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Democratizar la moda

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Martina Barroeta Zalaquett

Estudiante - Derecho Universidad de Chile - Tesista en derecho de la moda

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Harold Michelsen

Gerente de Marketing y Recursos Humanos H&M Chile - Perú

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Carta de Martina Barroeta Zalaquett

13 abril 2017

Estimado Sr. Harold Michelsen,

Cada vez son más las personas que se enteran de los cuestionamientos a los que se enfrenta la cadena de tiendas de la que usted es Gerente de Marketing. Aunque esos cuestionamientos generalmente se refieren a asuntos como la sustentabilidad de la producción de indumentaria en H&M y las condiciones de trabajo en las fábricas que ustedes subcontratan, hoy me permito levantar interrogantes sobre temas que, tal vez, no son tan evidentes para el común de los consumidores.

No es común que discutamos sobre política y justicia en el mundo de la moda y, sin embargo, H&M se ha preciado largamente de ser un bastión de su democratización, un concepto que abarca casi evidentemente cuestiones sobre las relaciones de poder y la distribución de recursos y derechos. Con todo, como ex-consumidora de sus productos, pero observadora atenta de las dinámicas de la moda dentro de nuestra sociedad, es mi opinión que el calificativo de “democráticos” les excede en varias tallas.

El concepto de moda democrática que ustedes afirman con su comportamiento como tienda se puede resumir en la frase “ahora más gente puede vestirse a la moda por un precio exhorbitantemente menor”. No obstante, reducir la democracia en la industria de la moda al mero incremento de su consumo debido a un menor precio es reducir un valor fundamental de las sociedades modernas que viene siendo desarrollado desde hace demasiado tiempo como para ser tratado con tanta superficialidad.

Hannah Arendt concibió un modelo de democracia participativa que, me parece, resulta mucho más ideal para ser aplicado a la industria de la moda: la democracia debe reconocer y darle voz a la pluralidad de puntos de vista públicos que habitan en ella contemporáneamente, permitiéndoles espacios de participación deliberantes y efectivos. El resultado de este modelo de democracia se refleja en transformaciones que cuestionan los valores, las formas de preguntar e interpretar la industria de la moda, posibilitando que las voces minoritarias que participan en ella de alguna u otra forma sean oídas y tengan un grado de incidencia.

La industria de la moda escasamente ha tenido en la historia instancias de participación efectiva de las personas que llegan a vestirse con sus productos cotidianamente. La ausencia de estas instituciones de participación termina por sumir a la industria en la representación incesante de su propia maquinaria: un mercado con el que el chileno promedio difícilmente se identifica, pero del cual depende y al cual se somete a regañadientes.

¿En qué se traduce esto en el contexto de H&M? No sólo en darle la oportunidad a los consumidores de “votar” con su dinero cada vez que compran, que es lo que ustedes han hecho hasta ahora, sino que efectivamente hacer parte a todos a quienes les concierna de los procesos mediante los cuales la ropa llega o deja de llegar a sus clósets: desde considerar el punto de vista de minorías continuamente excluidas por la industria, como personas con sobrepeso, transgénero o miembros de una religión con códigos de vestimenta estrictos, hasta las mayorías que, si bien no tienen problemas para encontrar una prenda que puedan usar en sus percheros, se ven obligados a amoldar sus gustos personales a lo impuesto por la “tendencia”, debido a la nula participación que tienen en los procesos creativos.

Un cambio así en la forma en que la industria de la moda es concebida sustraería a los consumidores de ser sólo eso, entregándoles herramientas que efectivamente les permitan ejercer hasta algunos de sus derechos más fundamentales en una posición sustancialmente mejor.

Saludos cordiales,

Martina Barroeta Zalaquett

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Carta de Francisco Castillo

20 abril 2017

El señor Harold Michelsen ha preferido no responder, y luego de intentar comunicarnos con él sin éxito, damos por concluido el debate.

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