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Educación superior: La Fech le responde a Walker

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Javiera Reyes

Vicepresidenta, FECH

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Ignacio Walker

Senador, Democracia Cristiana

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Carta de Javiera Reyes

19 agosto 2015

Senador Ignacio Walker:

Desde hace unos tres años, usted, como representante del ala más conservadora de la Democracia Cristiana, ligada a los sectores que más han defendido el lucro en el último quinquenio, ha sido uno de los portavoces políticos de la necesidad de no entregar la gratuidad universitaria de forma universal, por representar una suerte de injusticia al dotar de derecho a la educación a jóvenes provenientes de familias de mayores ingresos.

Senador, tanto usted como todo el operativo político y comunicacional de la derecha y los representantes de la vieja Concertación perdieron ese debate, debiendo asumir que la gratuidad universal es un hecho, ganado en las calles durante años de protesta, propuesta y organización. Porque fue allí donde los estudiantes y familias logramos expresar a todo el mundo que el fin del lucro y la gratuidad como derecho fundamental son elementos cruciales para la recuperación de la dignidad del estudiantado en Chile.

Lo que resulta realmente impactante, y nos lleva a pensar en el fin de los límites de la vergüenza, cuando de sacar provecho o torpedear los avances se trata, es cómo usted, senador, además de los exponentes de la derecha más neoliberal de diferentes casas de estudio, hoy no sólo no está en contra de la gratuidad universal, sino que exige que ésta abarque a absolutamente todas las instituciones de educación superior, casi sin ningún grado de condiciones, constituyendo una oda a la libertad de negocio con los sueños de las actuales y nuevas generaciones.

Impacta y ofende al movimiento estudiantil que ahora no sólo no exija grandes condiciones a las universidades, sino que tampoco lo haga con los Institutos Profesionales y Centros de Formación Técnica, bajo la excusa de que “cerca de 400 mil alumnos vulnerables, de la educación superior universitaria y no universitaria, quedarán excluidos del beneficio de gratuidad para 2016, incluyendo 250 mil de los centros de formación técnica e institutos profesionales, y 150 mil de las universidades privadas que están fuera del Consejo de Rectores”, como lo expresó en una columna publicada en el diario El Mercurio, titulada “Educación Superior, el debate que viene”, en la que fija dos criterios para financiar a las instituciones: vulnerabilidad y acreditación.

¿No sabe acaso, senador Walker, que en las instituciones de baja acreditación y que siguen y siguen lucrando, se produce el mayor abuso a los estudiantes vulnerables de Chile? ¿No sabe acaso, senador Walker, que es allí en donde se ofrecen por centenas matrículas de carreras abiertas indiscriminadamente, para luego generar técnicos y profesionales cesantes o mal catalogados por empresas que hacen la cruz a los egresados de ciertas instituciones? No, no sabe, o si lo sabe parece darle lo mismo, porque cuando se quiere defender la postura ideológica del lucro en educación —lo mismo que defiende su sector dentro de la DC, en donde varios hacen negocio en colegios o universidades— da lo mismo de dónde viene la plata, si de una familia que se endeuda o del Estado, con tal de defender una matrícula.

Pero a los estudiantes no nos da lo mismo jugar con los sueños de un joven chileno que se quiere educar de verdad, en una institución que de educación superior no sólo tenga el nombre. Y a los estudiantes, que estamos comprometidos con la creación de un sistema integral de educación superior, no nos da lo mismo que los fondos del Estado, que es quien debe garantizar el derecho a la educación, financien —bajo la falsa excusa de defender a los estudiantes más vulnerables— los bolsillos de conglomerados transnacionales que se llevan la plata de miles de familias al extranjero. Porque los estudiantes vulnerables y abusados, senador Walker, existen ahora y sufren en este momento la precarización del mercado.

Senador Walker, lo invitamos a dejar el oportunismo que lo beneficie en la disputa interna que está dando en la política coyuntural. Lo invitamos a pensar en la educación superior que, tal como usted lo indica al iniciar su debate, como la estructura más importante de cara al desarrollo social, cultural y económico de nuestro país. Porque financiando a todas las instituciones —y hablemos de instituciones, que son las responsables de lo que ocurre con el alumno— con mínimos estándares, como usted lo plantea, lo único que está avalando es que se vuelvan a repetir escenas tan dramáticas como la destrucción de proyectos de jóvenes y sus familias, como pasó en la Universidad del Mar, símbolo de lo que significa una educación de baja calidad destinada a alumnos vulnerables.

Lo invitamos, senador Walker, a ver más allá del negocio y la “libertad educacional” entendida como financiamiento a la demanda, porque es el financiamiento a la demanda —el famoso “bien de consumo” de Piñera— el que destruyó la educación pública chilena.

Para esto es que desde la Confech proponemos que el financiamiento del Estado a las instituciones sea bajo el entendimiento de que la educación privada no es un nicho de mercado, sino la expresión de proyectos culturales y educacionales. Por eso pedimos condiciones para que tengan gratuidad. Que se pongan al servicio de objetivos del Estado a través de una estrategia nacional de desarrollo. Que sean democráticas: con participación triestamental en la toma de decisiones. ¿A quién le tiene miedo cuando rechaza el “cogobierno” (algo bien distinto a la triestamentalidad) en las instituciones?

Proponemos también que las instituciones complejas no sólo dicten clases, sino que también investiguen y hagan extensión. Y, para un verdadero resguardo de los estudiantes más vulnerables, proponemos también que el fin del lucro —que por lo menos en Chile ha demostrado ser factor crucial del deterioro de la calidad educacional— se extienda a todas las instituciones, con CFT e IP incluidos. Senador Walker, proponer reconociendo el historial de defensas corporativas, no siendo funcional a la oportunidad y pensando en la injusticia hacia los alumnos vulnerables como un elemento más de la estructura de negocios que usa sus matrículas como la clave de su cartera de clientes, es ponerse serios. Porque si vamos a iniciar un debate por la educación superior, que sea en serio. Los estudiantes no merecemos menos.

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Carta de Ignacio Walker

21 diciembre 2015

El senador Ignacio Walker se negó a responder el presente debate.

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