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El Gobierno y los últimos de la fila

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Edison Gallardo

Ex interno del SENAME, autor del libro Mi Infierno en el SENAME (Ansias de libertad).

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Sebastián Piñera

Presidente de la República

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Carta de Edison Gallardo

04 abril 2018

Santiago, 4 de abril de 2018

Sr. Presidente de la República
Sebastián Piñera Echeñique
Presente. –

Mi nombre es Edison Gallardo, autor del libro “Mi infierno en del SENAME”, que refleja la cruda realidad al interior de las casas de internación, tanto de administración directa, como las colaboradas, más conocidas como OCAS. En el libro relato más de un abuso sufrido mientras me estuve “institucionalizado” desde los 2 años y medio hasta las 16.

Me dirijo a Usted humildemente, en relación a lo informado ayer en referencia a la mesa de trabajo por la infancia que se ha conformado bajo su Gobierno.

Por si no lo recuerda, soy precisamente aquel joven que estuvo ese día sábado algo lluvioso en el hotel de Providencia donde se realizó, con su presencia, una inducción hacia cómo ganar las elecciones; podrá ver en la fotografía del final un recuerdo de la jornada.

Si ya hizo memoria, ese día intenté hablar de la grave situación que afecta a la infancia de este país. Quería hablarle de una infancia olvidada en este Chile que se declara abiertamente un Estado de Derecho, pero en el que se vive una infancia difícil de comprender, incluso existiendo una protección en nuestra Constitución a la vida.

Así las cosas, resulta incomprensible que 1.313 niños hayan perdido su vida bajo el cuidado del Estado. Que doloroso es saber que las instituciones encargadas de proteger este derecho fueron las primeras en violentarlos de manera sistemática. Me refiero a las OCAS (Organismos Colaboradores del SENAME).

El problema se suscita en que son esos mismos organismos los que han defendido hasta el día de hoy más sus intereses que el interés superior del niño; que han usado todo tipo de medios y relaciones públicas y políticas para no perder un solo peso en la subvención que el Estado les entrega sin vigilar en forma alguna su distribución. Es incomprensible para mí, un ex “institucionalizado”, como hoy se nos vulnera psicológicamente, permitiendo que ellos sean invitados bajo el nombre de la sociedad civil a ser un agente que incide en las decisiones de Gobierno, para mejorar la calidad de vida de cientos de niños que a la fecha no han sido protegidos.

Existe un gran aporte por parte de organizaciones de la sociedad civil que ha quedado al margen de su llamado a conformar la mesa de Infancia, y ellos somos nosotros, los autogestionados, los que no percibimos ningún aporte del Estado ni de los privados; somos esos que marchamos alzando la voz, que estamos en cada Comisión de Familia esperando ser atendidos, somos los que no contamos con bandera política ni lobby parlamentario, cada lugar que tenemos en la sociedad, en la Cámara, ha sido una agotadora lucha entre quienes pelean por el lucro y quienes peleamos por la tan anhelada libertad.
Me siento doblemente vulnerado por este Gobierno, su Gobierno, que una vez prometió protegerme y sólo dejó marcas corporales, espirituales y emocionales, que nadie ha pensado siquiera cómo reparar. Ha sido una difícil etapa adulta, en la que he logrado desarrollarme como padre, esposo, trabajador y estudiante.

Porque cada vez que leo acerca del SENAME, el recuerdo es una llamarada difícil de apagar, y ello empeora más cuando el Gobierno hace un llamado a los expertos a conformar una mesa de trabajo por la infancia y me percato que esos expertos son los mismos que siguen llenando sus bolsillos a cuenta del dolor y abusos hacia los niños a su cargo.

Mi pregunta es: ¿a un experto se le mueren 1.313 niños bajo su cuidado? Es como si en este Chile, su Chile, ese al que Ud. tanto ama, al que llama hijo, el peor delito fuera ser pobre.

Más tortuoso se hace pensar en que por decisiones tomadas por Ud. es que muchos de mis compañeros no tuvieron siquiera la oportunidad de conocer la palabra amor. Las estadísticas avalan mis dudas sobre los resultados que arroje esta mesa, los que vendrán solamente en beneficio de las instituciones colaboradoras del SENAME, pero ¿y el niño?, esos que son como yo fui, que busca una oportunidad, un abrazo, un arrumaco, una contención a las lágrimas después de haber sido golpeados, denostados, humillados. Deberán armarse de más coraje para seguir soportando estos vejámenes.

Todos sabemos que acá la situación no cambiará ni mejorará con el aumento de recursos, se agradece el esfuerzo, pero éste debe ser con todos los agentes que hemos trabajado duramente para poner en la palestra esta situación que transgrede de forma brutal, los sueños, que mutilan el alma.

Me encuentro escribiendo con una mezcla de emociones encontradas, ganas de gritar, y de hacerle comprender que en muchos de estos centros la desnutrición es una imagen repetitiva, y no sólo hablo desde mi experiencia, lo digo desde los informes del INDH, el Informe Jeldres, y eso que los recursos han ido en considerable aumento.

Pregúntese, por favor, ¿ha cambiado la situación?

La verdad es que Ud. se dará cuenta de que no ha cambiado, por lo que puede preguntarse ahora ¿es un problema económico?

Quiero, en esta oportunidad ponerlo en conocimiento de que el SENAME tiene, desde sus inicios, la protección de NNA en manos de privados y son ellos quienes poseen el 95% del servicio, entre programas ambulatorios y residencias, y son precisamente ellos quienes no quieren que cambie el modelo, pues si esto ocurriera dejarían de lucrar y se acabaría lo que por años han utilizado para capitalizar: LA INFANCIA.

Han actuado de forma arrogante y soberbia, más aún cuando se les preguntó ¿por qué no habían avisado e informado sobre las muertes en el interior de sus establecimientos? La respuesta fue abrumadora y frustrante: porque eran privados y no estaban obligados. Tanto era así que ingresaban a los fallecidos como egresos administrativos. Han ido incluso más lejos, volviendo a ingresar al sistema SENAINFO a niños fallecidos, únicamente para obtener más dividendos económicos con sus nombres, esto basándose en las declaraciones del Fiscal Sambucetti, quien seguiría una línea investigativa de fraude al Fisco por estos hechos.

¿Cree Ud. aún que deben estar en una mesa que trabaja supuestamente por la Infancia? Esto lo escribo como ápolítico y conocedor de las fallas multisistémicas que han afectado a todos los niños de este país. ¿Dónde queda la protección administrativa? Un ejemplo: el Ministerio de Educación, con un programa que evite la desescolarización. ¿Sabía Ud. que para que un ex interno ingrese a un programa de rehabilitación, de esos que el sistema ofrece, debe ser derivado por un tribunal, y para ello debe delinquir? Queda claro que el mismo programa, mal implementado, es el causante de crear infractores a la ley. ¿Dónde estaba el Ministerio de Salud, para limpiar nuestros cuerpos una vez que éramos medicados indiscriminadamente y sin un diagnóstico claro, volviendo a muchos de mis hermanos de vida e historia adictos? Hoy más de alguno se encuentra deambulando por la vía pública, ignorado por nuestras propuestas públicas. Con mirada perdida, caminar somnoliento y haraposamente vestido. Y, sin embargo, estas prácticas se mantienen hasta el día de hoy.

Como sociedad civil, le solicito Señor Presidente, ser por favor recibido por Ud., ya que no estamos viendo que esté considerando el trabajo con las familias –en pos de la reunificación familiar–, pero sí le está dando dineros a quienes están asesinando a los niños de Chile. No está considerando una comisión de verdad, y sin embargo, quienes sufrieron torturas en época de Dictadura tuvieron su comisión con la consiguiente reparación. ¿Y un niño qué?, sólo se olvida y se sigue adelante.

No está considerando, como ya dijimos, la representación jurídica de los niños, no está considerada la protección administrativa. Como parte de la sociedad civil debemos informarle que seguiremos movilizándonos a nivel nacional, con la única intención de cambiar la realidad en que Ustedes como gobernantes, en comunión con las OCAS, mantienen a nuestros niños.

Nos parece una burla y una bofetada al rostro que considere a quienes más han vulnerado los Derechos de la Infancia en Chile para una mesa de trabajo en esta materia, y quienes hemos sido vulnerados ni siquiera tengamos un espacio o un minuto de su atención.

Le pido que nos escuche, nos atienda, y se dará cuenta que tenemos una clara visión de cómo mejorar este tan deleznable sistema de institucionalización que sólo ha venido a demostrar que el sufrimiento de un niño ha significado el emprendimiento de otros.

Si no escucha a la sociedad civil, aquella que avanza, que protege, que denuncia y vela por cada niño, niña y adolescente de este país, jamás avanzaremos en mejorar su dignidad. Difícilmente un niño podrá brillar si quienes hablan de su protección son los mismos que los mantienen en la oscuridad.

Sin más que decir, se despide cordialmente de Ud.,

Edison Gallardo
Autor de “Mi infierno en el SENAME. (Ansias de Libertad)”

Cristian Monckeberg

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