duda lo moral, de ser cierto.

Siendo esto así, no es que queremos ser los puros que no se vinculan bajo ninguna circunstancia con empresarios, pero sí creo que es necesario estar constantemente develando los vínculos entre el poder económico y la política, porque ello ha secuestrado la democracia chilena que tiene ya bastantes deficiencias. Ese secuestro de la soberanía popular por parte de los grandes grupos económicos me parece que es muy anti-democrático, y por ello nuestra política debe ser con autonomía de estos grupos. Ahora, te prometo, Daniel, que no quiero caer en la caricatura de “A Marco lo financió el yerno de Pinochet”, porque estoy seguro que a gente tan miserable como el señor Ponce, no le conviene por ningún lado que las ideas del PRO tengan éxito, es el punto de que en caso de ser cierta la existencia de boletas por servicios no prestados, osea, financiamiento ilegal, estaríamos en algo que sobrepasa la crítica política, y se convierte en un muro. A los RD nos pueden sacar la cresta por nuestra decisión política democrática de la colaboración crítica, o por el origen social de algunos militantes, o por haber mantenido hasta algún momento ambigüedad, pero todo ello es una crítica política, que es muy diferente a pasar al plano de “Hiciste algo ilegal”, espero que puedas comprender el punto que trato de expresar, porque viéndolo así, es un poco más complejo que el puritanismo.

Frente a este tema, en partidos de la nueva mayoría y la derecha existe esa justificación de “Era lo que todos hacían”, y que nadie se enriquece con esto, que no iba a cuentas personales sino que a financiar campañas, ahí está el límite, no en que se haya recibido aportes de un empresario o de una empresa, y no se trata de ver la paja en el ojo ajeno, porque como dices, es cierto que Giorgio Jackson en su campaña a diputado recibió aportes de empresarios, pero el límite no es “Te financió un empresario/ te financia una empresa”, sino que la acusación de boletas falsas. Sinceramente, Daniel, y como opinión solamente personal, antes de que Marco se viera involucrado en esto, era visto por mi como el candidato natural para las fuerzas que están fuera de los dos grandes bloques.

En mi no hay ninguna animadversión a Marco o el PRO, es más, en el año 2009, teniendo apenas 15-16, dediqué cientos de horas para trabajar voluntariamente en su campaña, cada día al salir del colegio viajaba a la sede de campaña en la ciudad de Concepción, y me ponía a disposición de lo que fuera necesario, y en ese momento, Marco Enríquez también era tratado como “purista” por políticos más viejos, y ahora se cae en el mismo argumento conservador de “Todos lo hacían” o “No nos saquemos los trapitos” , en ese año el leit motiv no era tanto la transparencia económica como lo era la democracia interna en los partidos, Marco peleó hasta el final por poder tener primarias en la antigua Concertación, en casi todo sus discursos se hablaba de “Acuerdos entre cuatro paredes”, y viejos socialistas decían que quién era ese “cabro chico” que nunca se había ensuciado las manos para exigir algo así, que hace tiempo la política se hacía así, y había que jugar bajo esas reglas, incluso alguna vez volanteando en una feria de Lota, un viejo militante de izquierda me ofreció ir a los puños si es que “Marquito”, como era llamado por las cúpulas, no se bajaba (Fue irónico ver que luego de responder a tu columna, casi 8 años después, una vicepresidenta del PRO en twitter me llamaba “Pablito”, ¿será por mi edad?, en fin, paradójico, es la misma minimización que hacía Escalona y nos molestaba tanto). El debate de ensuciarse o no las manos es muy interesante, una de mis obras de teatro favoritas escrita por Jean-Paul Sartre se llama “Las manos sucias”, y relata un poco esa contradicción entre el purismo (Que en la obra de Sartre se muestra como una especie de idealismo ético pequeñoburgués), y el “Mancharse las manos”, que significaba hacer cosas “sucias” (acuerdos entre cuatro paredes en 2009, o financiamiento irregular en 2013), pero lo que importaba era el fin, y en ese caso el avance del pueblo. Te confieso, Daniel, que no se si tengo una postura clara sobre si es mejor el purismo extremo, o el mancharse las manos (En la obra de Sartre, recuerdo que un viejo dirigente de un partido obrero le decía a un joven doctorante en Filosofía “Tu no amas a los hombres, tu amas a tus principios” y esa frase que leí hace ya varios años todavía me da vueltas) , por lo mismo creo que ni el purismo extremo ni el mancharse las manos y olvidar los medios para pensar en los fines, son las posturas que debemos aceptar, es mejor no pensarlo de una manera tan binaria y ver más los puntos medios entre estas dos posturas. De la misma manera en que hoy siento que muestras al naciente frente amplio como purista, era tratado Marco el 2009.

Y si, ahora el tema que nos está moviendo mucho es la transparencia, me parece muy interesante la teoría que mencionas, si viajo a Santiago o viajas a Concepción podríamos conversarla (Y no, no tendría que pedirle permiso a nadie, no frecuentamos esas prácticas en RD), por lo mismo que planteaba antes, el purismo extremo tiene sus cosas malas, y comprendo que no puede ser la transparencia lo único que nos mueva, teniendo desafíos tan grandes como la superación del orden neo-liberal en Chile, viéndolo así, algo como la transparencia podría parecer hasta accesorio, pero en el clima de desconfianza que existe hoy en día, es una forma de acercarse a la gente, de generar confianza. Creo que sería nefasto que el eje izquierda/derecha terminara siendo reemplazado por transparentes/no transparentes, en eso estoy de acuerdo, pero parte de la tarea política de hoy, es invitar a la gente a que vuelva a confiar, en un momento en que la acción colectiva está hasta un poco satanizada, la transparencia radical es fundamental. Por ejemplo, para la primera votación de Evo Morales, equipos de MORI en Bolivia encuestaron sobre los motivos para votar al MAS, y como primera prioridad solo un 2,8% dijo que era simpatía ideológica, y un 61% era por tener hartazgo por la vieja política, y aquí fueron centrales temas como la transparencia, que Evo dijera que se bajaría el sueldo, o que no recibía financiamiento como los demás, entonces, incluso de manera muy instrumental, la transparencia radical puede ser una herramienta política para avanzar. Ahora, creo que también debemos mantener los resguardos necesarios para evitar que la hiper transparencia termine anulando lo político, que sin duda sería un disparo en los pies. No es lo que queremos, de ninguna manera. Evitar la anulación de lo político es una de las razones por las que me involucro en política.

También estoy de acuerdo en que programáticamente estamos remando para el mismo lado, ojalá que a nuestras ideas les vaya bien en todas las trincheras necesarias, y también espero que los cuestionamientos de financiamiento irregular se puedan aclarar mucho más temprano que tarde, porque son el único punto de tope que veo en este momento en la relación del PRO y el naciente frente amplio.

Bueno, estimado compañero, le vuelvo a agradecer el haberse dado el tiempo para responder la primera respuesta, como también a las personas que nos puedan leer. Ojalá que el 2017 sea un año maravilloso para el avance de nuestras ideas.

Con afecto y disculpando la extensión,

Pablo Rebolledo Escobar
Estudiante de Sociología y Militante de Revolución Democrática

3 Comentarios

  1. El partido más financiado del “frente amplio” obviamente, se ve más a RD y al PRO en una Nueva Nueva Mayoría Concertación, que en un FRENTE amplio, demasiado interés en “acuerdos” con un sector que traicionó los principios y la confianza de la ciudadanía más que la convicción de ser un FRENTE capaz de recuperar la orientación de la Política hacia el Buen Vivir de los Ciudadanos. Hay una forma de hacer política en el Duopolio que los partidos fuera del mismo no queremos más.

  2. Lo más llamativo de estas epístolas es que sea RD el partido más financiado por el empresariado y más cercano tanto en Familiares, Cargos públicos de acuerdo político en relación a experiencia, formación/sueldo y tantos otros temas a la Nueva Mayoría. Recordemos que RD dio su apoyo a Josefa Errázuriz por puestos públicos de acuerdo político y dio su apoyo por omisión a Helia Molina. Cuestiono la participación del PRO en el frente amplio, sin embargo, RD debiese cuestionarse a sí misma y no a otros.

    1. Más financiado por el empresariado??? Disculpa, me gustaría saber si es más que la UDI, la DC, o el PRO (todos ellos por SQM)??? Creo que es una frase “llamativa” pero muy “mentirosa”. Respecto al apoyo a Josefa, ¿estás seguro de lo que dices?, ¿estuviste en las reuniones y viste que no había un acuerdo programático, sino sólo de cargos? Extraño!!!

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