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A qué mundo se oponen los populistas

Jorge Muñoz

Psicólogo – Universidad de Chile

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Jaime Ensignia

Sociólogo, Dr. en Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Libre de Berlín. Director del Programa Internacional de la Fundación Chile 21.

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Carta de Jorge Muñoz

09 mayo 2017

Estimado Sr. Jaime Ensignia,

En su artículo del 1 de Mayo “Francia 2017 lecciones de una elección”, Ud. hace un análisis amplio y pormenorizado de lo ocurrido en Francia. Coincido en su práctica totalidad con dicho artículo, de manera que mi carta sólo pretende complementarlo, ampliando los apartados “Las Lecciones” y “Corolario” con ideas que, en mi opinión, conviene considerar.

Para ello, rescato unos párrafos de una carta sobre las elecciones francesas que envié a El Mostrador, poco antes de la suya y que no se publicó:

“En cualquier caso, tendremos que esperar: Recuérdese que todo el mundo aseguraba que “Trump jamás sería presidente”… Así pues, ¡todos contra Le Pen! Pero, ¿es Le Pen en realidad el demonio que pinta la corrección política? ¿En verdad pretende destruir Europa? Desde la incorrección política, la pregunta debería ser ¿a qué Europa se opone Le Pen? Y, con ella, ¿a qué Europa se oponen los otros “populistas” como ella, Geert Wilders (Holanda), Frauke Petry (Alemania), Matteo Salvini (Italia), Nigel Farage (Inglaterra), Viktor Orban (Hungría), Jaroslaw Kaczynski (Polonia), Norbert Hofer (Austria) y algunos más? … Con una perspectiva aún más amplia y a largo plazo, ¿a qué mundo se oponen todos ellos? Pero esto sería tema para otra carta.”

Cierto es que, desde nuestra lejanía geográfica y nuestra relativa “normalidad institucional”, estos temas nos parecen lejanos, valga la redundancia. Sin embargo, no podemos ni debemos olvidar que, en una aldea global, lo que ocurra en las antípodas nos afectará más pronto que tarde. Así pues, con una perspectiva de pasado y futuro, dos ideas clave:

La primera ─de la que poco se habla y, menos aún, se asume seriamente─ es que la Civilización Occidental de la que Chile forma parte, lleva décadas en guerra. Una guerra sin declaraciones oficiales y diplomáticas, pero Guerra con mayúscula. Los enemigos son básicamente dos: El Fundamentalismo Islámico (FI) y el Narcotráfico (NT). En este último incluyo el tráfico de armas y el de personas, frecuentemente vinculados entre sí.

La segunda y quizá más importante es que, en esta historia, sus diversos episodios locales y temporales no ocurren por generación espontánea, sinó que obedecen a una cuidadosa y muy eficaz estrategia para implantar un Nuevo Orden Mundial (NOM). Y, antes de que se me tilde de conspiranoico, permítaseme fundamentar esta afirmación:

Dicha estrategia alude a procedimientos de ingeniería económica, social y psicológica que ya fueron denunciados por Naomi Klein en su imprescindible ensayo La doctrina del shock. La memoria es frágil, pero debo subrayar que “El primer lugar donde es aplicada la doctrina del shock diseñada en EUA es en el golpe de Estado en Chile de 1973 dirigido por Augusto Pinochet. (Wikipedia)”. No es gratuito que a Klein se le considere “la madrina de los movimientos antisistema”.

Hasta hace poco, los promotores del NOM se mantuvieron ocultos al público. Sin embargo, gracias a la verborrea de la Sra. Hillary Clinton y, aún más, a lo avanzado de su programa, han salido al descubierto, no todos, desde luego. Estúdiese el Grupo Bilderberg y se encontrarán apellidos tales como Rockefeller, Rothschild (¿Macron?), Morgan, Soros, etc., todos ellos apoyos de la candidatura de Clinton y feroces detractores de Trump. El tema da para mucho pero, para quien se interese, va una pregunta: La situación en Libia, Egipto, Irak y Medio Oriente en general, ¿está mejor o peor que después de las “Primaveras Árabes” promovidas desde bambalinas por el NOM y en aplicación rigurosa de la Doctrina del Shock?

Volviendo a Francia y a Europa y a la pregunta de a qué mundo se oponen los “populistas”:

En primer lugar, la mundialización es inevitable y no es mala en esencia. Otra cosa es la mundialización que pretende el NOM y de la que la Unión Europea es parte de su proyecto. ¿Y qué ha ocurrido? Que los establishments dirigidos desde Bruselas han promovido la relativización cultural y la pérdida de los valores europeos seculares. Más grave aún, han permitido la progresiva islamización de Europa, tanto así que algunos analistas opinan que, a fines del presente siglo ya no será Europa sinó “Eurabia” gracias al arma demográfica del Islam que complementa al terrorismo puro y duro.

Además ─y aquí intervienen el progresismo y la corrección política─, permiten el acoso al Cristianismo, la tiranía de la Ideología de Género y la desaparición de una Educación de calidad basada en el mérito. Mención aparte merece el agobio de las clases medias, aplastadas bajo burocracias e impuestos.

También el progresismo y la corrección política acusan a Trump, a Le Pen y a los “populistas” mencionados de xenófobos, islamófobos o directamente de fascistas o nazis, pero la inmigración ilegal o la acogida indiscriminada de “refugiados” es una cosa muy distinta de la inmigración legal y controlada. Cualquiera que reflexione seriamente sobre la diferencia, comprenderá por qué los populistas desean volver a controlar sus fronteras.

En definitiva y así lo reconocen muchos analistas, Macron es el candidato ideal del establishment y de las elites. No es que yo simpatice con Le Pen, pero reconozco que sus planteamientos responden a las inquietudes y angustias de las clases media y baja francesas. ¿Cómo se explica, si no, el apoyo que le brinda el “proletariado” que antes apoyaba al PCF?

Atentamente,

Jorge Muñoz Palacios.
Psicólogo U. de Chile.

6 Comentarios

  1. Jorge, que refrescante leer este tipo de comentarios. La “narrativa tradicional” está muy desvirtuada respecto a lo que sucede tras bambalinas y más allá de la caricaturización, de la deformación de personajes y de la lectura de la actualidad política. Los medios de comunicación reproducen esta narración, envasada lista para digerir. Estos usualmente nos informan de sus “slogans” de campaña y de sus declaraciones populistas (son todas populistas más allá del público al que estén intencionadas) y no de quienes son, a quienes realmente representan, quienes los financian y con quien se toman el té los domingos.

    1. En el análisis geopolítico se traduce todo a personajes que defienden sus banderas e ideales siendo que hasta el más ingenuo sabe que las fuerzas que rigen el mundo son otras, están detrás de varios gobiernos, el dinero hoy en día no tiene fronteras. Está narrativa desvirtuada es madre y estructura de todas las discusiones y quien se sale de las vías es tildado de conspirativo e inculto. Esta nos lleva a tratar algunos de racista y xenófobos, o de comunistas si uno menciona cosas como la impunidad del despotismo de la elíte banquera y de quienes tienen la hegemonía del control del dinero.

      1. . Como subproducto de esto nace un falso progresismo de corrección política con frases para la galería de la clase media que digiere y compra los discursos hechos a la medidas de lo que quieren oír pero con políticas que finalmente funciona a la medida de la elite. No la elite tradicional de la ya desgatada lucha social, si no la verdadera elite del NWO. Este paralelismo entre los reales factores y la narrativa política e histórica son el cáncer de que se logren verdaderos acuerdos sociales y una real y quizás utópica unidad local y por qué no mundial. Al menos una unidad en temas básicos que permitan tener una discusión sana y productiva.
        Saludos.

    2. Bryan, veo que ha captado perfectamente el fondo de mi e-pístola e, incluso, ido un poco más allá. Sólo subrayaría para quienes nos lean, que el NWO está aplicando ingeniería psicológica, más sofisticada y sutil que la mera ingeniería social. Cuesta trabajo deshacerse de las emociones que impone ese falso progresismo de corrección política y tiempo de investigar y contrastar la “información” que los medios dominados por la élite del NWO nos transmiten como “verdades incontrovertibles”.

  2. Lo que los medios no mostraron es que la pelea en Francia fue entre la derecha bancaria neoliberal y la derecha nacionalista, lo pasaron como buenos contra malos.

    Europa tiene dos caras y la OTAN es la más fea, si Le Pen u otros nacionalistas verdaderamente quisieran destruirla no se les permitirían ni siquiera llegar a candidatos, entre ella y Macrón pienso que es como optar entre Piñera y Lagos (derecha hard o soft)

    Lo que dices del “arma demográfica” me parece falto de respeto con el Islam, finalmente los flujos migratorios obedecen a los de capital, si Europa y los Estados Undidos no quieren mas inmigrantes es fácil; controlar la globalización desmadrada que han venido promoviendo.

    1. Sr. Quevedo: ¿Cómo puede ser una falta de respeto al Islam, cuando sus mismos líderes la reconocen y alientan? Si mal no recuerdo, hace muy poco el presidente de Turquía, Sr. Erdogan, hizo alusión explícita al arma demográfica. Alguno de estos líderes ha dicho “el útero de las musulmanas será el arma con que conquistaremos Europa” (sic). Le recomiendo Google con la entrada “arma demográfica islámica” y encontrará respuestas tanto a favor como en contra de mi argumento. Podrá usted elegir libremente.
      Jorge Muñoz

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