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Algo más que neoliberalismo

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Alicia Gariazzo

Economista. Miembro del Directorio de Conadecus

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Ricardo Ffrench-Davis

Doctor y Magíster en Economía, Universidad de Chicago

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Carta de Alicia Gariazzo

29 julio 2015

Estimado profesor:

He seguido con entusiasmo sus tesis y he aprendido mucho de sus valiosas opiniones con las que básicamente coincido, especialmente con las vinculadas a la vulnerabilidad de la estrategia de desarrollo de nuestro país basada en la exportación de recursos naturales no renovables en una sociedad con crecientes niveles de desigualdad y concentración de la riqueza, que la debilidad de nuestro Estado no ha podido revertir.

Usted ha insistido en que para avanzar y desarrollarnos con mayor equidad es necesario mejorar nuestra capacidad productiva y, para ello, estimular la inversión productiva que, a su juicio, es más posible desde las PYME que desde las grandes empresas, haciendo una crítica a los gobiernos democráticos que, lamentablemente, se vieron influidos por el “globalismo” del neoliberalismo y decidieron apostar al crecimiento de los sectores más viables y preparados para crecer, subestimando a los pequeños. Es así como las políticas de desarrollo productivo estuvieron ausentes, o fueron débiles en los últimos veinte años, porque no hubo políticas microeconómicas sectoriales creativas y de apoyo efectivo a las PYME. Como bien lo explicó el 21 de julio en CNN, en Chile no hay un mercado de capitales que impulse el desarrollo de la capacidad productiva y que apoye a las PYME. Los intereses anuales que estas llegan a pagar por pequeños préstamos son de 20 a 30%, lo que es usurero y Banco Estado actúa de la misma manera. Por ello, usted considera que se deben regular los bancos, da el ejemplo de que aun en los EE.UU. estos se regulan y relata cómo dicho país apoyó a las PYME, luego de la crisis de los años 30, creando el Small Business Administrator, que aún existe.

Coincido con usted en que todo ello ha llevado a aumentar la desigualdad, ya iniciada con la dictadura, y que las regulaciones inteligentes podrían contribuir a superarla. Sin embargo, me llama la atención que haya algunos aspectos que usted no menciona en sus análisis. Por ejemplo, no desarrolla que la transferencia de capitales del sector productivo al especulativo constituye un fenómeno internacional en cuyas soluciones el lavado de dinero ha jugado un rol. En The Observer de diciembre de 2009, el jefe de la Oficina de Drogas y Crimen de las Naciones Unidas admitió que enormes cantidades de dinero provenientes del narcotráfico habían mantenido a flote el sistema financiero cuando este parecía colapsar. Una quinta parte de la economía mundial, según algunas estimaciones, está conformada por los frutos del crimen organizado. Aunque sus análisis se refieren a Chile, es conocida la importancia del narcotráfico en nuestro país. Usted no analiza el impacto del lavado de dinero en la economía y los efectos del microtráfico en el empleo, pese a que cifras oficiales informan que ingresan a Chile anualmente a lo menos veinte toneladas de cocaína.

También me hace falta en sus análisis una mención a las áreas donde las PYME podrían competir en precios con la producción que el resto de las empresas fabrican en Asia, a la vez que con el crédito a sola firma que entregan las cadenas de farmacias y el retail a los sectores de menores ingresos.

Finalmente, me gustaría su opinión acerca de la precariedad laboral creciente, dada la disminución de las fuentes de trabajo debido a la tercerización al Asia, lo que incluso hacen pequeñas empresas chilenas que han comprado una marca; al desarrollo de la tecnología y la industria digital, que está eliminando puestos de trabajo y convirtiendo a los trabajadores no informáticos en polifuncionales, intercambiables o desechables. Todo ello, acrecentado por leyes laborales del siglo XIX y por el aumento de la longevidad que está poniendo a disposición de las empresas (ya ocurre en el retail) un ejército de adultos mayores, fuertes pero empobrecidos, que ofrecen mano de obra más barata aún que los trabajadores polifuncionales.

Coincido con usted en que el Estado debe tener más fuerza para favorecer a las PYME a través de la regulación, pero a mi juicio debería también hacer directamente inversiones productivas, como la Corfo en los años 30. Hay un gran campo en las energías renovables cuyas altas inversiones los privados jamás realizarían. Pero, para ello, se debe cambiar la Constitución, dado que la actual define al Estado solo como subsidiario.

Estimado profesor, me gustaría conocer su opinión sobre el empleo, aunque sea ceterīs pāribus, sobre el significado de que la mano de obra joven deba irse a la industria de la entretención, la que lleva consigo la prostitución, el microtráfico y la delincuencia.

Lo felicito por su perseverancia, inteligencia y dedicación y le ruego me perdone por pedirle que me conteste, pero su aporte es muy valioso para los economistas que buscamos algo más que neoliberalismo.

Lo saluda atentamente,

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Carta de Ricardo Ffrench-Davis

31 julio 2015

A propósito de la interesante carta de la colega Alicia Gariazzo, no tengo posibilidad de escribir algo nuevo en los próximos días, y menos en temas que no domino. Pero adjunto la sección IV.2.a ‘Lucha contra la evasión fiscal a nivel internacional’ del artículo “Crisis global, flujos especulativos y financiación innovadora para el desarrollo” que publiqué seis años atrás en revista CEPAL, sobre un importante punto que destaca Alicia: el combate a la evasión tributaria, en parte importante, efectuada a través de paraísos fiscales.

Trabajamos el tema los chilenos (en representación de los presidentes Lagos y Bachelet) junto con brasileños y franceses, y luego con noruegos y alemanes, buscando contribuir a redirigir la globalización, desde lo excluyente a lo incluyente. Dicho trabajo nos permitió generar un conjunto de ocho propuestas de “financiamiento innovador para el desarrollo”, tres de las cuales recuento en el mencionado artículo. Sobre PYME me he extendido muchas veces, incluyendo propuestas de profundas reformas pendientes en su financiamiento, pero no tengo artículos al respecto. Sobre Chile y los paraísos tributarios, lamento que Chile no avanzara más allá en la reforma tributaria.

 

IV.2.a Lucha contra la evasión fiscal a nivel internacional
Revista CEPAL, N° 97, abril de 2009

El hambre y la pobreza también se relacionan con sistemas tributarios débiles, a causa —entre otros motivos— de la evasión fiscal a través de paraísos tributarios. En consecuencia, la lucha contra la evasión fiscal podría convertirse en una importante fuente innovadora de financiación para el desarrollo. Este tema ha despertado un renovado interés con la divulgación de significativos casos de evasión fiscal en las economías desarrolladas al amparo del secreto de los paraísos fiscales. Aunque la evasión y las corrientes de fondos adquiridos en forma ilícita constituyen una preocupación mundial, afectan gravemente a los países en desarrollo, al privarlos de recursos fundamentales que podrían financiar inversiones y servicios públicos.

El Grupo Piloto sobre Financiamiento Innovador para el Desarrollo Solidario estableció un taller de trabajo encabezado por Noruega para preparar propuestas y planes de acción contra los flujos ilícitos. En el campo más específico de la evasión tributaria, se puso en marcha, con ocasión de la Cumbre de Doha, una Iniciativa coordinada por el Gobierno de Alemania, con el apoyo de Chile, Noruega y Uganda, para desarrollar propuestas concretas y articular su acción con organizaciones internacionales y de la sociedad civil.

El hecho de que se evadan o eludan impuestos sobre una proporción considerable de las utilidades de las corrientes financieras y de las ganancias de capital de la actual globalización, es profundamente regresivo. Los paraísos fiscales son uno de los medios por los cuales esta inequidad se perpetúa. La evasión fiscal también se relaciona con el lavado de dinero, la corrupción y la financiación del terrorismo, tres “males públicos”.

La evasión fiscal tiene una dimensión ética, pues penaliza a los inversionistas legítimos, transparentes, abiertos y sin secretos que pagan sus impuestos debidamente y beneficia a los evasores y a quienes realizan otras actividades financiadas con dinero obtenido mediante prácticas ilegales o consentidas por vicios de los sistemas tributarios o lagunas normativas. La evasión fiscal es muy injusta con los contribuyentes honestos. Las políticas permisivas ante la expansión de las corrientes financieras con pocas o nulas restricciones han permitido que se acentuara esta falla de la globalización. Es bien sabido que una parte considerable de los recursos que se filtran de los sistemas tributarios de países del norte y del sur se amparan en los paraísos fiscales.

Dada la precariedad de los sistemas tributarios de los países en desarrollo, es imprescindible fortalecer su capacidad de captación de ingresos públicos mediante la adopción de medidas que impidan la evasión a través de los paraísos fiscales. El Comité de Expertos sobre Cooperación Internacional en Cuestiones de Tributación de las Naciones Unidas puede desempeñar un papel importante. La OCDE también se ha ocupado del tema de la evasión fiscal y los paraísos fiscales, pero los eventuales logros que alcanzase se restringirían únicamente a los países miembros de la Organización. La colaboración entre ambas instituciones podría contribuir a la toma de medidas concretas para combatir la evasión fiscal internacional y a mejorar los sistemas tributarios de los países en desarrollo.

Las soluciones eficaces para este problema requieren medidas colectivas. Las diversas medidas que podrían considerarse incluyen un mandato al Comité de Expertos de las Naciones Unidas en materia de evasión fiscal internacional y la elaboración de un Código de Conducta sobre este tema. También sería necesario fortalecer a la Secretaría del Comité, con pleno respaldo político y proveyéndolo de recursos para el desarrollo de sus propuestas técnicas.

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Carta de Alicia Gariazzo

05 agosto 2015

Estimado profesor:

Agradezco su respuesta y lamento no pueda opinar, lo que sería tan interesante. Perdóneme por insistir, pero estoy confundida por las contradicciones de nuestro país y que los economistas no discuten. Por ejemplo:

  • Se habla de la desaceleración económica, pero sólo hay un 6,5% de desocupación, según INE, entre marzo y junio.
  • La mayoría de los ocupados gana salarios miserables, pero, desde el jueves, todos los bares y lugares de “carrete” están llenos de jóvenes.
  • El sobreendeudamiento explica parte de esta demanda excesiva, pero nadie se preocupa si se rompe la cadena de pagos, inevitable si la economía continúa desacelerándose.
  • Los empresarios amenazan con no invertir. El Estado no puede hacerlo por su rol subsidiario y el ministro de Hacienda no quiere gastar. Por tanto, no habría solución.
  • Los que hablan de desaceleración, se refieren a la baja en los precios del cobre, pero, en los últimos veinte años, estos han estado mucho más bajos. En 2001 llegó a 72,5 dólares la libra y nadie se aterró como ahora.

Por tanto, nuestra “desaceleración”, más que un vaticinio, es una amenaza contra el actual Gobierno, que ha tratado de regular el pago de impuestos y modernizar las leyes laborales para ubicarnos más cerca de los países civilizados, al menos de los de la OCDE, donde nos lucimos con nuestros indicadores regresivos.

Es evidente que, al igual que en los años 30, después de la crisis mundial, y en los 80, con el gigantesco subsidio que entregó el régimen militar a las privatizaciones, tendrá que ser nuevamente el Estado el que dinamice la economía, invirtiendo en los sectores que no interesan a los privados, aún cuando haya que cambiar el rol que la Constitución le otorga. Tendrá que ser el Estado el que dé un apoyo decidido a las PYME, rompiendo con su estrategia de sólo apoyar a los grandes y viables. Tendrá que ser el que invierta en conocimiento, innovación, en centros de educación tecnológicos, en capacitación seria. No nos haremos ricos basándonos sólo en la venta de recursos naturales ya casi agotados, y Chile es uno de los países que menos patentes crea.

El Estado también deberá hacer un gasto decidido, es decir, una gran inversión para fortalecer todas las instancias vinculadas a las fronteras y al control del ingreso de drogas. Hace poco, los trabajadores de Aduanas estuvieron en huelga y explicaban que les faltaba personal. Describían la cantidad de drogas cuyo ingreso impedían y la que podrían confiscar si contaran con el número de empleados adecuado. El subsecretario del Interior de Piñera, Rodrigo Ubilla, expuso en 2012, en una comisión investigadora de la Cámara de Diputados, que a Chile ingresaban al año 80 toneladas de cocaína desde Perú y Bolivia y de marihuana prensada del Paraguay por la frontera norte, porque se carecía de suficientes puestos de control fronterizos. Agregó que se decomisaban 20 toneladas, las que se quemaban. Hemos escuchado en varias oportunidades que se desaparecen toneladas de droga de la PDI y, luego, nunca más se sabe. Se requiere fortalecer dichas instancias con profesionales de alto nivel.

Expertos en delincuencia explicaron últimamente en CNN que esta proviene principalmente de pandillas de jóvenes metidos en el microtráfico, y que con la cárcel no se saca nada, porque al salir no tienen posibilidad de conseguir un trabajo honrado y regresan a sus pandillas.

Profesor, sé que los economistas no debemos contaminar nuestros análisis económicos con política, pero es imposible no pensar, tan sólo un momento, en el impacto económico que debe producir en el país el ingreso de 80 toneladas de cocaína, sólo por la frontera norte, aun cuando gran parte de ella salga para ser distribuida en el exterior. Tampoco puede desconsiderarse el papel que juega el lavado de dinero en Chile, al haber escasa fiscalización y control de los flujos de divisas que entran y salen del país.

El Estado debe hacer una gran inversión en instituciones, profesionales calificados y normativas, para fiscalizar y controlar el sistema financiero y el lavado de dinero. Instruir al Servicio de Impuestos Internos para que impida la evasión y prohíba los “perdonazos”, como usted indica en el artículo que gentilmente me envió. Fortalecer la Dirección del Trabajo para impedir el abuso de los empleadores, particularmente en lo referente al trabajo infantil, que lleva a la deserción escolar, al microtráfico y a la prostitución.

Lamentablemente, aunque el neoliberalismo haya desplazado a Keynes, ante la desaceleración económica, si los empresarios no quieren invertir, la única solución es que invierta el Estado. Continuar con un Estado prescindente nos ha llevado a un modelo no sustentable basado en la extracción de recursos no renovables, el sobreendeudamiento y el impacto de las actividades ilegales.

Lo saluda cariñosamente,

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