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Artes y Humanidades para el desarrollo

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Matías Ayala M

Vocero Investigadores en Artes y Humanidades

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Gonzalo Rivas G

Presidente Consejo Nacional de Innovación para el Desarrollo

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Carta de Matías Ayala M

23 julio 2016

“Las menciones a la investigación universitaria en artes y humanidades, en el documento producido por el CNID, son especialmente vagas e imprecisas. Si bien hay un tonalidad inclusiva y democrática en el informe, ella suele quedar reducida a efectos retóricos (breves pasajes introductorios, muy generales y desconectados) y no se demuestra en su estructura, argumentaciones y planes propuestos. Esta vaguedad es una forma de reducción y simplificación discriminatoria, es decir, una forma de violencia discursiva.”

Estimado Gonzalo Rivas:

Le agradezco Gonzalo -Presidente del Consejo Nacional de Innovación para el Desarrollo (CNID, Ministerio de Economía- la carta aclaratoria enviada a El Mostrador el último 24 de junio. Interpretamos este gesto como un acuso de recibo que el CNID hace de la Carta Abierta de Investigadores en Artes y Humanidades, ya firmada por más de 700 investigadores.

En su texto usted sostiene que sí hubo representante de las artes y humanidades en la Comisión Ciencia para el Desarrollo durante el primer semestre del 2015 y en sus mesas de trabajo. Lo que hubiera sido una verdadera aclaración es cuántos representantes de las artes y humanidades hubo y en qué relación numérica estuvieron respecto a los representante de las demás ciencias. Conjeturamos que su número fue tan minoritario que ellos no dejaron mucho rastro en el documento. Por esto, al leer el proyecto Ciencia para el desarrollo de Chile -cuya propuesta es utilizar la investigación universitaria nacional como insumo para la creación de patentes y de mercancías tecnológicas- las artes y humanidades prácticamente no son consideradas.

Las menciones a la investigación universitaria en artes y humanidades, en el documento producido por el CNID, son especialmente vagas e imprecisas. Si bien hay un tonalidad inclusiva y democrática en el informe, ella suele quedar reducida a efectos retóricos (breves pasajes introductorios, muy generales y desconectados) y no se demuestra en su estructura, argumentaciones y planes propuestos. Esta vaguedad es una forma de reducción y simplificación discriminatoria, es decir, una forma de violencia discursiva.

Si se busca instalar en la ciudadanía la importancia de la investigación y el desarrollo científico para el país, se debe considerar los diferentes aportes que cada área del conocimiento realiza. Gran parte de la estrategias de acción y los objetivos que se proponen en el informe apelan a un criterio desarrollista enfocado a elevar una cifra de productividad y certificar la expansión económica (en diversos nichos de mercado, eso sí). Creemos que el Consejo Nacional de Innovación para el Desarrollo debiera ser capaz de plantear de forma más compleja lo que entendemos por desarrollo y cómo queremos desarrollarnos de forma más democrática y abierta.

Además, respecto a la investigación universitaria en general el informe tampoco se concentra en lo principal: la creación, expansión y consolidación de comunidades científicas nacionales. El conocimiento científico es un saber validado por pares los que, entendidos como un conjunto, forman una comunidad científica. Un verdadero apoyo a la investigación (así como a la tecnología e innovación) debiera partir por reconocer este hecho institucional, social y laboral básico. Una buena política pública debiera apuntar a su despliegue colectivo y sostenido en el tiempo.

Gonzalo, valoramos la disposición del CNID al diálogo, y con esta carta les proponemos una conversación en torno a estos tres asuntos para fomentar el debate público en Chile.

Y lo invitamos a usted y al CNID completo, a firmar nuestra Carta Abierta: http://tinyurl.com/jy89lk5.

Matías Ayala Munita
Vocero
Investigadores en Artes y Humanidades

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Carta de Gonzalo Rivas

01 agosto 2016

“En este contexto, como Consejo, nos gustaría comprender mejor cuáles son las principales preocupaciones que hoy mueven a la comunidad de investigadores de las artes y humanidades a hacer escuchar su voz con más fuerza. Nos interesa que ella sea parte de la conversación colectiva sobre las formas de encarar los retos que tenemos como país, proceso en el que sería bueno entender mejor la forma en que ustedes definen su aspiración a participar, así como el tipo de aporte que proponen hacer.”

 

Estimado Matías:

Desde la entrega del informe de la Comisión de Ciencias para el Desarrollo en junio del año pasado, hemos visto con agrado cómo cada día se integran más voces a la reflexión en torno a la importancia de fomentar el conocimiento, la tecnología y la innovación en el país.

Ha sido un proceso en el que diferentes miradas estamos aprendiendo a converger en torno a propósitos comunes, fenómeno en el cual nos ha producido particular satisfacción la incorporación de representantes de los investigadores en artes y humanidades. Estos procesos tienen sus ritmos -a veces mucho más lentos de lo que quisiéramos-, pero consideramos que lo central es no ceder en el camino de sintonizarnos en torno a un desafío, buscar los espacios de enriquecimiento de miradas, así como aportar en la comprensión y acción de los caminos del desarrollo que queremos.

Los investigadores en el ámbito de las artes y las humanidades tienen un espacio irremplazable en esta discusión y los animamos a seguir buscando instancias de participación en materia de políticas públicas. Su mirada contribuye sustantivamente a constituirnos en una sociedad más reflexiva, y también ayuda a complejizar la forma en que se piensa e implementa la política pública. La investigación histórica, por ejemplo, nos permite analizar la influencia de nuestra trayectoria en las condiciones presentes y nos abre los ojos sobre la forma en que ese legado influye en nuestras opciones futuras. Desde la filosofía encontramos apoyo para discutir y evaluar las implicancias éticas de las opciones que nos abren los cada vez más rápidos avances de la tecnología.

Estamos conscientes de la complejidad y multidimensionalidad del desarrollo, como también sabemos que carecemos de certezas sobre el futuro. La incertidumbre –manifestación de la complejidad- nos mueve a desarrollar un mundo de capacidades que nos permitan hacerle frente a desafíos que nos sorprenden o que no controlamos.  En este proceso de desarrollo de capacidades de comprensión, adaptación, anticipación y reconfiguración, todas las ciencias -naturales y sociales-, las ingenierías, las artes y las humanidades son necesarias.

Esperamos que la creciente conciencia de este fenómeno contribuya efectivamente a la creación de comunidades de conocimiento que nos robustezcan en cohesión, identidad y bienestar integral. Y esperamos, sobre todo, que se generen los espacios que permitan el encuentro de estas diferentes miradas, en una conversación que trascienda los estrechos espacios disciplinarios.

En este contexto, como Consejo, nos gustaría comprender mejor cuáles son las principales preocupaciones que hoy mueven a la comunidad de investigadores de las artes y humanidades a hacer escuchar su voz con más fuerza. Nos interesa que ella sea parte de la conversación colectiva sobre las formas de encarar los retos que tenemos como país, proceso en el que sería bueno entender mejor la forma en que ustedes definen su aspiración a participar, así como el tipo de aporte que proponen hacer.

 

Cordialmente,

 

 

Gonzalo Rivas Gómez, Presidente, Consejo Nacional de Innovación para el Desarrollo

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