1

“Carta de Adecuación”

Foto de perfil Andrés Guimpert

Andrés Guimpert

Gerente Comercial y de Clientes – ISAPRE Cruz Blanca

cargando votos....
Foto de perfil Marcelo Saavedra

Marcelo Saavedra

Afiliado – ISAPRE Cruz Blanca

cargando votos....

Carta de Andrés Guimpert

10 enero 2018

carta-adecuacion-CruzBlanca-2018105_Página_1carta-adecuacion-CruzBlanca-2018105_Página_2

carta-adecuacion-CruzBlanca-2018105_Página_3

2

Carta de Marcelo Saavedra

10 enero 2018

Sr Andrés Guimpert G.
Gerente Comercial y de Clientes
Isapre CruzBlanca

De mi consideración,

Por estos días cerca de 700 mil afiliados a vuestra empresa de salud estamos recibiendo nuestra “carta de adecuación” anual al plan de salud contratado con su organización. Como cada año, vuestra empresa aumenta unilateralmente el plan de salud contratado, empleando para ello un lenguaje lleno de eufemismos, depurado, aséptico y muchas veces críptico para comunicar un proceso en esencia sencillo en toda empresa con fines de lucro: maximizar sus ganancias vía aumento de precios. Pero como su empresa profita en un ámbito delicado y vital como es la salud de las personas, sus clientes, entonces ponen un especial cuidado en las formas y conceptos que cada año vierten en sus “cartas de adecuación”.

Ya me había acostumbrado al concepto de “adecuación” para entender simple y llanamente “aumento del precio de su plan”. Si me gusta bien, si no me gusta me ofrecen un plan con menor cobertura por un precio similar y si continúa mi disgusto la puerta de salida es ancha, pero el mercado es estrecho (sobre todo ante enfermedades preexistentes).

Todo esto ocurre con la venia de un Estado cómplice que permitió que un derecho humano, como es la salud, fuera objeto de transacciones mercantiles, como cualquier producto suntuario. Don Andrés Guimpert, tanto Ud. como yo sabemos que la empresa y sector industrial al cual Ud. pertenece tendría características muy diferentes si se hubiera propuesto la idea que sustenta su negocio: comerciar con la salud de las personas, bajo un contexto democrático y participativo.

Lo novedoso de la actual “carta de adecuación” recibida por estos días es el nuevo “metalenguaje” utilizado, el que es un buen ejemplo de la degradación del lenguaje y la comunicación en esta era de la llamada “postverdad”. En un intento por justificar el alza unilateral de precios, vuestra carta explica que el sistema de salud que gerencia vuestra empresa es un “sistema solidario”, donde los que cotizamos más y usamos menos los servicios y coberturas contratados ayudamos a aquellos que cotizan menos y hacen un mayor uso de las coberturas contratadas.

Si eso fuera así, me resulta curioso el “copago” que cada uno de sus clientes, incluido yo, debemos cancelar cuando una prestación médica o examen médico supera la cobertura del respectivo plan contratado.

Un sistema solidario no castiga a sus integrantes cobrándoles más porque están en edad fértil, porque son ancianos o porque tienen enfermedades preexistentes. Un negocio con fines de lucro, como es donde Ud. trabaja Don Andrés, no puede permitirse el lujo de ser solidario. Por el contrario, ser solidario bajo las reglas del mercado es un atributo no deseado. En el mercado operan las reglas de la competencia, donde los más fuertes y eficaces se imponen frente a los más débiles e ineficientes en el manejo de los recursos disponibles.

Don Andrés, como no soy ingeniero comercial, reconozco que el rubro industrial en el cual Ud. opera adolece de un pecado de origen que va más allá de las ecuaciones y factores de ajuste para establecer precios a dolencias humanas. Dicho pecado tiene que ver con la impudicia de pretender lucrar con la salud y enfermedad de sus clientes. Por eso no le debe extrañar la ola de judicializaciones para anular el objetivo de las “cartas de adecuación” como las que Ud. me hace llegar hoy.

Al mercado imperfecto en el cual Ud. opera nunca le importó saber que las enfermedades son parte inherente a los seres vivos, incluidos los seres humanos. Al contrario, reconoció a ese proceso de degradación que afecta con mayor o menor intensidad a las personas a lo largo de sus vidas, el motor central del negocio. Sin embargo, pretender pasarle la cuenta periódicamente a sus clientes de las imperfecciones de un mercado del cual Ud. forma parte, resulta comprensiblemente irritante. Tal sentimiento resulta doblemente desagradable cuando Ud. pretende revestir de nuevos significados a conceptos que en su negocio representan ideas y términos desconocidos, con el objeto de explicar conductas inexplicables. Así, lo invito a releer cualquier diccionario de la lengua española para que incorpore y ajuste a su vocabulario el real significado de “solidaridad”. Este concepto, junto con otros como colaboración o compasión, afloran regularmente en la naturaleza humana cuando las personas enfrentan enfermedades. En el rubro en el cual Ud. se desenvuelve, tales conductas, no nos engañemos, son parte de una mitología que vuestro gremio pretende instalar y que no corresponde a la realidad. Business is business.

Por lo leído en su “carta de adecuación” la pretensión de vuestra empresa de redefinir las palabras que utilizamos y amañarlas para el provecho del negocio, reflejan lo incomprensible para su empresa y el gremio del que forma parte, de las reales definiciones de atributos sublimes de la especie a la que pertenecemos Ud. y yo.

Asimismo, vuestra carta refleja la urgencia con que el Estado debiera asumir de manera decidida, correcciones significativas a un mercado altamente imperfecto, sacando a la salud de los seres humanos de cualquier ecuación comercial privada.

Entretanto, seguiré aprendiendo de vuestro “metalenguaje”, con el objeto de poder traducirlo adecuadamente y así evitar malos entendidos entre vuestras futuras “cartas de adecuación”, respecto del contrato pactado entre vuestra empresa y quien suscribe estas observaciones.

Atentamente,

Marcelo Saavedra P.
Afiliado Isapre CruzBlanca

2 Comentarios

Para poder comentar en este debate, debes ingresar con tu cuenta.