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El futuro del Partido Socialista

Paulo Gnecco

Médico y militante socialista en Viña del Mar, miembro de la Izquierda Socialista. @pipiolo_federal

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Foto de perfil Isabel Allende B

Isabel Allende B

Presidenta del Partido Socialista de Chile

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Carta de Paulo Gnecco

13 septiembre 2016

Estimada Isabel Allende:

Luego de manifestar su disposición para asumir el desafío de ser candidata a la Presidencia de la República en el próximo período, como militante de base del mismo he tenido algunas dudas respecto al camino que se avizora para nuestra colectividad. Particularmente del grado de legitimidad que como organización política tenemos para ser una verdadera opción de poder.

En otras latitudes, los socialistas se encuentran ante encrucijadas similares. Probablemente la ausencia de un “meta-relato” que caracterizó a las fuerzas transformadoras durante el siglo pasado, y la consecuencia de esto –la indiferenciación de las nomenclaturas clásicas de “izquierda” o “derecha”- ha hecho que todos los partidos de vertiente ideológica similar al PS sean cuestionados, curiosamente sin una hegemonía nítida de la derecha en esta circunstancia de debilidad: el sentido común se ha desplazado en beneficio de movimientos emergentes anti-élite, agrupaciones -de distintos y opuestos signos- que han ido desplazando tanto a la izquierda como a la derecha clásicas con éxito variable, pero en ningún caso despreciable, especialmente en el hemisferio norte.

Por otro lado, en lo propiamente nacional, la élite post-dictatorial del país sigue aún muy perpleja frente a las demandas producidas por, a mi juicio, las fisuras sociales segregadoras propias de nuestro modelo de desarrollo neoliberal, y nos sitúan en un escenario indudablemente complejo para la práctica política: la tremenda desafección de la ciudadanía para con los partidos, en tanto instrumentos, y el duro e implacable manto de críticas que se ciernen sobre una institucionalidad que ha expuesto casos de corrupción gigantescos que antes pasaban inadvertidos, hacen que los partidos políticos estén desacreditados como organizaciones válidas para encabezar las demandas sociales y representar a una ciudadanía escéptica, defraudada e incluso indignada.

¿Cómo puede hoy el PS recuperar y reconstruir esa legitimidad frente a la ciudadanía? Quizás podamos aprender del Partido Laborista del Reino Unido. La recuperación de su legitimidad se ha gestado bajo la intromisión ciudadana en las decisiones del Partido; y es que, como usted debe saber, el actual liderazgo de Corbyn–torpedeado impúdica pero infructuosamente, de todos los modos posibles- sólo se explica por el despliegue de ciudadanos que votaron en las elecciones internas de septiembre del 2015, y que han seguido haciéndolo en las elecciones forzadas que se han dado desde entonces, elecciones internas que tienen la peculiaridad de permitir el voto a militantes y a ciudadanos independientes.

Usted ya pasará a la historia como la primera presidenta mujer del PS. Eso es un hecho. Pero sin desmerecerle en absoluto ese hito en una política machista hasta la médula, creo que usted, dada su condición actual de presidenta del partido, puede dar un legado mucho mayor que la constancia obvia de su género. Usted podría cambiar el modo de elecciones del partido para abrirlo de par en par hacia la ciudadanía, para que no sea un club de empleos al alero del Estado ni un partido con un padrón conformado en base a redes clientelares, sino que precisamente lo que encarnó con tanta fuerza durante sus primeras cuatro décadas de vida: el instrumento político de las clases populares.

Democratizar el partido a ese punto podría ser el primer paso para poder ser nuevamente una real opción de cambio y transformación en el Chile actual. No por nada el Partido Laborista es hoy en día el más grande y el más joven de los partidos socialistas de Europa.

Esta definición será cuestionada por las cúpulas partidarias, no me cabe ninguna duda, pues acaba con la zona de confort en la que han vivido por muchos años –o al menos le introduce cierto grado de incertidumbre-, pero podría iniciar un ciclo político verdaderamente ciudadano, en donde nuestro actuar político sea inequívocamente el actuar del pueblo, para el pueblo y por el pueblo… ¿estaría usted dispuesta a dejar semejante legado?

14 Comentarios

  1. Hoy el PS ha mutado desde un partido representativo de las clases trabajadoras y oprimidas de nuestro pais; a un casta elitista y llena de latifundios de senadores y diputados en sus respectivas regiones. Se ha perdido el norte; el sur , el centro y los extremos de nuestras ideologias y valores. Escalona aburgueso a la militancia; Andrade la sangro abulia sistemática de las necesidades del pueblo y Allende solo ha pensado en su candidatura a presidenta; con su mal asesor Juan Pablo Letelier. Hoy el PS no representa a sus bases; no responde a sus llamados ni hace oidos a sus indicaciones. Es una máquina que funciona solo por el romanticismo de los pocos militantes que quedan con valores.

  2. Encuentro muy interesante la propuesta, pero a pesar de compartir y admirar el proceso Laborista británico, tengo grandes diferencias respecto al análisis, y el uso de ciertos conceptos, que denotan ciertas corrientes teóricas y políticas:
    1.- Comparto, y encuentro acertado lo que planteas respecto a la crisis del “fin de los metarelatos”. Crítica que también hace Carlos Altamirano en una entrevista realizada en el canal de YouTube del BCN. En ella, Altamirano plantea que dicha crisis “o fin” tiene directa relación con lo que planteaba Fukuyama. En dicha disputa, las derechas cierran la discusión con la hegemonía neoliberal, descartando todo proyecto marxista socialista, apelando a la URSS.

    1. En función de lo anterior, no vi una propuesta, ni una visión en la cual el Partido Socialista se circunscriba, eventualmente, en un proyecto-país socialista -evidentemente actualizado a la realidad actual-.
      Hablas de “un partido que sea impulsor de cambios”, pero no se dicen cuales. Y ahí hay que tener especial cuidado, porque los cambios pueden ser desde el punto de vista liberal en lo valórico y moral -libertad de vientre, libertad conyugal, etc.-, como posiciones asistencialistas -bonos-, subsidiarias -educación gratuita, en el cual el Estado subsidia la demanda, y no el Estado como responsable del desarrollo cultural, tecnológico y científico nacional en función de las necesidades país

      1. Entonces ahí es donde está una de las grandes interrogantes que tuve al militar en el PS, y que al consultar a muchísimos compañeros, de tendencia similar a la tuya, no supieron responder: ¿Para qué recuperar al PS?. Y si se recupera, ¿qué implicaría una “”recuperación””?, ¿esa recuperación sería girarlo hacia la socialdemocracia, una izquierda marxista, un socialismo no marxista, un marxismo-leninismo?.
        He ahí un gran problema. Tal vez por ello, muchísimos compañeros se han retirado de las filas encontrando mejores espacios, desde la izquierda, para incidir y avanzar en una construcción de un proyecto país, desde una perspectiva socialista.

        1. 2.- Otro de los grandes puntos discutibles de tu carta, es netamente conceptual:
          Hablas de “ciudadanía”. Más allá de que su parto sea eminentemente liberal -falta leer a Lenin y otros clásicos para tener una visión crítica de lo “ciudadano”-, tiende a un gran error en el que han incurrido los partidos de izquierda, y que explica en gran medida, el por qué han llegado a una desafección con las masas populares.
          Lo “ciudadano” está circunscrito a lo que la Constitución Política -sí, la de Pinochet- considera como tal, y como todo Estado de Derecho estima como tal, y por ende, también esta circunscrito en lo “electoral”, y ahí es donde esta uno de los grandes problemas.

          1. Criticas lo clientelar que se ha transformado el partido, pero esto no es más que una consecuencia de aquella visión renovada del partido como grupo intermedio entre el Estado y la “ciudadanía” -bastante parecido a las posiciones gremialistas-. En donde los “ciudadanos” conciben el partido como “herramienta” u “organización” que canalice las demandas, un medio. A primera vista, no parece un problema, sin embargo la visión que tienes de partido es de por sí liberal. Porque una visión de izquierda, visualizaría al partido como plataforma de organización popular, funcional para la toma del poder.

          2. Se habla mucho de las bases, ¿cuales?, ¿las que votan por Escalona, Andrade, Schilling, y otros?. Hay otro problema más grave aún: la nula representación e importancia de los sindicatos y los movimientos de masas al interior del partido. Si queremos un cambio en serio, partamos por proponer un proyecto país, concebir al partido como una organización de coordinación revolucionaria -y que no nos de miedo usar las palabras “revolución” ni “marxismo”, ni que nos traten de “monos ultrones” por ello-, e incluir en la toma de decisiones a los frentes de masas que son representativos de la sociedad chilena: jubilados, estudiantes, cesantes, trabajadores, etc.

          3. Y que la estructura interna del partido esté en sintonía con este propósito.
            3.- El término “ciudadanía”, muchas veces esta en abierto conflicto con la palabra “pueblo”, y ahí también hay que tener cuidado. En el partido, y todo militante de izquierda debe asumirse como pueblo, parte de él, y no verlo como un “otro”.
            Ello conlleva a uno de los grandes problemas que explica la desafección política y la relación clientelar, y volvemos al punto en el cual se concibe al partido como un grupo intermedio, en el cual también aparecen los “políticos profesionales”. Craso error. Uno como trabajador, como estudiante, cesante, etc. adhiere a una organización política que tiene un proyecto concreto.

      2. Finalizando, el tema da para muchísimo más, y valoro que existan grupos y militantes que empiecen un proceso de autocrítica que siempre es constructivo. Aún así, no me puede dejar tranquilo dejar sobre la mesa lo siguiente: la crítica no debe ser netamente orgánica y política -como se organiza y desenvuelve el partido-, sino también ideológica -no sólo criticar el neoliberalismo por que sí-. Por cual pregunto ¿Es acaso este proceso de autocrítica una reacción socialdemócrata a la derechización del partido, desde los sectores pequeñoburgueses, o acaso una crítica desde los sectores socialistas marxistas?. Un abrazo camarada.-

  3. Concuerdo. Si bien puede resultar muy “populista” que la ciudadanía decida sobre el Partido Socialista, es la única manera de salvarlo del proceso de descomposición ideológica y política a que lo han conducido sus direcciones desde el retorno a la democracia, convirtiéndolo en un partido socialista neoliberal.

  4. Hasta cuando aguantan socialistas? si todos sabemos que hay nobleza en las bases, esas silenciadas, aquellas alejadas de las peleas por los “botines”. hasta cuando va a parecer razonable que los candidatos territoriales sean elegidos desde arriba sin argumento alguno? Si no tenemos buena democracia interna, JAMÁS vamos a poder ofrecer una democracia digna a Chile.

  5. Isabel Allende tiene una oportunidad histórica, esa que cobraría sentido épico si se tomara conciencia del escenario político en que nos encontramos inmersos. Cómo es posible que las resoluciones del Congreso realizado en enero tarden tanto en llegar a las bases? Cómo es posible que el Tribunal Supremo funcione como un caja negra donde nadie sabe que entra , ni tampoco que sale de ella? es posible pensar que existe una Comisión de Transparencia que no funciona, que no revisa las denuncias de los militantes?

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